El conflicto en Sudán del Sur dispara la violencia física y sexual contra las mujeres

Actualizado 29/11/2017 12:32:35 CET
Mujer y su hijo en un centro de desplazados en Bentiu
PETER BIRO/IRC

El 65% de las mujeres han sido víctimas de violencia por sus parejas u otro hombre

MADRID, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

El conflicto que atraviesa Sudán del Sur desde hace casi cuatro años y que ha provocado el desplazamiento de 1,9 millones de personas dentro del país ha disparado los niveles de violencia física y sexual contra las mujeres y las niñas, según se desprende de un estudio realizado por la ONG International Rescue Committee (IRC) y el Instituto Global de la Mujer (GWI) de la Universidad George Washington.

Así, el 65 por ciento de las encuestadas han sido víctimas de violencia durante sus vidas por su pareja o por otro hombre, el doble de la media mundial y uno de los niveles más altos en todo el mundo, han explicado los autores.

La forma más común de violencia denunciada son los abusos dentro del hogar a manos del marido o pareja sentimental. En este sentido, más de la mitad de las mujeres que han tenido pareja han sido víctimas de violencia doméstica, tanto física como sexual, una cifra que en el caso de Rumbek, una localidad rural, alcanza el 73 por ciento.

No obstante, la violencia no está presente solo en los hogares ya que el 33 por ciento de las encuestadas fueron víctimas de violencia sexual por otros hombres, en muchos casos en incidentes relacionados con asaltos, desplazamientos o secuestro.

De acuerdo con el estudio, las mujeres y las niñas que viven en el centro de protección de civiles en Yuba son las más vulnerables a este tipo de asaltos, ya que una cuarta parte de ellas han sido víctimas de varios incidentes de este tipo.

Alrededor de la mitad de las mujeres que habían experimentado violencia no se lo habían contado a nadie o habían buscado atención médica o psicológica por una combinación del estigma cultural imperante y del limitado acceso a estos servicios que hay en el país.

Además, la ruptura del estado de derecho como consecuencia del conflicto hace que las violencia contra las mujeres se cometa con impunidad y con mucha frecuencia sin ninguna consecuencia para sus autores, mientras que la cultura de vergüenza, sobre todo en torno a la violación, es tan grande que muchas mujeres temen que denunciar provoque nuevas consecuencia, como que se les obligue a casarse con su violador.

"Este importante estudio muestra que necesitamos replantearnos las amenazas a las que se enfrentan mujeres y niñas en las zonas de conflicto", ha subrayado el presidente de IRC, David Miliband. "No solo corren el riesgo de un ataque por hombres armados y bandas sino que, trágicamente, están en peligro en sus propias casas, por sus parejas y familiares", ha denunciado.

ACTITUDES NEGATIVAS HACIA LA IGUALDAD DE GÉNERO

En todos los puntos de Sudán del Sur donde se realizó el estudio se detectaron actitudes negativas hacia la igualdad de género, incluida la aceptación de la violencia por parte de las mujeres. Las prácticas discriminatorias de larga data como el matrimonio forzado o precoz, la poligamia y el precio de la novia --la costumbre de pagar a la familia de la novia, a menudo en vacas, para casarse con ella-- han creado un entorno donde la violencia contra las mujeres es corriente y aceptada, ha denunciado IRC.

La directora del GWI y responsable del estudio, Mary Ellsberg, ha defendido que aunque los resultados "demuestran los grandes retos para reducir la violencia contra mujeres y niñas" también son claves para "medir los progresos en el futuro". "Si hay alguna vez una paz a largo plazo en Sudán del Sur, la violencia contra las mujeres debe abordarse y las mujeres deben sentarse en la mesa para buscar soluciones", ha defendido Ellsberg.

El estudio, que ha sido financiado por la cooperación británica, pone de manifiesto la necesidad de esfuerzos humanitarios para ofrecer servicios directos a las víctimas pero también para abordar las causas en la raíz del problema y las claves de la violencia doméstica y comunitaria.

"Es esencial que se dé prioridad a programas especializados para proteger a mujeres y niñas de la violencia durante el conflicto, especialmente dentro de sus propios hogares, desde las etapas iniciales de una crisis", ha defendido Ellsberg.