Actualizado 22/12/2007 19:23 CET

Crónica Uzbekistán.- Karimov se prepara para sucederse a sí mismo a pesar de haber consumido sus dos mandatos

El régimen encarcela, interna en clínicas psiquiátricas o fuerza al exilio a los opositores, según grupos de Derechos Humanos

TASHKENT, 22 Dic. (EP/AP) -

El régimen uzbeko ha superado la crisis que suponía la eventual sucesión del autoritario presidente Islam Karimov, quien gobierna el país desde 1990, con una solución que asombró a muchos dentro, pero sobre todo fuera del país: el sucesor de Karimov será Karimov, a pesar de que ya ha rebasado el límite constitucional de dos mandatos presidenciales.

A las presidenciales de mañana domingo concurrirán Karimov y otros tres candidatos de partidos poco conocidos, pero afines al dirigente, que muchos analistas consideran un maquillaje democrático que no puede ocultar que la auténtica oposición ha sido duramente perseguida y represaliada en los últimos meses. De hecho, ninguno de los tres está haciendo ninguna campaña electoral significativa. "Cuanto antes termine la campaña, mejor para ellos", afirmó un analista político, Sergei Ezhkov.

Además, esta república ex soviética está en el punto de mira de las organizaciones de defensa de los Derechos Humanos debido a torturas y abusos sexuales perpetrados por las fuerzas de seguridad.

Ante la ausencia de observadores internacionales e incluso de medios extranjeros acreditados para cubrir el proceso electoral, pocos dudan de que Karimov será el vencedor de los comicios.

Algunas de las figuras de la oposición no pueden concurrir a los comicios y deben afrontar una presión casi diaria, con intimidaciones y amenazas. Uno de ellos, Johangir Shosalimov, de 54 años, ni si quiera ha podido presentarse a las elecciones, pero ha sido seguido durante semanas por agentes de la seguridad de paisano que grabaron sus acciones con videocámaras. Incluso ha sido amenazado con ser deshauciado de su vivienda y su esposa fue detenida por la Policía y liberada horas después.

La represión de las autoridades no se ha limitado a la oposición política, sino que también determinados líderes religiosos han sido perseguidos. Los opositores y disidentes han sido encarcelados, recluidos en clínicas psiquiátricas u obligados a exiliarse.

KARIMOV RESPONDE

Este mismo mes Karimov se dirigió a la nación en un discurso televisado en el que rechazó todas las críticas y aseguró que las elecciones presidenciales de mañana cumplirán con todos los estándares internacionales. El presidente emplazó a sus conciudadanos uzbekos a "mostrar madurez política" en la votación e insinuó que espera una victoria aplastante.

"Algunos políticos y quienes nos miran con desconfianza y dudas deberán explotar de envidia cuando se anuncien los resultados", afirmó.

En una de las pocas informaciones que han podido salir a la luz, un periodista de la agencia de noticias Associated Press explicó que en la capital uzbeka, Tashkent, hay un gran presencia policial que, con esta demostración de fuerza, pretenden intimidar a los ciudadanos antes de los comicios.

Al ser preguntados, muchos uzbekos arremeten contra Karimov, pero pocos se atreven a permitir que se utilice su nombre por el miedo a las posibles represalias gubernamentales. "Nunca le he votado y nunca lo haré", indicó Alisher Nizametdinov, un maestro de escuela de 37 años que esperaba apara abordar un avión procedente de Moscú. "Es una combinación de poca monta entre Stalin y Sadam Husein", sentenció.

IRREGULARIDADES

El abogado pro Derechos Humanos uzbeko Surat Ikramov aseguró que el Gobierno presiona a la gente para que vote por Karimov. Los musulmanes que quieren peregrinar este mes a La Meca deben obtener un permiso gubernamental, pero, según Ikramov, han recibido presiones para votar por Karimov con su voto en ausencia. También se les pidió a los peregrinos entregar papeletas firmadas por sus familiares, explicó.

Un funcionario médico de Tashkent reveló bajo condición de anonimato que las parejas que solicitaron las pruebas físicas prematrimoniales obligatorias también fueron emplazadas a votar por Karimov. En caso de no hacerlo, se enfrentan a semanas de retraso en estos trámites.

Karimov ha ganado dos elecciones en los casi veinte años que lleva en el poder, a pesar de que los mandatos presidenciales son de siete años. Sin embargo, ni las elecciones de 1991 ni las de 2000 contaron con la presencia de observadores internacionales que garantizaran la limpieza del proceso y Karimov ha logrado prolongar sus mandatos mediante referendos y votaciones en un Parlamento que controla abrumadoramente. Por último, la Comisión Electoral Central aprobó la candidatura de Karimov en noviembre, a pesar de que la Constitución limita a dos el número máximo de mandatos.

Diversas organizaciones de defensa de los Derechos Humanos han denunciado graves violaciones cometidas por las autoridades. La ONG Human Rights Watch publicó un informe en noviembre en el que asegura que las autoridades carcelarias uzbekas utilizan habitualmente prácticas crueles como golpes con porras o botellas de agua, descargas eléctricas, asfixias y humillaciones sexuales para obtener información y confesiones.

Amnistía Internacional, por su parte, ha denunciado que miles de personas han sido condenadas por su presunta implicación con organizaciones islámicas ilegalizadas y cumplen sus condenas en condiciones muy severas.

SITUACIÓN ESTRATÉGICA

Este país de casi 28 millones de habitantes, en el que más de 14 millones de ellos tiene derecho a voto, goza de una situación estratégica clave y se encuentra también muy cerca de centros de militancia islamista como Pakistán, Afganistán e Irán. Además, las grandes potencias como Estados Unidos, Rusia o China compiten por incrementar su influencia allí.

Semanas después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Karimov permitió a Estados Unidos la utilización de una base aérea en el país para apoyar sus operaciones en Afganistán. La alianza con el presidente estadounidense, George W. Bush, se cimentó aún más con su visita a Washington de marzo de 2002, cuando declaró que las tropas estadounidenses podrían "permanecer en Uzbekistán tanto tiempo como crean necesario".

Esta alianza propició una suavización de las críticas estadounidenses a lo que calificó un informe de la ONU como "horrendas" violaciones de los Derechos Humanos perpetrados por el régimen de Karimov.

Sin embargo, tras las críticas de la Casa Blanca a los graves incidentes ocurridos en la ciudad de Andijan en mayo de 2005, cuando las autoridades reprimieron duramente una manifestación, las tropas estadounidenses fueron expulsadas.

Testigos presenciales y grupos de Derechos Humanos aseguran que las tropas gubernamentales mataron a cientos de manifestantes pacíficos. Las autoridades cifraron en 187 los muertos y responsabilizaron de instigar la violencia a presuntos milicianos islámicos. De hecho, el Gobierno sigue utilizando la retórica de la "guerra contra el terror" para justificar sus políticas represivas.

Tras dar la espalda a Estados Unidos, Karimov selló una nueva alianza con Rusia, un país descalificado por el presidente tan sólo unos meses antes por ser un "opresor colonial".