Actualizado 24/07/2007 16:45

Crónica Taiwán.- La ONU consolida la tesis de "una sola China" con el rechazo de Taiwán como miembro de pleno derecho

Taipei afirma que la decisión se basa en "razones desfasadas" y Beijing la considera un fracaso de las tesis independentistas

NUEVA YORK/BEIJING, 24 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Oficina de Asuntos Legales de Naciones Unidas rechazó anoche la solicitud de Taiwán para convertirse en miembro de pleno derecho de Naciones Unidas, citando como argumento una resolución de 1971 en la que Naciones Unidas reconocía a la República Popular como único representante legítimo de China. El Gobierno de la isla reaccionó afirmando que la decisión se basa en "razones desfasadas", en alusión a la política de "una sola China", mientras que Beijing advirtió a Taipei de que el rechazo de la ONU refleja que las aspiraciones independentistas de la isla están condenadas al fracaso.

La decisión de la ONU fue anunciada anoche por un portavoz del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, según informó la agencia estatal de noticias china, Xinhua. El fallo se basa en la resolución 2758 de la XXVI Asamblea General, de 1971, por la cual se sustituyó a la República de China, con capital en Taiwán, por la República Popular de China, con capital en Beijing, como "único representante legítimo de China" en este organismo internacional.

La admisión de Taiwán como miembro pleno de la ONU hubiera supuesto la victoria de las posturas independentistas basadas en la existencia paralela de "dos Chinas" en lugar de la tesis todavía dominante de "una sola China".

Desde 1949 las autoridades taiwanesas se han proclamado a sí mismas como el Gobierno legítimo de toda China, si bien en las últimas décadas las corrientes defensoras de la independencia han cobrado peso en la isla y ha aumentado el número de personas, sobre todo entre los ciudadanos más jóvenes y los del sur de la isla, que defienden el derecho a una autodeterminación democrática.

Taiwán es el último reducto de la República de China, el régimen político que gobernó toda la nación hasta 1949 bajo el control de la formación nacionalista Kuomintang. Ese año, al término de la guerra civil entre el Kuomintang y el Partido Comunista de China que llevó a la proclamación de la República Popular China en Beijing, cerca de dos millones de nacionalistas se refugieron en la isla de Taiwán y otras adyacentes, donde constituyeron una especie de Estado chino paralelo.

La permanencia en la isla del antiguo régimen, que se presentaba como el legítimo representante de China, ha derivado en una complicada situación tanto jurídica como diplomática. El país se mantuvo oficialmente en estado de guerra hasta 1987, cuatro años antes de concluir el régimen dictatorial del Kuomintang.

Desde entonces el país ha avanzado hacia la democracia, lo que permitió la derrota del Kuomintang, por primera vez en su historia, en las elecciones de 2000, en favor del Partido Progresista Demócratico, partidario de la independencia formal de Taiwán. La victoria de las tesis secesionistas ha incrementado las amenazas de Beijing contra cualquier declaración formal de independencia por parte de Taipei, sobre todo desde la aprobación por parte de China de la Ley Antisecesión, en marzo de 2005.

DECEPCIÓN TAIWANESA Y ADVERTENCIA CHINA

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán expresó hoy su pesar por la decisión de la ONU de rechazar la entrada del país en el organismo internacional con el nombre de "Taiwán".

El portavoz del Ministerio de Exteriores taiwanés, Wang Chien Yeh, citado por la agencia oficial CNA, dijo que el rechazo de la Secretaría de la ONU se basa en "razones desfasadas", en alusión a la política de "una sola China", y pidió que se revise la resolución 2758, ya que, a su juicio, "sólo trata sobre la representación de la República Popular de China y no sobre el derecho del pueblo de Taiwán a participar en la organización".

"No es razonable que la Secretaría de la ONU rechace la petición de Taiwán sin ni siquiera revisarla", lamentó el portavoz. El Ministerio de Exteriores había instado a la ONU a que siguiera sus normas de procedimiento y respetara el espíritu de la Carta de Naciones Unidas, en virtud del cual debería tratar la petición taiwanesa para entrar en el organismo del mismo modo que trataría a otro solicitante, explicó Wang.

Por su parte, China respondió hoy con contundencia tras hacerse oficial que Taiwán no contará con su propio asiento en Naciones Unidas. En un comunicado colgado en Internet, las oficinas encargadas de las relaciones con Taiwán del gabinete chino y del Partido Comunista afirmaron que el actual presidente taiwanés, Chen Shui Bian, no es más que un "confabulador" y que su objetivo de alcanzar la independencia será un fracaso.