MADRID, 4 Ene. (EUROPA PRESS) -
Al menos 63 periodistas y cinco colaboradores de medios de comunicación murieron violentamente en 2005 en el ejercicio de sus funciones o por manifestar sus opiniones, una cifra que no se alcanzaba desde 1995 (en que murieron 64, 22 de ellos en Argelia), según refleja el informe 'La libertad de prensa en 2005' presentado hoy por la organización de defensa de la libertad de prensa Reporteros sin Fronteras (RSF).
El informe revela que, por tercer año consecutivo, Irak sigue siendo el país en que mueren más informadores y colaboradores de medios de comunicación (técnicos, conductores o agentes de seguridad, entre otros). En 2005, en el país árabe encontraron la muerte 24 periodistas y cinco colaboradores. En total, 76 periodistas y colaboradores han muerto en Irak desde el comienzo de la invasión estadounidense, en marzo de 2003, una cifra superior a la alcanzada durante los 20 años que duró la guerra de Vietnam, entre 1955 y 1975.
Los atentados terroristas y los ataques de la guerrilla iraquí son la primera causa de mortalidad entre los profesionales de la información en Irak, pero el Ejército estadounidense es responsable de la muerte de tres periodistas y colaboradores, indica el informe.
El 28 de junio, unos disparos norteamericanos mataron al realizador iraquí Wael Al Bacri, de 30 años. Aunque el Ejército estadounidense reconoció al día siguiente su implicación en la muerte del periodista y anunció que se había abierto una investigación, desde entonces no ha facilitado ningún resultado ni sobre éste ni sobre otros casos en que se han visto involucrados sus soldados.
Otros países en los que se han registrado muertes de periodistas a causa de su trabajo son Filipinas (donde "la impunidad sigue siendo la norma"), Afganistán, Bangladesh, Nepal, Pakistán y Sri Lanka, en lo que se refiere al continente asiático.
En Líbano, una serie de atentados contra responsables políticos y periodistas sacudió al país en 2005, recuerda el informe. En ellos perdieron la vida dos grandes figuras de la prensa libanesa, Samir Kassir, en junio, y Gebrane Tueni, en diciembre. El primero era uno de los editorialistas del diario 'An Nahar' y el segundo era su presidente y director general.
En cuanto a África, la violencia contra los periodistas experimentó en 2005 un recrudecimiento, sobre todo en países como República Democrática del Congo, Sierra Leona y Somalia, en los que fueron asesinados profesionales de la prensa. "Todos los casos continúan impunes, y los asesinos, a veces conocidos, no han sido sancionados", denuncia RSF.
En América, dos periodistas fueron asesinados en México por sus investigaciones sobre tráfico de drogas o de carburante. En Europa, los hechos más graves se han registrado en Rusia y Bielorrusia, donde murieron varios periodistas en circunstancias que no han sido aclaradas. En algunos de los casos, el móvil del crimen parece ser la actividad profesional de las víctimas y las investigaciones, "efectuadas frecuentemente de forma parcial y política, casi nunca llegan a conclusiones", lamenta el informe.
AMENAZAS, ENCARCELAMIENTOS Y CENSURA
Aparte de los asesinatos, Reporteros sin Fronteras registró en 2005 más de 1.300 casos de agresiones o amenazas en todo el mundo. Entre ellos destacan países como Bangladesh y Nepal, donde estos hechos han sido protagonizados tanto por las fuerzas del orden, como por los militantes de partidos políticos cercanos al poder o a la oposición y por los miembros de grupos armados.
En Egipto y Azerbayán, las elecciones generales se vieron salpicadas por decenas de casos de agresiones a reporteros que cubrían los comicios. Asimismo, en países como Nigeria y en Perú medio centenar de periodistas fueron golpeados por policías, militares o secuaces de los cargos locales.
Por otra parte, a fecha de 1 de enero de 2006, 126 periodistas y tres colaboradores de medios de comunicación permanecían encarcelados en 23 países, entre los que destacan China, Cuba ("la segunda cárcel del mundo para los periodistas, desde la oleada de represión de la primavera de 2003"), Birmania, Libia y Eritrea.
El único indicador a la baja en este informe es el del número de periodistas detenidos (786 frente a los 907 de 2004). No obstante, "esta alentadora regresión no resulta suficiente" ya que "cada día, y simplemente porque intentan cumplir con su trabajo, se detiene a una media de dos periodistas en el mundo", denuncia RSF.
El informe registra también un aumento de la censura de más del 60 por ciento de los casos, ya que ha pasado de los 622 detectados en 2004 a 1.006 contabilizados en 2005. Este fuerte aumento "se explica principalmente por la masiva degradación de la situación de la libertad de expresión en Nepal", señala la organización, que recuerda que, por sí solo, el reino himalayo concentra más de la mitad de los casos de censura ocurridos en el mundo en 2005, sobre todo desde que el rey Gyanendra instauró el estado de excepción el 1 de febrero.
Otro caso es el de China, donde "la gran muralla de las ondas" causó nuevas víctimas, como las emisoras 'Voice of Tibet', la BBC, 'Sound of Hope' o 'Radio Free Asia'. Estas "no son más que algunas de las emisoras víctimas del sistema de interceptación creado por las autoridades chinas, gracias a los equipos proporcionados por la empresa francesa Thalès", señala el documento.
En países como Bielorrusia, Kazajistán y, en general, toda Asia Central, "la censura sigue siendo una realidad", denuncia RSF. En estos países se sigue cerrando periódicos "simplemente porque han publicado artículos críticos con las autoridades".
INTERNET
Por otra parte, Internet sigue estando estrictamente controlado por algunos "gobiernos liberticidas", prosigue el informe. Al respecto, Reporteros sin Fronteras ha elaborado una lista de quince enemigos de Internet, formada por Arabia Saudí, Bielorrusia, Birmania, China, Corea del Norte, Cuba, Irán, Libia, Maldivas, Nepal, Uzbekistán, Siria, Túnez, Turkmenistán y Vietnam.
"Estos 15 países son los más represivos en lo que se refiere a la libertad de expresión electrónica", ya que "censuran los sitios informativos independientes y las publicaciones de oposición, vigilan la Red para silenciar las voces disidentes y acosan, intimidan y a veces encarcelan a los internautas y 'bloggers' que se apartan de la línea oficial", denuncia RSF.
Es el caso de Túnez, por ejemplo. La familia del presidente, Zine el Abidine Ben Alí, controla la explotación de la Red y ha creado un eficaz sistema de censura de Internet. Como resultado de ello, "todas las publicaciones de oposición están bloqueadas, lo mismo que muchos sitios informativos". Aparte, el Gobierno encarcela a los internautas contestatarios.
En Irán, el Ministerio de Información "presume de bloquear el acceso a cientos de miles de sitios", señala el texto. Los mulás se fijan prioritariamente en los contenidos que se refieren, de cerca o de lejos, a la sexualidad, pero tampoco toleran los sitios informativos independientes. Teherán ostenta el record del número de 'bloggers' detenidos y encarcelados, más de una veintena desde el otoño de 2004 hasta el verano de 2005.