El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres - Europa Press/Contacto/Bianca Otero
MADRID 1 Feb. (EUROPA PRESS) -
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha manifestado este sábado su "profunda preocupación" ante los últimos acontecimientos sucedidos en Tigray, temiendo una expansión de la violencia más allá de la región etíope, escenario entre 2020 y 2022 de uno de los conflictos más sangrientos de la historia reciente de África, que dejó entre 100.000 y 600.000 muertos, según estimaciones del Gobierno etíope y la Unión Africana.
Guterres ha afirmado que está siguiendo "de cerca" el auge de las tensiones y que los "presuntos enfrentamientos han contribuido al deterioro de la seguridad", al tiempo que ha alertado del posible impacto de las hostilidades sobre la población civil y del riesgo de un conflicto más amplio "en una región que aún se encuentra en proceso de reconstrucción y recuperación".
Así las cosas, el representante de la ONU ha instado a "todas las partes" involucradas a "actuar con moderación y a resolver las diferencias mediante el diálogo pacífico y medidas encaminadas a restablecer la confianza", ha relatado su portavoz adjunto, Farhan Haq, en un comunicado.
A este fin, Guterres ha exigido que se respete y se aplique plenamente el Acuerdo de Cese Permanente de Hostilidades, haciendo especial hincapié en la "salvaguarda de los avances logrados desde 2022", antes de reiterar la disposición de la Organización que lidera "a colaborar con la Unión Africana y los socios regionales para contribuir a la consolidación de la paz en la región de Tigray".
El secretario de la ONU se suma con estas declaraciones a la Unión Europea, que este mismo sábado se ha declarado alarmada, como así lo hizo este pasado viernes la Unión Africana, por las nuevas hostilidades declaradas en la región etíope.
Las hostilidades actuales se centran en Tselemt, una localidad estratégica dentro de la disputada zona occidental de Tigray, en estado de tensión constante desde la firma del acuerdo de paz en Pretoria (Sudáfrica) porque las milicias del vecino estado de Amhara, aliadas del Gobierno etíope, se han negado a retirarse de los territorios que se apropiaron durante el conflicto.
El acuerdo de paz corre serio peligro por las disputas internas que han acabado resquebrajando a las autoridades tigriñas del Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF), garantes de un pacto que puso fin a uno de los conflictos más sangrientos de la historia reciente de África.