El histórico líder de Comoros se prepara para apuntalar su mandato hasta 2029 en los comicios de este domingo

Publicado 23/03/2019 8:44:22CET

Tensiones post-coloniales, golpes de Estado y un intento de magnicidio han marcado los últimos años en uno de los países más pobres del mundo

MADRID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -

El pequeño archipiélago de las islas Comoros se prepara para celebrar mañana unos tensos comicios presidenciales, de carácter anticipado y bajo su nueva y polémica Constitución, una que permitiría al ex presidente del país, Azali Asumani, seguir la estela de otros líderes internacionales y prolongar su estancia en el poder hasta finales de la próxima década entre las quejas de la oposición.

Asumani abandonó el cargo el mes pasado para comparecer como candidato a estos comicios, donde se enfrentará a 11 líderes de una oposición confiada en hacer mella en la figura del ex mandatario a pesar de la fragmentación de los candidatos. Parte de la oposición llegó a plantearse incluso la posibilidad de boicotear los comicios, antes de recapacitar.

"Mejor así. Un solo candidato convierte todo en un cara o cruz. Se lo habría puesto más difícil a Azali", según Rachadi Abdallah, portavoz del candidato independiente Mohamed Soilihi. "Con once candidatos, el voto quedará lo suficientemente dividido como para obligar a Azali a convocar una segunda vuelta", ha añadido en comentarios a Radio Francia Internacional sobre el turbio futuro que le espera a esta pequeña nación del Índico.

ENTRE GOLPES Y DISTURBIOS

Comoros se encuentra entre los países más pobres del mundo y sus ciudadanos suelen vivir agitados entre golpes de Estado y crisis separatistas. En el epicentro está la isla de Mayotte, que decidió permanecer unida a Francia a pesar de la proclamación de independencia proclamada en 1975.

Desde entonces, el país ha vivido al borde del caos. Menos de un mes después de la independencia, el primer presidente del archipiélago, Ahmed Abdalá, fue derrocado por su oponente Alí Soilih. En 1978, el mercenario francés Bob Denard devolvió al poder a Abdalá, donde permaneció hasta su asesinato en 1989, en misteriosas circunstancias.

A eso hay que añadir una crisis separatista en 1997 con la secesión de la isla de Anjuan, ahora autónoma, seguido de una crisis institucional que llevó al poder por vez primera a Asumani tras un golpe de Estado en 1999.

TRAS EL REFERÉNDUM

En este escenario tan conflictivo ocurrió, en julio del año pasado, el referéndum constitucional, un gran éxito del mandatario con un 92,74 por ciento de los votos a favor del 'sí'.

La oposición había hecho un llamamiento al boicot y denunció que la votación era un intento del presidente, de 60 años, para conservar el poder. El referéndum, a grandes rasgos, le permite hacer borrón y cuenta nueva y optar a otros dos mandatos de cinco años, hasta finales de la próxima década.

La votación se llevó a cabo en un clima de relativa calma, si bien se registró un ataque con machete en un colegio electoral en la capital, Moroni, en el que un policía sufrió la amputación de una mano.

Asumani, superviviente a principios de este mes de un extraño incidente que las autoridades describieron como un intento de asesinato, condenó el ataque y afirmó que los responsables "no son comoranos", al tiempo que recalcó que las autoridades llevarían a los responsables ante la justicia, tal y como recogió el diario local 'Al Watwan'.

Las autoridades han achacado el suceso al grupo opositor JUWA, que se ha desvinculado del mismo y ha condenado "este acto de odio sin precedentes en el país". En su comunicado, la formación expresó su deseo de que "nunca más se produzca un incidente así".

EXTRAÑO INTENTO DE ASESINATO

El pasado día 7, el presidente sobrevivió a lo que su jefe de campaña describió como un intento de asesinato. Según sus palabras, un grupo terrorista "intentó provocar una avalancha de tierra con un cartucho de dinamita" al paso de su comitiva, precisamente en Anjuan.

La oposición cuestiona si se llevó a cabo tal complot, mientras que las autoridades anunciaron cuatro arrestos.

"El caso es que aquí nadie sabe exactamente qué sucedió", según fuentes militares a RFI, antes de puntualizar que, desde entonces, no ha habido problemas adicionales de seguridad durante la campaña.