Crónica Líbano.- El turismo en Líbano desciende un 35 por ciento en un 2006 marcado por la guerra y las luchas políticas

El ministro de Turismo propone aplicar lo antes posible las reformas económicas propuestas por Siniora

Europa Press Internacional
Actualizado: sábado, 13 enero 2007 18:31

BEIRUT, 13 Ene. (EUROPA PRESS) -

La reciente guerra entre el Ejército israelí y las milicias chiíes libanesas de Hezbolá se ha cobrado un alto precio en la industria del turismo libanesa, que en 2006 ha regristrado un descenso del 35 por ciento respecto de las estimaciones más optimistas del Gobierno libanés. Las cifras publicadas por el Ministerio de Turismo y el Aeropuerto internacional Rafik Hariri revelan que cerca de un millón de turistas han visitado el país el año pasado, casi 600.000 menos de lo esperado.

El aeropuerto gestionó el paso de 2,82 millones de pasajeros a lo largo del pasado año, un 14 por ciento menos que los 3,28 millones que emplearon sus instalaciones en 2005, según cifras publicadas por el Directorio General de Aviación Civil.

"Devastador. No hay otra forma de describirlo", afirma el director de Estudios Económicos del Banco de Byblos. "Las cosas se deterioraron muy rápidamente el pasado 12 de julio" señala, en referencia a la fecha en la que comenzó el conflicto, que durante dos meses forzó al cierre del aeropuerto internacional, seriamente dañado por los ataques y los bombardeos de la aviación israelí.

El fin de las hostilidades no significó, sin embargo, el resurgimiento del turismo. La crisis política desatada a principios de diciembre espantó a los visitantes de cara a las vacaciones navideñas. El pasado día 1 de ese mes, los grupos de la oposición liderados por el movimiento chií Hezbolá convocaron una manifestación masiva en el centro de Beirut para conseguir la caída del actual Gobierno libanés.

La manifestación fue convocada en medio de las crecientes tensiones políticas entre los grupos prosirios de la oposición, liderados por Hezbolá, y las facciones antisirias que apoyan al actual Gobierno, asimismo respaldado por las potencias occidentales.

El caso es que el sector turístico es capital para la economía libanesa, ya que aporta el 10 por ciento del Producto Interior Bruto del país, y que emplea a cerca de 140.000 personas; y que es síntoma directo del deterioro de la economía del país.

"Es la primera vez que mi estado de ánimo personal está tan bajo", afirma el presidente del sindicato de Hosteleros, Paul Ariss. "Nunca he estado así, y si esta tendencia no termina pronto, las consecuencias no serán positivas".

El ministro libanés de Turismo, Joseph Sarkis, aportó durante una entrevista al diario libanés 'The Daily Star' un punto de vista sobre las protestas de la oposición que, según sus palabras "intenta demoler la temporada turística en el país". "Necesitamos que termine esta situación", estima.

Y sin embargo, el ministro de Turismo no puede salir de su propio domicilio, en las colinas de Beiurt, desde el pasado mes de noviembre, tras el asesinato del ministro de Industria Pierre Gemayel. "Ambos estabamos en una lista negra, y ahora soy el siguiente", señaló el miembro de Fuerza Libanesa en una entrevista concedida al diario británico 'Daily Telegraph'.

Sin embargo, Sarkis mantiene esperanzas respecto a la revitalización del turismo en 2007, sin que la agresión israelí afecte a la economía del país, de forma permanente. El Consejo Económico-Socil de los Países Árabes ha mostrado su interés convertir a 2007 en el año del turismo en el país.

"Líbano perdió 4.000 millones de dólares durante la agresión israelí", afirmó el oficial libanés, pendiente de la aprobación del programa de reformas económicas redactado por el primer ministro Fuad Seniora. Sarkis reveló su intención de preparar tres conferencias sobre el turismo en un esfuerzo para revitalizar el sector.

La división política en el país podría tener efectos a la largo plazo en la industria hosterlera local. Los turistas árabes aportan dos terceras partes de los ingresos anuales, y dado que la mayoría de ellos son de orígen suní, podrían mostrarse reticentes a volver a visitar Líbano si la oposición chií aparentara controlar el país, según Ariss. "La mayoría de los turístas árabes solía amar Líbano, y muchos de ellos sólo venían aquí, y nada más", lamenta.

Las cifras de las aerolíneas indican que Líbano fue visitado, en 2006, por cerca de 516.000 ciudadanos de Emiratos Árabes Unidos, seguidos de ciudadanos saudíes, franceses, kuwaitíes, jordanos y egipcios.

Más aún, el declive del sector arrastra mucho más a que hoteles y restaurantes: la sanidad y la educación se ven afectadas por el descenso del turismo, que "no es un sector contenido, sino que cubre a otros varios", según Ghobril.

"El turismo es un sector con un potencial enorme. Es un tremendo motor de crecimiento, un sector principal en la economía que puede contribuir a generar un montón de ingresos, que puede generar empleo. Y no es una fantasía, es un hecho", señala.

Para Ghobril, Líbano podría acoger a una cantidad de turistas más significactiva al disponer tanto de una infraestructura desarrollada, así como una riqueza de capital humano, sin olvidar la belleza natural del país y su clima, que convierten al país en una alternativa a Dubai y Ankara en lo que a celebraciones de conferencias se refiere. "Son cosas que damos por supuestas: este país dispone de ventajas únicas", afirma Ghobril.

Contenido patrocinado