La educación, aún una quimera para más de la mitad de los niños refugiados en el mundo

Niños refugiados rohingya en una escuela primaria en Cox's Bazar
CAROLINE GLUCK/ACNUR
Publicado 29/08/2018 9:05:32CET

Solo el 61% recibe educación primaria, cifra que cae al 23% en secundaria y el 1% en terciaria

MADRID, 29 Ago. (EUROPA PRESS) -

Fauzia tuvo que renunciar a seguir estudiando para poder hacerse cargo de sus dos hermanas más pequeñas. Las tres, originarias de Etiopía, viven en el campo de refugiados de Kakuma (Kenia), pero solo las dos pequeñas están recibiendo algún tipo de educación. Como Fauzia, en el mundo hay cuatro millones de niños refugiados para los que el acceso a educación es una quimera.

Así se desprende del informe 'Invertir la Tendencia: la Educación de los Refugiados en Crisis' publicado este miércoles por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). De los más de 25,4 millones de refugiados en el mundo que había a finales de 2017, más de la mitad son niños, entre los que figuran 7,4 millones en edad escolar.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos, de ACNUR y de las organizaciones socias, la matriculación de niñas y niños refugiados en la escuela no logra seguirle el ritmo al aumento de la población refugiada y de hecho se incrementó en medio millón el número de menores sin acceso a la educación en el último año.

"La educación es un medio para ayudar a que niñas y niños sanen, pero también es fundamental para la reconstrucción de sus países", ha defendido el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi. "Sin educación, el futuro de estos niños y niñas y de sus comunidades se verá irremediablemente perjudicado", ha advertido.

Según el informe, solo el 61 por ciento de los niños refugiados frecuenta la escuela primaria, en contraste con una tasa de escolarización del 92 por ciento a nivel mundial.

A medida que los niños refugiados crecen, esta brecha se hace más profunda, lamenta ACNUR, ya que casi dos tercios de los que van a la escuela primaria no logran inscribirse en secundaria. En total, solo el 23 por ciento recibe educación secundaria, frente a una tasa global del 84 por ciento.

La brecha en cuanto a la educación terciaria "se convierte en abismo", según la agencia de la ONU. En este caso, a nivel mundial la tasa de escolarización en este nivel educativo es del 37 por ciento, mientras que en el caso de los refugiados se sitúa en el 1 por ciento, un dato que no ha cambiado en los últimos tres años.

LA ESCUELA OFRECE "NORMALIDAD"

"La escuela es el primer lugar en meses o incluso años donde niñas y niños refugiados pueden encontrar un poco de normalidad", ha subrayado Grandi. "Según las tendencias actuales, a menos que no se hagan inversiones urgentes, otros cientos de miles de niñas y niños refugiados se sumarán a estas desalentadoras estadísticas", ha alertado.

El informe insta a los países de acogida a inscribir a los niños refugiados en los sistemas educativos nacionales, con un currículo apropiado en cada etapa de la escuela primaria y secundaria, de tal forma que las calificaciones reconocidas sean un trampolín para la universidad o la educación vocacional superior.

"No podemos construir un futuro apartando a los niños refugiados a un sistema paralelo de educación que se sustente en materiales desfasados, clases prefabricadas o profesores no cualificados", ha defendido Grandi. "No podemos improvisar una educación e imaginar que esto es lo suficientemente bueno", ha prevenido.

Asimismo, el informe señala que los países de regiones en desarrollo acogen el 92 por ciento de la población refugiada en edad escolar de todo el mundo y por tanto necesitan un apoyo financiero más sostenido por parte de la comunidad internacional.

HACEN FALTA SOLUCIONES INNOVADORAS

Por último, el documento insta a forjar alianzas más fuertes con el sector privado, las organizaciones humanitarias y de desarrollo y los gobiernos para aumentar las soluciones sostenibles para la educación de las personas refugiadas.

"Las organizaciones humanitarias, los gobiernos y el sector privado deben unirse para incrementar los fondos para educación y diseñar soluciones más innovadoras y sostenibles para apoyar las particulares necesidades educativas de los refugiados", ha reclamado el máximo responsable de ACNUR.

La hermana de Fauzia, Rihanna, de 15 años, es una del millón de niños refugiados fuera de la escuela en todo el mundo que se han matriculado en educación primaria pese a haber superado la edad gracias al programa 'Educa a un niño' de la Fundación Educación por Encima de Todo que une a actores del sector privado, fundaciones, ONG y agencias de la ONU.

"Yo no podía estudiar porque tenía que volver a casa y encontrar trabajo para cuidar de mis hermanas", cuenta Fauzia. "El trabajo como cocinera y la escuela no podían compaginarse, así que ahora yo trabajo y ellas estudian", explica, pese a lo cual no parece lamentar su esfuerzo. "Si ellas van a la escuela, mañana podrán ayudarme a mí o a sus propias familias", subraya. "Hay muchas cosas que pueden hacer con una educación", sostiene.

Por su parte, Rihanna aprecia lo que Fauzia hace por ella y por su otra hermana, entre otras cosas porque además ir a la escuela le ofrece protección frente a los muchos peligros a los que se enfrentan las chicas como el matrimonio infantil, ser madre a edad temprana y tener que ocuparse de una familia. "Siento que mi hermana me protege de esas cuestiones", afirma, asegurando que está decidida a que su hermana se sienta orgullsa. "Cuando ve que nos vamos a la escuela siente como si ella fuera a la escuela", señala.