Archivo - Imagen de archivo de una bandera de Corea del Sur. - Europa Press/Contacto/Irina Karabut - Archivo
MADRID 19 May. (EUROPA PRESS) -
El exministro de Defensa de Corea del Sur Kim Yong Hyun ha sido condenado este martes a tres años de prisión después de ser hallado culpable de los cargos de obstrucción a la Justicia que se le imputaban en relación con la polémica ley marcial decretada en diciembre de 2024 por Yoon Suk Yeol, que era entonces el presidente del país y fue posteriormente destituido por el Parlamento.
El Tribunal Central de Distrito de Seúl, la capital surcoreana, ha señalado que Kim engañó a los miembros del servicio de seguridad de la Presidencia para que facilitaran un teléfono con el que Yoon pudiera comunicarse posteriormente durante las tensas horas en que los militares fueron desplegados en las calles durante la ley marcial, que fue poco después revertida por los diputados.
En este sentido, han hallado indicios de que Kim "obstruyó deberes oficiales al obtener este teléfono el 2 de diciembre de 2024, un día antes de que Yoon declarara la polémica ley, que sumió al país en una grave crisis política y le ha llevado a prisión. El dispositivo en cuestión fue entregado a Noh Sang Won, civil y excomandante del Mando de Inteligencia de Defensa.
Kim ha sido también condenado por "instigar a la destrucción de pruebas" al ordenar a uno de sus asistentes que se deshicieran de documentos relacionados con aquella jornada un día después, el 5 de diciembre de aquel mismo año, y una vez el decreto fue levantado por la Asamblea Nacional.
No obstante, la Fiscalía solicitaba una pena de cinco años de cárcel en su contra, si bien la pena impuesta es finalmente inferior dado que Kim no contaba con antecedentes penales algunos, según informaciones de la agencia de noticias Yonhap.
De forma paralela, la Justicia surcoreana se encuentra revisando la apelación presentada por sus abogados contra una primera sentencia a 30 años de prisión por haber desempeñado un papel "fundamental" en el marco de la insurrección.
Sin embargo, Kim sigue culpando a la oposición de desatar una "crisis política" en el país asiático y ha negado "cualquier irregularidad", al tiempo que ha defendido que la imposición de la ley marcial se introdujo para "alertar del poder de la oposición" --a la que Yoon vinculaba con Corea del Norte-- y recavar información en relación con un posible "fraude electoral".
Aquella declaración llevó a un gran despliegue de tropas en varias zonas, incluido el Parlamento y la sede de la Comisión Nacional Electoral. Durante las pocas horas que estuvo en vigor, el presidente y sus principales aliados trataron de bloquear el acceso a la Asamblea, tal y como indican los documentos de la Fiscalía.