Actualizado 10/03/2007 11:58 CET

Crónica Mauritania.- Mauritania culmina su proceso de democratización en la celebración de las elecciones presidenciales

El país, sin embargo, se enfrenta todavía a un grave desequilibrio racial y a la diáspora de las élites

MADRID, 10 Mar. (EUROPA PRESS) -

Sólo uno de los diecinueve candidatos que mañana se presentan a las elecciones presidenciales en Mauritania se alzará con la victoria en los primeros comicios reconocidos y apoyados por la comunidad internacional en más de dos décadas, rompiendo con la tradición golpista iniciada en 1984, con el ascenso al poder a Maaoyua Ould Sid Ahmed Taya y "renovada" en 2005 por el coronel Ely Ould Mohamed Vall, que, sin embargo, ha promovido durante el último año de su mandato un camino de reformas democráticas que culminan en las elecciones de mañana domingo y que se espera logren equilibrar la diferencia de poder entre las élites de moros blancos y la minoría negra.

Tras el golpe de estado de hace dos años, Vall ha permitido la ejecución de varias reformas democráticas, entre las que se incluyen la independización del poder judicial, la liberalización de los medios de comunicación y la creación de una comisión electoral encargada de vigilar cualquier tipo de irregularidad en el proceso de votación y recuento.

Si a estas medidas sumamos el lento pero seguro proceso de democratización que comenzó el pasado junio de 2006 con la celebración de un referéndum constitucional, que continuó con elecciones locales y parlamentarias desarrolladas a principios de este año, la votación presidencial es considerada por la comunidad internacional como un símbolo de culminación. Naciones Unidas aportará un fondo de donaciones de 12 millones de dólares, en concepto de asistencia técnica, siendo ésta la primera vez que el organismo internacional participa de forma activa en los comicios del país africano.

En su última reunión celebrada los pasados días 22 y 23 de febrero, el actual cuerpo de Gobierno, denominado Consejo Militar para la Justicia y la Democracia, se comprometió a tomar "las medidas necesarias para garantizar la imparcialidad total del Estado" así como "un escrutinio regular, transparente y justo", según su declaración final, recogida por el diario mauritano 'Horizons'.

Los recientes comicios se han desarrollado en un ambiente de normalidad, y durante la campaña para estas presidenciales, Nuakchott, la capital del país, ha sido inundada por cientos de pancartas y marquesinas. Además, en las zonas más apartadas, decenas de representantes de los diversos candidatos han realizado campañas de llamamiento al voto, "tienda por tienda", ya fueran hombres vestidos con el tradicional "boubou" blanco y azul, o mujeres ataviadas con "melhafas" multicolor.

CONFLICTO RACIAL

Lo que estas elecciones podrían no aclarar es si un proceso electoral justo convertirá a Mauritania en una sociedad equilibrada. Y es que de los 19 candidatos que se presentan, dieciséis de ellos pertenecen a la etnia de los moros blancos. Sólo Messaud Ould Boulkheir es moro negro, lo que supone un claro desajuste en un país donde la mayor parte de la población es de raza negra, ya sean inmigrantes procedentes de Mali o Senegal, o bien moros negros, esclavizados por la población blanca durante largo tiempo. El programa de Boulkheir predica la igualdad racial, un objetivo largamente anhelado, pero muy difícil de conseguir.

Sin embargo, para el director de la Promoción de la Democracia y la Sociedad Civil, dependiente del Ministerio del Interior, Sidi Yeslem Ould Amar Chein, "que los blancos dominen los ámbitos económicos y políticos del país no significa que haya discriminación contra los negros". Para Chein, la lógica del sistema democrático debería beneficiar a la población negra. "En épocas diferentes, personas diferentes han gozado de diferentes privilegios. La democracia es una competición, y el estado debe asegurarse de que el sistema es justo", señaló. Siguiendo este razonamiento, "todos los candidatos deberían preocuparse más por los problemas raciales", afirmó.

Sin embargo, hasta el momento, la mayoría de los candidatos ha pasado por esta cuestión sin hacer mucho ruido, y algunos, directamente, la han obviado, más centrados en hacer llamamientos a la unidad nacional o la reforma de la política económica, en vez de solucionar conflictos pasados y reconocer los recientes problemas de derechos humanos que tuvieron lugar durante el régimen previo.

Según IRIN, estas elecciones están siendo dominadas por el miedo a volver a los años de una dictadura militar, la norma política en Mauritania desde su independencia. Es por ello que las plataformas de los candidatos se centran, principalmente, en la necesidad de estabilidad. Porque "no se puede hacer nada sin la paz", según el consejero del candidato Mohamed Ould Maouland, Musa Ould Abdou. "La razón del golpe de estado de 2005 es que la élite blanca se había polarizado. Romper esa escisión es el primer paso para abordar la estabilidad", explicó.

Por su parte, los observadores internacionales reconocen que ninguno de los candidatos se muestra especialmente proclive a hablar sobre la responsabilidad de las masacres cometidas a finales de los años 80 contra soldados negros del propio Ejército mauritano, o la expulsión de 70.000 inmigrantes fuera de sus fronteras, 20.000 de los cuales viven en el lado senegalés de la frontera en condiciones "raquíticas", según Naciones Unidas.

"Esperábamos que esos problemas desaparecieran si los ignorábamos, pero siguen acosándonos", afirma un mauritano de raza blanca que prefirió mantener el anonimato. La incapacidad de afrontar su pasado se debe a la "inmadurez política" de sus dirigentes, según un diplomático occidental, también desde el anonimato. "Simplemente, no parecen comprender que la enorme mayoría de sus votantes son de descendencia africana, mientras los candidatos y sus consejeros sirven a los intereses especiales de la élite blanca", explicó.

Para Abdou "no es cuestión de crear una nueva élite, sino reunir a la ya existente", en referencia a la fragmentación de las clases de estatus más elevado. En la derecha política, se encuentran los militares y los empresarios. A la izquierda, intelectuales, sindicalistas, y abogados. "Y ninguno de ellos quiere hablar", afirmó Abdou. "La labor del próximo presidente será reunir a las élites".

Dos factores, sin embargo, pueden obstaculizar el papel del presidente. Uno de ellos es el cambio tanto poítico como judicial y económico, directamente relacionado con la cuestión geográfica. "Los mauritanos viven esparcidos por el desierto, y cualquier alteración de cualquier tipo amenaza con desparramarlos más" según, Idoumou Ould Med Lamine, consejero principal de uno de los principales candidatos y ex asesor presidencial Sidi Mohamed Ould Cheikh Abdallahi.

El otro factor, y principal, es el Ejército. Dado el historial golpista del país, dado el control militar que se ejerce sobre la población, el consejero de uno de los candidatos, que prefirió mantener el anonimato, recomendó "que los oficiales de alto rango mantengan sus privilegios", porque "son ellos los que nos han dado la democracia. Son ellos los que nos la pueden arrebatar".