El Gobierno de Bahréin levanta el estado de emergencia

Europa Press Internacional
Actualizado: miércoles, 1 junio 2011 16:02

MANAMA, 1 Jun. (Reuters/EP) -

El Gobierno de Bahréin ha levantado este miércoles el estado de emergencia declarado hace dos meses y medio para intentar que el turismo y los negocios vuelvan a la normalidad, aunque la oposición teme que la represión de las protestas democráticas continúe.

Las autoridades pretende recuperar la carrera de Fórmula 1, que debía celebrarse a mediados de marzo y que tuvo que ser cancelada por las protestas en favor de la democracia. Este viernes está previsto que se reúna el organismo encargado de los deportes en el país y podría recolocar la prueba a finales de año.

La Federación Internacional de Automovilismo debe dar el visto bueno a la reubicación y la ONG Human Rights Watch ha pedido que la violenta represión de las manifestaciones de las últimas once semanas se tenga en cuenta a la hora de tomar la decisión.

El rey de Bahréin, Hamad bin Isa al Jalifa, propuso el martes iniciar unas conversaciones "sin condiciones" el próximo 1 de julio, "con el fin de promover reformas para el desarrollo en todas las aéreas y consolidar firmemente las bases del proceso de reformas", según la agencia de noticias estatal, BNA

Sin embargo, mientras el rey hablaba, un tribunal militar interrogaba a cuatro miembros de la principal organización opositora del país, Wefaq, incluido su líder y activista por los Derechos Humanos, Nabeel Rajab. Horas después fueron liberados.

El parlamentario suní Jamal Fajro declaró que "el fin del estado de emergencia y el anuncio de la apertura de diálogo son positivos". "Sería una vergüenza que alguien viese algo negativo en ello", comentó. "Bahréin acogerá la Fórmula 1 y otros eventos. No haya nada de malo en ello porque todo ha vuelto a la normalidad y es excelente", añadió.

Con el fin del estado de emergencia, los fiscales militares ya no pueden interrogar a civiles. Sin embargo los tribunales del Ejército tienen en marcha varios juicios contra activistas. Un total de 21 opositores, siete en el extranjero, están a la espera de juicio en tribunales militares acusados de querer acabar con el sistema.

Varios grupos suníes han pedido que se condene a muerte a los acusados y que no haya ninguna amnistía. "Ningún perdón para los líderes de la revuelta, los elementos nocivos deben ser extirpados", se puede leer en una cartel de las oficinas de Asala, uno de lo grupos suníes.

El país cuenta con un 65 por ciento de mayoría chiíes, aunque la familia real y las autoridades son suníes. El Gobierno bahreiní ha acusado en varias ocasiones a Irán, con dirigentes chiíes, de estar detrás de los altercados y alentar las protestas de los chiíes en la isla.

Por su parte, varios activistas intentan convocar marchas para este miércoles como "lealtad a la sangre de los mártires" y para volver a la plaza de la Perla, donde se celebraron las acampadas de protesta.

CAMPAÑA DE DETENCIONES

Con la aprobación del estado de emergencia, el Gobierno bahreiní pidió ayuda a los países vecinos que enviaron efectivos militares para acabar con las protestas. Desde entonces, comenzó una campaña de detenciones y despidos que ha afectado a miles de personas que participaron en las manifestaciones.

Cuatro personas han muerto mientras estaban detenidos y los grupos de Derechos Humanos señalan que no existe ninguna información de cuantas personas permanecen detenidas. Además, denuncian que varios detenidos han sido torturados por las fuerzas de seguridad.

Un diplomático extranjero comentó que "habrá algunas reformas en la superficie pero con un enfoque autoritario". "Habrá menos controles, pero no se podrá ir fácilmente a las localidades chiíes", añadió.

Los tanques y otros vehículos pesados ya no están en las inmediaciones de edificios gubernamentales ni en el distrito financiero, pero todavía hay patrullas de vehículos armados de la Guardia Nacional en al plaza de la Perla. El Gobierno ha rebautizado la plaza con el hombre de Farouq Junction, un fallecido líder islámico contrario a los chiíes.

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