DAKAR 19 Ene. (EUROPA PRESS) -
La organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) pidió hoy al Gobierno de Costa de Marfil que tome medidas concretas para poner fin a los ataques contra las fuerzas de paz de Naciones Unidas por parte de las milicias progubernamentales y advirtió de las "desastrosas consecuencias para los Derechos Humanos" que podrían darse si se perdiera el control de la situación. Asimismo, instó al Consejo de Seguridad a incrementar el número de efectivos de sus fuerzas de paz en el país africano.
En un comunicado emitido hoy, la organización recuerda que desde el pasado lunes las bases de la ONU en las localidades de Abidjan (capital económica del país), Daloa, Guiglo y San Pedro han sido atacadas o acosadas por las milicias progubernamentales, en particular por los llamados "Jóvenes Patriotas".
Las milicias tomaron ayer el control de la televisión y la radio estatales, desde la que lanzan mensajes para movilizar a miles de manifestantes para que rodeen las sedes de la ONU y la base del Ejército francés en Abidjan.
"La violencia registrada esta semana en Costa de Marfil deja bien claro por qué el Consejo de Seguridad debe incrementar las fuerzas de paz de la ONU y activar las sanciones comerciales y económicas contra los violadores de Derechos Humanos, autorizadas por importantes resoluciones del Consejo de Seguridad", declaró el director ejecutivo de la división de África de HRW, Peter Takirambudde.
"Las fuerzas de paz de la ONU deben mostrarse activas para proteger a los civiles y volver lo antes posible a las zonas afectadas para proteger a las poblaciones más vulnerables", prosiguió.
Los ataques contra los 'cascos azules' comenzaron después de que el Grupo de Trabajo Internacional (GTI), encargado de supervisar el proceso de paz, recomendara la disolución de la Asamblea Nacional (Parlamento), cuyo mandato concluyó el pasado mes 16 diciembre y que está controlado en gran parte por el Frente Popular Marfileño (FPI), el partido del presidente, Laurent Gbagbo. Los manifestantes acusan al GTI de interferir en la soberanía nacional marfilela y reeditar el neocolonialismo.
LOS INCIDENTES
En los últimos días, miles de partidarios de Gbagbo, incluidas las milicias progubernamentales, han tomado las calles principales de Abidjan y han atacado a los vehículos y edificios de la ONU en cuatro ciudades del país.
El pasado martes, los manifestantes lanzaron bombas incendiarias contra un cuartel de la Policía Civil de la ONU en San Pedro. Los manifestantes atacaron ayer las sedes de la ONU en Daloa y Guiglo y rodearon la principal oficina de Naciones Unidas en Abidjan. Entre tres y cinco manifestantes murieron en el tiroteo que se produjo cuando los asaltantes intentaron tomar la base de la ONU en Guiglo. En Daloa, los manifestantes saquearon las viviendas del personal de Naciones Unidas. "Es imperativo que el Gobierno marfileño tome medidas urgentes y concretas para detener los ataques", advirtió Takirambudde.
La ONU cuenta con una fuerza de cerca de 6.000 efectivos, que se unen a los 4.000 soldados franceses, fuertemente armados. Estas fuerzas de interposición patrullan la zona de "frontera" entre las milicias rebeldes, que controlan el norte, y las fuerzas del Gobierno, que controlan el sur del país.
En un informe de enero de 2005, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, aseguró que las fuerzas de la ONU son insuficientes para garantizar el paz, sobre todo en caso de recrudecimiento de la violencia, y reclamó otros 3.400 efectivos.