Costa de Marfil vuelve este domingo a las urnas cuatro años después del caos postelectoral

Actualizado 25/10/2015 8:17:09 CET
Un hombre camina delante de carteles de Alassane Ouattara
THIERRY GOUEGNON / REUTERS

La oposición cuestiona la limpieza de un proceso en el que Ouattara parte como favorito indiscutible

MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

Millones de marfileños están llamados este domingo a las urnas en la primera ronda de unas elecciones presidenciales que comienzan con Alassane Ouattara como favorito indiscutible y con el fantasma aún presente de la guerra civil vivida tras los anteriores comicios, celebrados en noviembre de 2010.

Las presidenciales de este 25 de octubre serán las primeras tras la crisis postelectoral de 2010-2011, durante las que murieron al menos 3.000 personas. La negativa del entonces presidente, Laurent Gbagbo, a reconocer la derrota, dividió el país en bandos y generó una guerra civil que ha llegado al Tribunal Penal Internacional (TPI).

Ouattara, antiguo dirigente del Fondo Monetario Internacional (FMI), parte como claro favorito gracias en gran medida al 'boom' económico experimentado en los últimos años por Costa de Marfil. El país africano, de 22 millones de habitantes, ha crecido los últimos años al ritmo del 9 por ciento y ha atraído un gran número de inversiones.

Sin embargo, no son pocas las voces que creen que Costa de Marfil se ha dejado a parte de la población atrás. Es el argumento esgrimido por el principal aspirante de la oposición a la Presidencia, Pascal Affi N'Guessan, quien ha advertido de que un crecimiento sin igualdad no garantiza la paz.

"Debemos crear empleo, luchar contra el alto coste de la vida y la pobreza", afirmó recientemente el dirigente del Frente Popular Marfileño en una entrevista a Reuters. Joel Atsain, un electricista de Abiyán consultado por esta misma agencia, también ha ironizado sobre el progreso: "¿Carreteras? ¿Puedo comerme la carreteras?".

Outtara ha rechazado las críticas y, como aval de su gestión, ha destacado la creación de dos millones de puestos de trabajo y el aumento del 20 por ciento en los ingresos procedentes de la agricultura. "Tenemos las políticas, tenemos los programas, tenemos la financiación. Ahora tenemos que concentrarnos en aplicarlos", ha explicado, consciente de su condición de favorito.

Dos de cada tres marfileños consideran que el país camina en la buena dirección, aunque sólo el 31 por ciento cree que la economía mejoró el año pasado, según una encuesta difundida en junio por el International Republican Institute, con sede en Washington.

Al margen de lo económico, Outtara ha prometido que si gana los comicios promoverá el próximo año la redacción de una Constitución que "no excluirá a nadie por su origen, religión, etnia o color de piel", según explicó a medios franceses. Entre las novedades también figuraría la introducción del cargo de vicepresidente.

TENSIONES FINALES

El presidente se rodeó el viernes de miles de seguidores durante un recorrido por la capital económica, Abiyán, en un ambiente festivo sin incidentes. El final de campaña, sin embargo, ha estado salpicado por las dudas esgrimidas desde la oposición en relación a la limpieza del proceso electoral.

Tres de los diez candidatos a las elecciones se han retirado de la carrera, el último de ellos este mismo viernes, Charles Konan Banny, primer ministro durante el régimen de Gbagbo. Banny anunció en rueda de prensa que prefería no seguir en un proceso "desigual" y plagado de "graves irregularidades", según la cadena francesa RFI.

Algunos candidatos han alertado de supuestas irregularidades en el registro de votantes, gracias a las cuales algunos electores podrían votar más de una vez. La Comisión Electoral Independiente (CEI),sin embargo, ha negado las acusaciones y ha afirmado que no se han presentado pruebas al respecto.

La CEI ha afirmado que más de 6,3 millones de personas se han inscrito como votantes, según la cadena británica BBC. El viernes, sin embargo, sólo se habían retirado el 55 por ciento de las tarjetas necesarias para votar, informa RFI.

DEMOCRACIA

En juego no sólo está un cargo, sino la estabilidad democrática de un país que aún no ha terminado de pasar página del caos en que se vio envuelto hace menos de cuatro años. Gbagbo aún tiene que ser juzgado en el TPI --a partir de noviembre-- por crímenes contra la Humanidad.

Quince organizaciones marfileñas e internacionales, entre ellas Human Rights Watch (HRW) y la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), han abogado conjuntamente por un proceso pacífico. Varios candidatos firmaron un compromiso con los "principios de la no violencia" y prometieron contención en sus acciones y palabras.

Aun así, en los meses previos a la votación se han producido algunos incidentes principalmente en manifestaciones convocadas por la oposición que han terminado con represión policial o detenciones. Las ONG han lamentado varios arrestos sin garantías de dirigentes opositores y han recordado que la "historia reciente" no justifica determinadas prácticas en aras de la seguridad.