Guterres llama al fin de los combates en Sudán, donde denuncia "una guerra contra la población civil"

La Coalición para la Prevención de Atrocidades y la Justicia en Sudán insta a "dejar de suministrar armas" y de "financiar la guerra"

Jartum denuncia un supuesto uso de la ayuda humanitaria "como cobertura para financiar y fortalecer" a las RSF

Archivo - Viviendas dañadas tras un bombardeo de artillería contra un campamento de personas desplazadas en El Fasher, capital del estado de Darfur Norte, Sudán
Archivo - Viviendas dañadas tras un bombardeo de artillería contra un campamento de personas desplazadas en El Fasher, capital del estado de Darfur Norte, Sudán- Coordination of Resistance Committees in El Fasher
Europa Press Internacional
Actualizado: martes, 27 octubre 2026 7:10

La Coalición para la Prevención de Atrocidades y la Justicia en Sudán insta a "dejar de suministrar armas" y de "financiar la guerra"

Jartum denuncia un supuesto uso de la ayuda humanitaria "como cobertura para financiar y fortalecer" a las RSF

MADRID, 27 Oct. (EUROPA PRESS) -

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha hecho un llamamiento al cese de las hostilidades en la guerra de Sudán, la cual, a su juicio, se ha convertido en "una guerra contra la población civil", un año después de que El Fasher sufriera graves abusos tras meses de asedio de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF)

"En Sudán, una guerra por el poder puro, avivada por actores externos, se ha convertido en una guerra contra la población civil", ha lamentado Guterres en una publicación en redes en la que ha subrayado que "los combates deben cesar" y que "hay que proteger a la población civil", además de que "la ayuda humanitaria debe llegar sin obstáculos.

Políticamente, el dirigente luso de la ONU ha defendido que "hay que preservar la unidad, la soberanía y la integridad territorial" de Sudán, cuyo futuro "debe ser forjado por el pueblo sudanés a través de un proceso político inclusivo".

ANIVERSARIO DE LOS ABUSOS DE EL FASHER

Hace un año, el 26 de octubre de 2025, la violencia en El Fasher y sus alrededores alcanzó un punto crítico devastador tras meses de asedio y una escalada de ataques por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido, tal y como ha recordado en un comunicado la Coalición para la Prevención de Atrocidades y la Justicia en Sudán, que se ha reunido "para recordar y reconocer el sufrimiento de las víctimas y los supervivientes".

"La población civil fue objeto de atrocidades horribles, que incluyeron matanzas masivas, asesinatos por motivos étnicos, ejecuciones sumarias, torturas, desapariciones, reclutamiento forzoso, detenciones arbitrarias y una violencia sexual y de género generalizada", ha incidido el grupo, que ha señalado que "comunidades enteras fueron desplazadas por la fuerza y se obstaculizó el acceso humanitario, lo que agravó el hambre, la inseguridad, el sufrimiento humano y las carencias".

Un año después, "la población civil continúa siendo víctima de la violencia" en todo el país, advierte el comunicado, que incluye entre estas violencias la sexual, así como "el desplazamiento forzoso, los ataques contra infraestructuras civiles y las restricciones a la asistencia humanitaria".

Considerando así que "el riesgo de que se produzcan nuevas atrocidades a gran escala en Sudán sigue siendo muy elevado", la Coalición ha subrayado que este aniversario "nos recuerda que debemos actuar de manera colectiva para evitar que tales hechos se repitan".

"La justicia y la rendición de cuentas son fundamentales para lograr una paz sostenible", han subrayado los países miembros, que han reclamado "justicia y rendición de cuentas" y han señalado que, desde la Coalición, seguirán "colaborando con socios sudaneses e internacionales para respaldar procesos de rendición de cuentas creíbles --incluida la labor del Tribunal Penal Internacional en relación para Darfur-- y promover una justicia transicional significativa para el pueblo de Sudán".

Al hilo, los miembros del grupo han hecho "un llamamiento a todos los Estados para que respeten el Derecho Internacional y utilicen su influencia con el fin de proteger a los civiles". "Esto implica dejar de suministrar armas, financiar o facilitar de cualquier otro modo la guerra en Sudán, así como respetar íntegramente las sanciones de Naciones Unidas, incluido el embargo de armas sobre Darfur", han manifestado.

"Las víctimas no serán olvidadas, los supervivientes serán escuchados y seguiremos trabajando para que los responsables rindan cuentas por sus actos", concluye el comunicado de la Coalición.

SUDÁN DENUNCIA UN USO DE LA AYUDA PARA FINANCIAR A LAS RSF

Poco después de las palabras de Guterres, el Ministerio de Exteriores del Gobierno de Sudán ha emitido una nota rechazando "los intentos de politizar las situaciones humanitarias en algunas regiones de Sudán por parte de ciertos países y organizaciones", así como "el afán de instrumentalizar estas circunstancias humanitarias en beneficio de su proyecto político".

Esto, ha asegurado, tiene como fin "imponer condiciones para un acuerdo bajo el pretexto de una tregua humanitaria, que en realidad busca rescatar a la milicia rebelde de una serie de derrotas continuas y otorgarle una nueva oportunidad para rearmarse y expandirse, lo que la incentivaría a cometer más atrocidades, masacres y crímenes de genocidio, como ocurrió previamente en Al Fasher".

En concreto, Jartum ha cargado contra "ciertos países occidentales" cuyo proyecto "utiliza las situaciones humanitarias como herramienta para la solución, busca fortificar a la milicia rebelde contra más derrotas y retrocesos, y llevarla a negociaciones mientras ocupa parte del territorio y las propiedades civiles, amenazando la seguridad del país y su unidad".

"El Gobierno de Sudán, al renovar sus compromisos existentes de cooperación con las agencias, organizaciones y entidades especializadas en asuntos humanitarios, rechaza la politización de las situaciones humanitarias para servir a una agenda conocida por la que ciertos países han estado movilizando apoyo", ha manifestado Jartum, que, a renglón seguido, "rechaza nuevamente el aprovechamiento de la asistencia humanitaria para lograr objetivos políticos que contradicen el interés del pueblo sudanés, y su uso como cobertura para financiar y fortalecer a la milicia, así como el empleo de la comida como arma en la guerra contra civiles inocentes".

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