MADRID 9 Feb. (EUROPA PRESS) -
Cientos de opositores al presidente georgiano, Mijail Saakashvili han bloqueado este viernes la entrada a la Biblioteca Nacional de Tiflis, evitando que el mandatario pudiera dar su discurso sobre el estado de la nación.
Los manifestantes, que han pedido la dimisión del mandatario, se han reunido en la entrada del edificio y han afirmado que querían ver a Saakashvili "pasar a través del pasillo de la vergüenza".
El diario 'Roosiskaya Gazeta' ha indicado que alrededor de 200 de los manifestantes eran expresos políticos detenidos por su participación en las protestas en el país entre 2005 y 2011 y liberados en enero de este año.
Al darse cuenta de que Saakashvili no iba a presentarse en el lugar para dar el discurso, los manifestantes han agredido a varios miembros del partido Movimiento Nacional Unido (UNM), el partido del presidente, y al alcalde de Tiflis, Gig Ugulava, evitando que entraran en el edificio.
"El presidente ha decidido dar el discurso por televisión para evitar disturbios. Dará el discurso desde su residencia", ha dicho la portavoz del mandatario, Manana Mandzhgaladze, según ha informado la agencia rusa de noticias RIA Novosti.
Mandzhgaladze ha dicho que la protesta "ha sido organizada por el primer ministro, Bidzina Ivanishvili, y sus seguidores".
Poco después, Saakashvili ha expresado su preocupación en su discurso en torno a las protestas, al tiempo que ha subrayado que "nadie" va a hacer que "se encierre" en el palacio presidencial "o en un bunker". Asimismo, ha subrayado que las protestas "no son el camino que llevará a Georgia hacia la Unión Europea".
Los opositores al presidente denuncian que Saakashvili ha extendido de forma artificial su mandato hasta octubre de 2013 proponiendo cambios a la legislación del país, aprobada por el anterior Parlamento cuando aún estaba dominado por el UNM.
El UNM fue derrotada por la coalición opositora Sueño Georgiano, liderada por el empresario Bidzina Ivanishvili, en las elecciones parlamentarias celebradas el 1 de octubre de 2012. Una vez nombrado primer ministro, Ivanishvili y su nuevo Gobierno lanzaron una campaña contra el UNM, argumentando que Saakashvili y su formación habían arruinado el país.