Actualizado 03/04/2007 18:18 CET

China.- China intenta frenar la especulación con los precios de las parcelas de los cementerios

BEIJING, 3 Abr. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Débora Altit) -

El imparable crecimiento económico que vive China se ve reflejado en todas las facetas de su día a día y ha comenzado a impactar también en otros sectores más fúnebres, hasta el punto que el Gobierno ha decidido acabar con la galopante especulación que afecta a las parcelas de cementerios.

Según informa hoy la agencia oficial Xinhua, el metro cuadrado de una parcela modesta en un cementerio en las cercanías de Beijing ronda los 2.500 yuanes (242 euros), un precio unas 14 veces más alto que hace una década, y por esta razón el Ministerio de Asuntos Civiles está elaborando un borrador por el cual sólo aquellos clientes que lleven consigo el certificado de defunción de algún familiar o amigo podrán adquirir una parcela, en una medida con la que se espera acabar con la especulación.

Además, también se acabará así con timos frecuentes como que los cementerios vendan terrenos inexistentes a inversores de parcelas.

Aquellos que se salten la futura norma, cuya fecha de aplicación aún se desconoce, tendrán que pagar una multa de 500.000 yuanes, unos 48.400 euros.

El Ministerio anda estos días ocupado elaborando normas y circulares, ya que también ha ordenado a los gobiernos locales que intenten evitar una afluencia masiva a los cementerios para honrar a los muertos, puesto que puede producir indeseables "atascos, fuegos forestales y multitudes", según informó recientemente la prensa china. La opción recomendada es recurrir a ceremonias a distancia, más "civilizadas", bien en casa o a través de páginas web que ofrecen estos servicios en internet.

Sin embargo, y a pesar de defender la adaptación a los tiempos modernos, el Ministerio se plantea limitar el número de objetos de papel que los familiares queman en las ceremonias rurales (siguiendo la práctica budista por la cual aquello que se quema lo disfrutará el fallecido en la otra vida), tras conocerse que algunos comerciantes han pasado a vender, aparte del dinero tradicional y de los más recientes televisores y móviles, condones, Viagra y mujeres voluptuosas con gran éxito de público.

Contra las especulaciones que suele haber en torno al destino de los chinos una vez fallecidos, lo cierto es que la tradición nacional obliga a honrar a los difuntos con gran ornato, una costumbre que se dejó de lado durante el periodo más socialista del país pero que ahora, tras la apertura económica, comienza a recuperarse.

"La especulación no es el único factor (del aumento de precios). El hecho de que los chinos tradicionalmente dan importancia a disfrutar de una vida ultraterrena feliz ha contribuido a crear un mercado", comenta un analista citado por Xinhua. Los compradores desean hacerse con tumbas majestuosas e imponentes mausoleos, y la furia compradora se desata especialmente en estas fechas, cuando se acerca el Festival Qingming o del "barrido de tumbas", equivalente al Día de Difuntos y que este año caerá pasado mañana.

EL CASO DE SHANGAI

En Shanghai, la ciudad más poblada de China, el ayuntamiento está recomendado que las nuevas sepulturas tengan menos de un metro cuadrado, la mitad del tamaño más popular. Y para este año ha duplicado (de 19 a 38 euros) el subsidio que recibirán las familias que se decanten por el funeral "marítimo" y decidan lanzar las cenizas de sus seres queridos al mar. Según recogía ayer el periódico 'Shanghai Daily', la ciudad registra 100.000 muertes al año, y se quedará sin terreno para enterrar a nadie de aquí a diez años.

Por el momento, sin embargo, la política no parece tener demasiado éxito, ya que los shanghaineses, a pesar de disfrutar de los avances económicos del reformador Deng Xiaoping (quien también demostró ser un visionario al decidir que sus cenizas se lanzaran al mar) parecen estar más a favor de los gustos funerarios de Mao Zedong (que cuenta con un gigantesco mausoleo en el centro de Beijing). Y es que, según las estadísticas, sólo un 1,6 por ciento de los "enterramientos" que se producen en la ciudad son marinos, y tan sólo un 7 por ciento de las familias entierran a sus seres queridos en parcelas de pequeño tamaño.