El embajador de Estados Unidos en China visitará el Tíbet esta semana

Europa Press Internacional
Publicado: lunes, 20 mayo 2019 2:49

PEKÍN 20 May. (Reuters/EP) -

El embajador de Estados Unidos en China, Terry Branstad, tiene previsto visitar el Tíbet esta semana, según ha informado este domingo un portavoz de la embajada de Estados Unidos para mantener una serie de encuentros oficiales y visitar lugares religiosos y culturales de la región en la que sería la primera visita de un embajador estadounidense al Tíbet desde 2015.

"Esta visita es una oportunidad para que el embajador se comprometa con los líderes locales para resolver preocupaciones como las restricciones a la libertad religiosa o la preservación de la cultura y el idioma tibetano", ha señalado el portavoz.

Branstad viajará a Qinghai y Tibet esta semana en un recorrido que incluirá reuniones oficiales y visitas a sitios del patrimonio religioso y cultural de esta región.

Radio Free Asia ha explicado que se trata de la primera visita al Tíbet de un funcionario estadounidense desde que el Congreso de Estados Unidos promulgase la Ley de Acceso Recíproco a Tíbet en diciembre, que busca presionar a China para que abra la región negando la entrada a Estados Unidos a funcionarios considerados responsables de restringir el acceso a Tíbet.

Pekín denunció la ley en ese momento como una injerencia en los asuntos internos de China y corría el riesgo de "graves daños" a las relaciones con Washington.

DETERIORO DE LA SITUACIÓN HUMANITARIA

El grupo de estudios Freedom House coloca a Tíbet como una de las zonas del mundo con menores derechos y libertades. "A los residentes de etnia china y tibetana se les niegan los derechos fundamentales, pero las autoridades son especialmente rigurosas en la supresión de cualquier signo de disidencia entre los tibetanos, incluidas las manifestaciones de creencias religiosas y de identidad cultural exclusivamente tibetanas", apunta el grupo.

"Las políticas estatales", prosigue, "alientan la migración a otras partes de China, reduciendo la participación de la población étnica tibetana". Esta valoración es compartida por la inmensa mayoría de las agencias internacionales y Naciones Unidas. Su Alto Comisionado para los Derechos Humanos señaló el verano pasado un "rápido deterioro" de las condiciones humanitarias.

Este deterioro coincide, según la histórica campaña de Save Tibet, con un aumento del control ejercido por las autoridades chinas sobre la región, cuyo aniversario han elegido precisamente para introducir "un nuevo elemento de autoritarismo": el reconocimiento facial y el control en tiempo real en los taxis en la capital, Lhasa. "Incluso en un taxi, las autoridades podrán seguir cada conversación y el movimiento de personas en la capital histórica y cultural del Tíbet", añade.

"Durante este período las autoridades chinas han hecho particularmente peligroso que los tibetanos se comuniquen con el mundo exterior, y existen severas restricciones de información en el contexto de una escalada constante en su control sobre todo Tíbet y la imposición de una vigilancia total", añade.

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