Crónica Francia.- Sarkozy propone la "profunda" reforma institucional de una Francia "que necesita más autoridad"

Europa Press Internacional
Actualizado: jueves, 12 enero 2006 16:24

El ministro del Interior propone reforzar el poder presidencial y el del Parlamento y reducir al primer ministro al rol de "coordinador"

PARIS, 12 Ene. (Del corresponsal de EUROPA PRESS, Javier Gómez Muñoz) -

El ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, propuso hoy una "profunda" reforma institucional de Francia que pretende convertir al jefe de Estado en el claro director de la política del país, introducir un mayor número de contrapesos parlamentarios a sus prerrogativas y reducir al primer ministro al rol de "coordinador" del Ejecutivo.

En opinión del dirigente conservador, es "arcaico" que un presidente, tal como prescribe la V República, "se ocupe de lo esencial y no de lo cotidiano". Por tanto, propuso convertir al jefe de Estado francés en un gobernante al uso, similar a la función que desempeñan en España o Reino Unido los primeros ministros, y "diferente" del que se concibe actualmente en Francia.

Sarkozy convirtió su tradicional discurso de año nuevo como responsable de Interior y presidente de la UMP, celebrado en una sala de conciertos repleta de periodistas y políticos, en un programa de reformas de corte claramente electoral, ante el horizonte de los comicios presidenciales de 2007.

El ministro propuso "limitar a dos el número de mandatos presidenciales", que el número de ministerios quede reducido por ley a 15, que el nombramiento de altos cargos de la Administración deje de ser un "monopolio presidencial" y se introduzca la elección parlamentaria y de consenso entre los grandes partidos, y que el presidente "rinda cuentas regularmente ante la representación nacional". Actualmente, el presidente no puede por ley ni siquiera entrar en las Cámaras legislativas.

DELINCUENCIA E INMIGRACIÓN

En referencia a los problemas de seguridad que vive el país y, concretamente, a los disturbios del mes de noviembre, Sarkozy dijo que Francia "necesita autoridad". Nicolas Sarkozy dedicó buena parte de su intervención, por ello, a sus propuestas para combatir la delincuencia y la inmigración ilegal.

Sus seis prioridades en este campo serán la creación de una policía ferroviaria, el refuerzo de la seguridad en las escuelas, mediante la presencia policial, la lucha contra las bandas que proliferan en los barrios más pobres del país, la lucha contra las violencias a personas, el endurecimiento de las leyes de represión de la delincuencia cometida por menores y el fin de la "intolerable" violencia en los estadios de fútbol.

Una de las medidas más polémicas anunciadas por Sarkozy es la creación de "una reserva ciudadana" de voluntarios que deseen colaborar con la policía. "Llevarán signos distintivos, no estarán armados ni actuarán conjuntamente con la policía, y efectuarán una labor de mediación y sensibilización para el cumplimiento de la ley", según el ministro.

El mandatario precisó que "la inmigración debe ser más regulada" y debe estar "relacionada con las necesidades económicas". Volverá a aumentar el número de expulsiones, se endurecerán el acceso a la residencia y el reagrupamiento familiar, y se establecerán "objetivos concretos" del número de inmigrantes que puede acoger Francia anualmente.

En relación con su viraje hacia posiciones más duras, muy criticado por la prensa francesa, una parte de la cual le acusó incluso de "populismo", Sarkozy replicó con sarcasmo que no es partidario de ninguna dictadura y reivindicó la legitimidad de pedir el voto a los millones de franceses que llevan dos décadas votando a la extrema derecha.

El ministro explicó este auge durante años del extremismo "por una política del pensamiento único, simplista, y que ha aburrido a los ciudadanos". Sarkozy contrapuso una "nueva esperanza" para los franceses, que permita al país salir de la "exasperación" actual.

UN ESTADO "IMPOTENTE"

Sarkozy pidió una campaña presidencial en 2007 "distinta" de la celebrada en 2002, donde el debate se redujo al unirse todos los partidos no extremistas en la segunda vuelta contra la extrema derecha. El probable candidato conservador exigió que los candidatos "asuman compromisos" y anuncien "qué harán, cómo, con quién y cuánto costará" a los franceses.

Aunque el 'número dos' del Ejecutivo aplaudió la labor de su colega y rival Dominique de Villepin, primer ministro, al frente del Gobierno, Sarkozy le envió un claro mensaje al afirmar que "los sobresaltos sobre la grandeza de Francia cada vez disimulan menos la extensión del terreno perdido". El presidente de la UMP reivindicó, en una maratoniana rueda de prensa, que se pueda ser "solidario" con el Ejecutivo y "tener ideas diferentes para el futuro".

El ambicioso dirigente del centroderecha considera que el actual Estado francés es "impotente, está atrapado por la deuda pública y segmentado en sus estructuras". Y fue muy crítico con el modelo socioeconçomico francés. " El mejor modelo es el que crea empleo, y por tanto no es el nuestro. Y en cuanto al modelo social, la crisis de los suburbios no lo deja en muy buen lugar", apuntó.

En relación a la presunta reconciliación con su esposa Cécilia Sarkozy, el ministro reivindicó su derecho a la "discreción", un cambio de rumbo con respecto a la mediatización que hizo de su matrimonio antes de la separación de ambos, el pasado mes de mayo.

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