La cúpula militar de Estados Unidos advierte del peligro de una guerra civil en Irak

Europa Press Internacional
Actualizado: sábado, 5 agosto 2006 2:01

WASHINGTON/MADRID, 5 Ago. (EUROPA PRESS) -

La violencia sectaria entre suníes y chiíes en Irak ha alcanzado unas cotas tan cruentas que la máxima autoridad militar de Estados Unidos ya no puede permanecer impasible. El jefe del Mando Central de EE UU, el general John Abizaid, subrayó que "la violencia sectaria alcanza el peor momento que haya visto. Si no se detiene, es posible que Irak se encamine hacia una guerra civil", en su informe ante el Comité de Servicios Armados del Senado. Sin embargo, tanto el presidente de EE.UU., George W. Bush, y el secretario de Defensa, Donald Rumsfled, rechazan categóricamente describir la situación en Irak como una guerra civil.

Por primera vez en siete meses, cuando se desataron los virulentos enfrentamientos entre suníes y chiíes que dejan diariamente más de un centenar de muertos, en las esferas oficiales de Washington se describe la situación en Irak como de guerra civil. La descripción que hizo el general Abizaid de la situación en el país asiático es la más descarnada que se había oído en el Congreso norteamericano desde que el Ejército iniciara la invasión hace tres años.

Sin embargo, estas valoraciones de la cúpula militar estadounidense coinciden con los informes que el ex embajador británico en Irak William Patey trasladó al primer ministro del Reino Unido, Tony Blair. En un memorándum confidencial que se hizo público ayer, Patey advertía que 'de facto' la división de Irak es más probable que su transición a la democracia, según informa 'The Washington Post'.

El Comité de Servicios Armados del Senado norteamericano reconoció que "algo está pasando en Irak, algo a un nivel muy profundo", pese a que Rumsfeld dijo ser "reacio a especular" sobre la situación en el país asiático. El secretario de Defensa describió la violencia sectaria como "desafortunada" y "trágica", pero aseguró que "lo que buscan es una guerra psicológica de desgaste". "Quieren que apuntemos con el dedo al otro en lugar de a ellos", sentenció, al tiempo que dijo confiar en "el sentido común de los americanos" que retirándose de Irak dejarían el país en manos de "asesinos y extremistas".

SIN VISOS DE ESTABILIDAD

Las valoraciones del Gobierno estadounidense sobre la situación en Irak han sido, en general, demasiado optimistas. Pese al entusiasmo que desató el acuerdo de mayo entre las distintas facciones políticas para formar un Gobierno y la muerte del líder de Al Qaeda Abu Musab Al Zarqawi, lo cierto es que los asesinatos y atentados sectarios y las ejecuciones a sangre fría entre suníes y chiíes han incrementado desde que, en febrero, un grupo de desconocidos destruyera un emblemático templo chií en la ciudad de Samarra.

De hecho, tanto Abizaid como el general Peter Pace, jefe del Estado Mayor Conjunto, explicaron que no pueden poner fecha a la derrota definitiva de la insurgencia o el desmantelamiento de las milicias, del mismo modo que no saben decir cuándo será el Ejército iraquí lo suficientemente fuerte como para hacerse cargo de la seguridad o cuándo podrán empezar la retirada del país las tropas estadounidenses. "Irak podría alcanzar el equilibrio en los próximos cinco años", puntualizó Abizaid.

La posibilidad de una guerra civil en Irak es el peor de los escenarios para la Administración Bush, que ha preferido cerrar los ojos ante los numerosos llamamientos de la comunidad internacional e incluso del Gobierno iraquí. Pero ese panorama no supondría sólo un duro golpe para los planes de democratización de Washington, sino que, como señalaron los senadores, supondría una situación ante la cual las tropas podrían no estar preparadas y ante la que Estados Unidos debería preguntarse "¿de qué lado nos ponemos?".

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