Cuba.- Las Damas de Blanco recuerdan a los detenidos cuatro años después

Actualizado 17/03/2007 22:34:43 CET

LA HABANA, 17 Mar. (EP/AP) -

Las Damas de Blanco, unas 40 mujeres esposas de disidentes cubanos presos, comenzaron hoy los actos para recordar el cuarto aniversarios del encarcelamiento de sus maridos, detenidos en una redada que llevó a 75 opositores a la cárcel.

"Comenzamos a las seis de la mañana con un rosario y un ayuno de 12 horas", explicó a AP Laura Pollán, esposa de Héctor Maseda. Además, mañana domingo las mujeres realizarán su ya tradicional caminata semanal frente a una iglesia de La Habana y en los próximos días tienen previsto realizar varios actos de protesta más.

En una de las paredes de la vivienda las mujeres instalaron una reja y simbólicamente se situaron detrás de la misma de una en una a lo largo del día para solidarizarse con sus maridos.

En la pared contraria situaron, como en ocasiones anteriores, una bandera cubana sobre la cual escribieron los nombres de los detenidos.

En 2003, los disidentes fueron encarcelados y juzgados por tribunales con severas penas acusados de traición a la patria y de recibir órdenes y financiación de una potencia extranjera para derrocar a la Revolución. Los inculpados negaron los cargos.

A lo largo de estos años, 16 de estos presos --incluyendo la única mujer arrestada, Martha Beatriz Roque-- fueron puestos en libertad por razones de salud.

Según indicó Pollán y confirmaron otras de las presentes, en los días previos a este sábado fueron visitadas por delegados de organizaciones de masas y del Partido Comunista que trataron de disuadirlas de no realizar ninguna actividad.

"Nos plantearon que el país vive momentos difíciles y que no podemos alterar el orden público porque el pueblo nos puede agredir", relató Pollán.

"Nosotros no tenemos armas, somos pacíficas", agregó la mujer, quien reconoció que en los en los últimos meses, desde que asumió de manera temporal el poder Raúl Castro debido a la delicada salud de Fidel Castro, se nota una disminución en la actividad disidente en general.

Paralelamente, también hubo una mayor atención gubernamental sobre ellas, explicó por su parte Bertha Soler, casada con Ángel Moya, pues grupos de simpatizantes del Gobierno continuaron llegando a sus casas y realizando mítines en sus puertas.