Actualizado 14/07/2020 13:38:08 +00:00 CET

El hallazgo de los primeros casos de COVID-19 en el noroeste de Siria amenaza con deteriorar la situación

Un médico con ropa de protección el primer hospital preparado para tratar casos de COVID-19 en Idlib con apoyo de la organización Syrian American Medical Society (SAMS)
Un médico con ropa de protección el primer hospital preparado para tratar casos de COVID-19 en Idlib con apoyo de la organización Syrian American Medical Society (SAMS) - Anas Alkharboutli/dpa - Archivo

Los cuatro casos confirmados por ahora son todos trabajadores sanitarios

MADRID, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -

El hallazgo del primer caso de COVID-19 en el noroeste de Siria, último reducto del país controlado por los grupos rebeldes que luchan contra el presidente del país, Bashar al Assad, ha acelerado las medidas de precaución con el fin de evitar una rápida propagación del virus en un entorno en el que las necesidades humanitarias previas como resultado del conflicto y la devaluación de la moneda siria ya eran ingentes.

En esta región, que engloba la provincia de Idlib así como algunas zonas de la de Alepo, viven unos 2,6 millones de desplazados mientras que 2,8 millones de personas ya dependen de la asistencia humanitaria para cubrir sus necesidades básicas de alimentos, agua, refugio, salud y educación.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), "la volatilidad de la economía está lastrando aún más la resiliencia de la población, lo que potencialmente podría tener un impacto en el total de los 4,1 millones de personas que viven en el noroeste".

En el último año, el cambio de la libra siria frente al dólar se ha devaluado un 315 por ciento y la moneda nacional ha perdido en torno a la mitad de su valor solo desde el pasado mayo, cuando superó las 1.300 libras por dólar para llegar hasta un máximo de 3.200 el 8 de junio que ahora ha vuelto a caer hasta las 2.300.

Como resultado de ello, el poder adquisitivo de la población en esta parte del país se ha visto reducido, lo que ha llevado en algunas zonas al uso alternativo de la lira turca como moneda alternativa, dada la presencia de tropas turcas en este área. Según el último informe de situación de la OCHA, el coste de la canasta básica de alimentos alcanzó las 224.385 libras sirias en junio, un 68 por ciento más que un mes antes y que contrasta con el valor de 67.599 libras que tenía en mayo de 2019.

El aumento de los precios y el desabastecimiento en los mercados, ha agravado la situación nutricional. Según datos de mayo, casi tres de cada diez niños menores de 5 años en el noroeste de Siria presentaban desnutrición crónica.

Las actividades de las organizaciones humanitarias también se están viendo lastradas, ya que la subida de los precios junto a la escasa disposición de productos en los mercados locales limita su capacidad de ofrecer suministros, al tiempo que el aumento del precio del combustible limita las distribuciones, incluso para actividades clave como son en estos momentos el reparto de agua con camiones cisterna.

CUATRO CASOS CONFIRMADOS

En este contexto, el jueves pasado se detectó el primer caso positivo en Bab al Hawa y hasta este domingo, según la OCHA, se habían contabilizado un total de cuatro, dos en la zona de Idlib y dos en el norte de Alepo. Todos ellos, según la OCHA, son trabajadores sanitarios.

Tras el positivo en el test PCR al que fue sometido el primer paciente, inmediatamente se alertó a las personas que han estado en contacto con los contagiados para que se pongan en cuarentena y estén alerta ante potenciales síntomas. En caso de que estos aparezcan, se está procediendo a realizar análisis. Hasta el domingo se habían efectuado más de 2.500 PCR.

Entretanto, según la OCHA, las organizaciones humanitarias y sanitarias presentes en la zona siguen con sus esfuerzos para intentar frenar la propagación del virus, incrementando las precauciones con restricción de movimientos así como de algunas actividades.

"Estas medidas son cruciales para contener la transmisión de la COVID-19, aunque podrían intensificar las necesidades humanitarias por su impacto en los mercados locales, las oportunidades generadoras de ingresos y servicios vitales, además de complicar la respuesta humanitaria", ha reconocido la OCHA.

Al menos siete hospitales del área de Idlib han suspendido sus intervenciones quirúrgicas y consultas durante al menos una semana desde este domingo para evitar los contagios en los establecimientos sanitarios. En la región hay 159 centros de salud y hospitales equipados para identificar casos de COVID-19 y existen cinco centros comunitarios de tratamiento para tratar casos leves y moderados.

"El primer caso de COVID-19 en el noroeste de Siria es un gran revés para los millones de civiles, principalmente mujeres y niños, que viven esta zona", reconoce por su parte la director de repuesta de Save the Children en Siria, Sonia Khush.

Según alerta la responsable humanitaria, en el noroeste de Siria "solo hay 153 respiradores y 148 camas de UCI para una población de millones". "Un brote de COVID-19 generalizado provocaría que familias que ya luchan por su supervivencia, muchas sin agua potable o comida nutritiva, combatieran esta enfermedad altamente contagiosa en campamentos y refugios superpoblados", subraya.

"Ahora más que nunca, las armas tienen que quedarse calladas, el alto el fuego tiene que mantenerse y se tienen que destinar todos los esfuerzos posibles a la ayuda y la respuesta sanitaria", reclama. Según el informe de la OCHA, en la zona prevalece "un bajo nivel de hostilidades" si bien "la situación de seguridad en su conjunto sigue siendo preocupante".

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