El ELS se desmarca públicamente del Frente al Nusra tras asegurar Al Qaeda que es su rama en Siria

Actualizado 10/04/2013 5:52:20 CET

MADRID, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Ejército Libre Sirio (ELS), que aglutina a un gran número de los grupos armados que combaten contra las fuerzas de seguridad del país, se ha desmarcado públicamente este martes del Frente al Nusra, poco después de que el Estado Islámico de Irak, la rama de Al Qaeda en este país, haya asegurado que el grupo es su "extensión" en Siria y que ambas organizaciones podrían combatir bajo un mismo nombre.

Así, el ELS ha subrayado que las alianzas que forjó con los combatientes del Frente al Nusra eran únicamente de tipo táctico y que estuvieron limitados tanto en el tiempo como en el espacio. "No apoyamos la ideología del Frente al Nusra", ha dicho el portavoz del grupo, Luay al Moqdad, en declaraciones concedidas al diario libanés 'The Daily Star'.

El líder del Estado Islámico de Irak, Abu Bakr al Baghdadi, declaró que el Frente al Nusra podría unirse a su formación bajo el nombre común de Estado Islámico de Irak y el Levante, según el Grupo de Inteligencia SITE, que se dedica a analizar la autenticidad de los comunicados islamistas.

"Ha llegado el momento de declarar ante los pueblos de Levante y del mundo que el Frente al Nusra es una extensión del Estado Islámico de Irak y parte de él", ha declarado Baghdadi, citado por SITE, en un discurso sonoro difundido el lunes por foros islamistas.

El Frente al Nusra nació en 2011, al calor de las protestas contra el presidente sirio y se manifestó por primera vez el 23 de enero de 2012 a través de un comunicado del que entonces era su líder, Abu Mohamed al Julani, en el que hizo un llamamiento a la "guerra santa" contra el Gobierno sirio.

El Gobierno estadounidense denunció en octubre que esta organización está intentando "secuestrar" la rebelión contra el Gobierno de Al Assad en favor de los intereses de Al Qaeda en Irak (AQI) y la incluyó en su lista de organizaciones terroristas.

Desde mediados de diciembre está liderado por el jordano Mustafá Abdelatif Salé, cuñado del fallecido jefe y fundador de AQI, Abu Musab Zarqawi, que murió en 2006 en un ataque ejecutado por un avión estadounidense.

Desde Irak se han infiltrado en Siria decenas de combatientes suníes y chiíes para combatir contra o del lado de las fuerzas de seguridad en el conflicto, incrementando los temores de que el mismo se pueda expandir más allá de las fronteras.

ENTREGA DE ARMAS

Las declaraciones de Al Baghdadi vinculando al Frente al Nusra con el Estado Islámico de Irak podrían provocar un aumento de los recelos de Occidente a la entrega de armamento a la oposición. Hasta el momento, el principal temor expresado por los países occidentales ante esta opción es que acaben en manos de grupos extremistas como el Frente al Nusra.

Hasta ahora, la comunidad internacional, principalmente la UE y Estados Unidos, ha acordado entregar ayuda no letal a los rebeldes sirios, como asesoramiento y entrenamiento militar y la entrega de equipos y ayuda humanitaria.

Sin embargo, los ministros de Asuntos Exteriores francés y británico, Laurent Fabius y Wiliam Hague, respectivamente, defendieron a mediados de marzo que levantar el embargo de armas para la oposición siria enviaría una "fuerte" señal al Gobierno de Bashar al Assad, y defendieron la necesidad de contar con "flexibilidad" para modular la respuesta en función de la evolución sobre el terreno.

"Se permitirían suministros letales siempre y cuando esto fuese una respuesta necesaria, proporcional y legal frente a una situación de sufrimiento humanitario extremo y sobre la base de que no hay alternativa posible", argumentaron.

En respuesta, el Gobierno de Siria advirtió a Francia y Reino Unido de que su decisión de armar a los rebeldes es una "flagrante violación de los principios del Derecho Internacional", a través de un comunicado publicado por la prensa oficial.

El Gobierno de Al Assad considera que dicha decisión se enmarca en "la evidente implicación de los países europeos, del Golfo y Turquía en la crisis siria mediante el envío de dinero y armas a los grupos terroristas".

Naciones Unidas calcula que desde marzo de 2011, cuando comenzó el levantamiento popular contra el Gobierno de Bashar al Assad, unas 70.000 personas han muerto a causa de los combates entre las fuerzas gubernamentales y rebeldes.

Damasco atribuye gran parte de las víctimas a los grupos terroristas que actúan en el país árabe --según ha denunciado insistentemente-- con la financiación y el apoyo material de Arabia Saudí, Qatar y Turquía, entre otros.