El general golpista y primer ministro de Tailandia insinúa que podría presentarse a las elecciones

El jefe de la junta mlitar de Tailandia, el general Prayuth Chan Ocha
GOBIERNO DE TAILANDIA - Archivo
Publicado 24/09/2018 14:48:44CET

BANGKOK, 24 Sep. (Reuters/EP) -

El general golpista Prayuth Chan Ocha, actual primer ministro del gobierno militar de Tailandia, ha insinuado este lunes que podría presentarse a las elecciones prometidas para el año próximo para restaurar la democracia en el país asiático.

"En este momento puedo decir que me interesa la política porque amo a mi país, como todos los tailandeses", ha afirmado en declaraciones a la prensa Prayuth, quien hasta ahora no había querido hablar sobre su futuro político.

La Constitución tailandesa no permite que Prayuth se presente a las elecciones, ya que habría tenido que dimitir de su cargo en 2017 para poder hacerlo. Sin embargo, este mismo lunes Prayuth ha señalado que no tiene intención de abandonar el cargo de líder de la junta militar, conocida formalmente como Consejo Nacioal para la Paz y el Orden.

Sí podría presentarse si algún partido político lo elige como candidato o incluso podría presentarse como independiente siempre que dos tercios de la Cámara de Representantes y del Senado --500 parlamentarios-- apoyan la iniciativa y siempre que el candidato del partido vencedor de las elecciones no consiga el apoyo suficiente.

Desde la oposición, Watana Muangsook, del Partido Puea Thai, ha apoyado su participación en los comicios, aunque primero debe dejar el poder. "Puede unirse al partido que quiera, pero debe dimitir como jefe de la junta militar, bajar las armas y competir como cualquier otra persona", ha argumentado en declaraciones a Reuters.

Las Fuerzas Armadas gobiernan Tailandia desde mayo de 2014, cuando Prayuth lideró un golpe contra el Gobierno de Yingluck Shinawatra. Desde entonces, han paralizado la actividad política y tan solo han dado tímidos pasos hacia la transición democrática.

Las elecciones, previstas en principio para mayo, serán la prueba de fuego de la nueva Tailandia, aunque se harán al amparo de una Constitución que permite al Ejército conservar parte de su influencia. La junta militar sostiene que la Carta Magna contribuirá a evitar la inestabilidad política y asegura que facilitará una campaña electoral libre.