Villepin asegura haber escuchado "a quienes se manifiestan, pero también a quienes no lo hacen"
PARIS, 7 Feb. (Del corresponsal de EUROPA PRESS, Javier Gómez Muñoz) -
Las 150 manifestaciones convocadas hoy en toda Francia por sindicatos de trabajadores y estudiantiles, y apoyadas por la oposición, para denunciar contra la flexibilización del mercado laboral registraron una débil participación. Unos 150.000 manifestantes tomaron parte en las movilizaciones, según cifras provisionales, frente al millón que desfiló en la última jornada de protesta sindical, el pasado 4 de octubre.
Esta débil respuesta de la izquierda, en una jornada que todos los diarios franceses calificaban de "primer test sindical" de importancia del jefe del Gobierno, Dominique de Villepin, demuestra la poca capacidad de movilización actual frente a las importantes manifestaciones que sufrió el centroderecha al inicio de la legislatura.
La manifestación más numerosa fue la de París, con 45.000 asistentes, según los convocantes, y 13.000 contados por las autoridades. En ella desfilaron los líderes sindicales y también la primera plana del Partido Socialista, con su primer secretario, François Hollande, a la cabeza. En muchas otras ciudades se logró reunir a miles de manifestantes, como Toulouse (15.000), Lyon (10.000), Burdeos (12.000) o Grenoble (de 6.000 a 15.000).
La ausencia de huelgas convocadas, salvo la inesperada de controladores del aeropuerto parisiense de Orly, y la coincidencia de las vacaciones escolares con una movilización esencialmente estudiantil son dos de las causas del poco seguimiento de la protesta. "Esto es un proceso, las cosas no van a quedarse aquí y no vamos a frenarnos", avisó, sin embargo, Bernard Thibault, secretario general de la CGT, primer sindicato del país.
Los manifestantes exigían la retirada de los nuevos contratos para jóvenes lanzados por el Ejecutivo, llamados Contratos Primer Empleo (CPE), contratos flexibles que permite el despido libre durante dos años (con una indemnización mínima), antes de que el trabajador sea contratado como fijo. SONDEOS EN CONTRA
La reforma se halla en pleno y enconado debate en la Asamblea Nacional. El primer ministro, Dominique de Villepin, declaró hoy que escucha "a quienes se manifiestan" contra los CPE, "pero también a quienes no lo hacen". "Podemos posponer las decisiones, refugiarnos en el inmovilismo, hacer creer a los franceses que la seguridad es no cambiar, planteó el dirigente, antes de añadir que "la verdad es que la seguridad pasa por reformas justas, adaptadas a la realidad del empleo de hoy". Pasada esta protesta, Villepin espera recuperarse ahora en los sondeos de opinión, donde su alta popularidad ha caído en los últimos meses, principalmente por la poca aceptación entre los franceses de sus reformas laborales.
La izquierda le reprochó que los nuevos contratos suponen "la muerte de los contratos fijos" y que este cambio del sector laboral supondrá "una precarización" del trabajo de los más jóvenes. El centroderecha sostiene que la lucha contra la precariedad pasa por bajar imperativamente, con cualquier tipo de contratos, la tasa de paro joven, superior al 23 por ciento.
La última encuesta, publicada hoy por 'Paris-Match', indica que un 55 por ciento apoya a los sindicatos en su lucha contra los nuevos contratos flexibles, mientras que un 43 por ciento apoya la iniciativa personal de Villepin, que debió superar la opinión contraria de varios de sus ministros para conseguir presentar esta reforma.
El Partido Socialista (PS) amenazó al Gobierno de la UMP con una moción de censura si éste decide tramitar el proyecto de ley por el procedimiento de urgencia y evitar el debate parlamentario, pero parece que el Ejecutivo apurará la discusión parlamentaria hasta finales de semana.
La ex ministra Ségolène Royal, actual mejor candidata del PS para las elecciones presidenciales, según los sondeos, y nueva figura política francesa, pidió al Gobierno "la retirada inmediata del proyecto" porque "generaliza la precaridad" y es "contrario a los intereses de las empresas. La patronal, de hecho, no ha acogido con buenos ojos este tipo de contratos, pues considera que ceberían generalizarse para todas las franjas de edad. La presidenta de la patronal (MEDEF), Laurence Parisot, afirmó hoy que mantiene "un buen número de reservas" sobre los CPE porque "existe un riesgo de desvalorización de los jóvenes". "Hay que tratar a cada persona de manera idéntica", añadió.