El coleccionista que ocultaba 1.400 cuadros dice que no fueron robados

Europa Press Internacional
Actualizado: martes, 17 diciembre 2013 22:14

BERLÍN, 17 Nov. (Reuters/EP) -

   El coleccionista de arte Cornelius Gurlitt, acusado de ocultar durante décadas 1.400 cuadros de pintores famosos confiscados por los nazis, ha asgurado que las pinturas no fueron robadas y ha pedido que le sean devueltas. El padre de Cornelius Gurlitt, Hildebrand Gurlitt, fue tratante de obras de arte para el líder nazi, Adolf Hitler.

   En una entrevista con la revista alemana 'Der Spiegel', Gurlitt ha roto su silencio dos semanas después de la incautación para asegurar que separarse de estos cuadros "ha sido más doloroso" que la muerte de su padre, su madre o su hermana. "No he amado nunca tanto algo en mi vida como a mis cuadros (...), pero espero que todo se aclare pronto y pueda conseguir que me los devuelvan", ha argumentado.

   Al parecer muchas de estas pinturas fueron entregadas al padre de Gurlitt por judíos perseguidos por el régimen nazi ya que éste los extorsionaba, pero Gurlitt hijo ha rechazado entregar parte de las mismas a los herederos o supervivientes del Holocausto, ya que sostiene que los obtuvo legalmente. "No voy a entregar nada por voluntad propia", ha apostillado.

   Además ha revelado que sólo vendía una obra cada cierto tiempo para poder sufragar sus gastos corrientes y sanitarios, ya que, asegura, no cuenta con ninguna pensión. Incluso entregó una parte del dinero obtenido por la venta del último cuadro del que se desprendió a los que reivindican la herencia del cuadro, en este caso un cuadro de Max Beckmann subastado por 750.000 euros.

   Gurlitt, de 80 años y aspecto frágil, ha asegurado incluso que su padre tiene el mérito de haber salvado algunas de estas obras de la devastación de la guerra durante su estancia en Dresde.

   Ahora no entiende el revuelo generado y la atención de los periodistas, que no paran de llamar a su puerta. "No soy Boris Becker", tenista procesado por evasión fiscal, ha afirmado. "¿Qué quieren de mí estas personas? Yo sólo quería vivir con mis cuadros", ha asegurado.

   Las obras de Pablo Picasso, Henri Matisse, Marc Chagall, Emil Nolde, Franz Marc o Max Beckmann, fueron confiscadas por los nazis al considerar que estos cuadros eran un ejemplo de "arte degenerado" y llegaron a manos del galerista Hildebrand Gurlitt durante las décadas de los años 30 y 40.

   "Puede que le ofrecieran a mi padre cosas en privado, pero no las habría aceptado. Consideraría que está mal", ha asegurado Gurlitt. Tras la Segunda Guerra Mundial Hildebrand Gurlitt incluso apeló a sus orígenes judíos en parte para evitar la cárcel por su colaboración con el nazismo, ya que incluso perdió un trabajo en la década de 1930 por su condición.

   Gurlitt falleció en un accidente de tráfico en 1956 y su viuda aseguró que su colección de arte quedó totalmente destruida durante el bombardeo aliado de la ciudad de Dresde.

   En realidad, Cornelius reivindica que ayudó a su padre a subir las obras de arte en un camión ante el avance de las tropas soviéticas y a ocultarlos primero en una granja y luego en el castillo de un aristócrata dle sur de Alemania. "No tuve nada que ver con la adquisición de los cuadros, sólo con salvarlos", ha reivindicado.

   Durante más de medio siglo su hijo las guardó celosamente, pero en 2010 durante un viaje fue interceptado en la frontera suiza con una gran suma de dinero, lo que desembocó en el registro de su vivienda de Múnich y el hallazgo de 1.406 cuadros que van desde el Renacimiento al Modernismo valorados en 1.000 millones de euros. Sin embargo, las autoridades han mantenido el caso en secreto hasta que lo ha destapado el semanario alemán 'Focus'. Por el momento no se han presentado cargos, aunque Gurlitt podría haber incurrido en un delito fiscal.

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