MADRID 8 Ago. (EUROPA PRESS) -
La Comisión Electoral de Zimbabue ha asegurado este jueves que cerca de 305.000 votantes fueron rechazados en las elecciones del 31 de julio, en las que Robert Mugabe ha sido reelegido como presidente y que la oposición ha acusado de estar amañadas.
El organismo también ha afirmado que otros 207.000 votantes fueron "asistidos" para emitir su voto, lo que constituiría otra posible fuente de fraude, según ha informado la cadena británica BBC. Mugabe ganó a su principal opositor y primer ministro, Morgan Tvsangirai, por una diferencia de 938.085 votos.
Tras los comicios, varios supervisores regionales y africanos elogiaron el proceso electoral por ser pacífico, aunque anotaron varias irregularidades. Ningún observador internacional fue invitado a presenciar la votación.
La Red de Apoyo a las Elecciones de Zimbabue (ZESN) --el principal organismo nacional de supervisión electoral que cuenta con una red de 7.000 observadores-- aseguró que alrededor de un millón de votantes fueron "sistemáticamente privadas de su derecho al voto" al ser omitidos de las listas de votantes o siendo rechazados.
Por otra parte, el proceso electoral ha sido criticado por tener numerosos nombres duplicados y la presencia de ciudadanos ya fallecidos. El partido opositor Movimiento por un Cambio Democrático (MDC) aseguró haber encontrado al menos 838.000 entradas con los mismos nombre, dirección y fecha de nacimiento pero distinto número de identificación, de las que 350.000 eran mayores de 85 años y 109.000 más de 100.
En sus primeras declaraciones desde que fue declarado el ganador de las elecciones, Mugabe aseguró haber "dado un golpe al enemigo", al que identificó como "los británicos y sus aliados", que según el presidente habían apoyado a su principal opositor, Morgan Tsvangirai.
Mugabe recordó que los gobiernos occidentales aseguraron que estudiarían levantar las sanciones que sufre el país si las elecciones eran libres y justas. "Pero ahora ellos, aunque África entera nos manda mensajes de felicitación que dicen 'bien hecho', sostienen que las elecciones no han sido libres. ¿Y dónde están hablando? En Londres, Washington y Ottawa', afirmó, en relación a los Gobiernos británico, estadounidense y canadiense respectivamente.