LONDRES 3 May. (EUROPA PRESS) -
Amnistía Internacional (AI) denunció hoy que, pese a condenar oficialmente la tortura y los malos tratos, el Gobierno estadounidense no sólo no está tomando medidas para erradicar esta práctica, sino que "está creando un clima en que la tortura y otros malos tratos pueden prosperar, tratando, entre otras cosas, de restringir la definición de 'tortura'".
La organización hizo público hoy un informe en el que expone sus motivos de preocupación con respecto a la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes infligidos a personas presas y detenidas en Estados Unidos y en distintos centros de detención estadounidenses del mundo.
El informe se ha enviado ya a los miembros del Comité de la ONU contra la Tortura, que el 5 y el 8 de mayo examinarán en Ginebra el cumplimiento por parte de Estados Unidos de lo dispuesto en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Estados Unidos tiene previsto enviar una delegación de 30 personas a Ginebra para defender su actuación.
En su informe escrito al Comité, el Gobierno estadounidense reafirmó su oposición inequívoca al uso o la práctica de la tortura en todas las circunstancias, incluida la guerra y las situaciones de emergencia pública. "Aunque el Gobierno estadounidense continúa reafirmando su condena de la tortura y los malos tratos, estas declaraciones contradicen lo que está ocurriendo en la práctica", declaró el director general ejecutivo adjunto de Amnistía Internacional Estados Unidos, Curt Goering.
"El Gobierno no sólo no está tomando medidas para erradicar la tortura, sino que en realidad está creando un clima en que la tortura y otros malos tratos pueden prosperar, tratando, entre otras cosas, de restringir la definición de 'tortura'", añadió.
IRAK Y AFGANISTÁN
El informe de Amnistía Internacional revela que las medidas adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos para erradicar la tortura y los malos tratos infligidos de manera generalizada a las personas bajo custodia militar estadounidense en el contexto de la "guerra contra el terror" han sido inadecuadas, a pesar de existir indicios de que gran parte de los malos tratos tenían su origen en la política y la práctica oficiales.
En el informe se examinan varios casos de personas bajo custodia estadounidense en Afganistán e Irak que han muerto tras ser torturadas. Hasta la fecha, según Amnistía, no se ha procesado a ningún agente estadounidense por "tortura" o "crímenes de guerra".
"La condena más severa impuesta hasta la fecha por una muerte relacionada con tortura bajo custodia estadounidense ha sido de cinco meses", señaló Curt Goering. Se trata de la misma pena "que se podría imponer a una persona en Estados Unidos por robar una bicicleta", prosiguió. "En este caso, el delito consistió en agredir a un taxista de 22 años al que taparon la cabeza con una capucha y encadenaron al techo a la vez que le daban patadas y golpes hasta matarlo", añadió.
"Aunque el Gobierno continúa afirmando que los abusos contra personas bajo custodia estadounidense han sido obra principalmente de unos cuantos soldados 'atípicos', hay indicios claros de lo contrario", afirmó por su parte el director del Programa Regional para América de Amnistía Internacional, Javier Zúñiga.
"La mayor parte de la tortura y los malos tratos se han debido directamente a procedimientos y políticas sancionados oficialmente, incluidas técnicas de interrogatorio aprobadas por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld", añadió.
EL DERECHO INTERNO
En el informe Amnistía Internacional denuncia también las violaciones de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes en el derecho interno de Estados Unidos.
Entre estas violaciones se incluyen malos tratos y uso de fuerza excesiva por la Policía, empleo cruel de armas de electrochoque, condiciones inhumanas y degradantes de aislamiento en prisiones de "súpermáxima" seguridad y abusos contra mujeres en el sistema penitenciario (incluidos abusos sexuales por parte de guardias varones e inmovilización con grilletes durante el embarazo y el parto).
Estados Unidos compareció por última vez ante el Comité contra la Tortura en mayo de 2000. Según Amnistía, las prácticas criticadas por el Comité hace seis años, como el uso de armas de electrochoque y las condiciones excesivamente duras de reclusión en prisiones de "súpermáxima" seguridad, se han exportado en algunos casos a otros países para su aplicación allí por las fuerzas estadounidenses, convirtiéndose en modelo del trato debido a las personas detenidas por Estados Unidos en el contexto de la "guerra contra el terror".
"Estados Unidos lleva mucho tiempo aplicando un enfoque selectivo a las normas internacionales, pero en los últimos años el Gobierno ha tomado medidas sin precedentes para incumplir las obligaciones que le imponen los tratados internacionales", denunció Javier Zúñiga.
"Esta actitud amenaza con menoscabar el marco entero del derecho internacional de los Derechos Humanos, incluido el consenso sobre la prohibición absoluta de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes", advirtió.
Por ello, Amnistía Internacional ha pedido a Estados Unidos que demuestre su compromiso con la erradicación de la tortura retirando las reservas que ha formulado a la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, incluida su "interpretación" del artículo 1, que le permitan restringir el ámbito de aplicación de la definición de "tortura".
Asimismo, la organización ha instado a Estados Unidos a que aclare al Comité de manera inequívoca que, de acuerdo con su legislación, ninguna persona, "ni siquiera el presidente", tiene derecho ni autoridad para ordenar infligir tortura u otros malos tratos a detenidos bajo ninguna circunstancia y que toda persona que lo ordene, "incluido el presidente", cometerá un delito.