MADRID 9 Oct. (EUROPA PRESS) -
La organización en Defensa de los Derechos Humanos Human Rights Watch (HRW) ha instado este martes al Gobierno griego a que la reforma sobre los delitos por odio se centre en luchar contra la violencia racista y xenófoba del país en lugar de criminalizar los discursos o ideas.
La subdirectora de HRW para Europa y Asia Central, Judith Sunderland, ha asegurado que "muchos inmigrantes en Grecia han sido perseguidos por las calles, golpeados y apuñalados". "Prevenir y perseguir esta violencia y proteger a las víctimas debería ser la principal prioridad del Gobierno griego", ha afirmado.
El ministro de Justicia griego, Haralambos Athanassiou, anunció el pasado 3 de octubre que introduciría en los próximos días un proyecto de ley contra el racuismo en Parlamento. HRW ha precisado que pese a no haber visto cómo será el proyecto de ley, el borrador provisional publicado por el exministro de Justicia Antonis Roupakiotis en mayo incluía sanciones por determinado tipo de discursos, como la negación de genocidio.
"Este tipo de disposiciones plantearía problemas sobre restricciones inadecuadas en la libertad de discurso y asociación", ha asegurado la organización mediante un comunicado. HRW también ha alertado de la disposición del borrador que otorga al Ministerio de Justicia la capacidad de prohibir grupos y asociaciones si incitan al odio en sus discursos.
Según Human Rights Watch, el nuevo borrador debería centrarse en fortalecer la respuesta judicial a la violencia racista y xenófoba, además de incluir disposiciones que obliguen a realizar una investigación y el enjuiciamiento público de los presuntos crímenes por odio. "Sin solicitar a las víctimas un pago de 100 euros por presentar una denuncia, una medida de la actual legislación que disuade a algunas víctimas de ataques racistas", ha criticado.
La ONG también ha precisado que el proyecto de ley debería proteger de manera explícita a las víctimas inmigrantes indocumentadas y a los testigos, para que no sean detenidos o deportados, una situación que también les disuade de denunciar ataques por parte de la Policía.
La introducción de este tipo de medidas ha tenido lugar a raíz del asesinato del activista y rapero antifascista griego Pavlos Fissas el 18 de septiembre, que puso en alerta a la sociedad griega sobre este tipo de violencia y el avance de la extrema derecha, con el partido Amanecer Dorado a la cabeza.
Las investigaciones del asesinato llevaron a la detención de 14 miembros de Amanecer Dorado, entre los que estaba su líder, Nikolaos Mihaloliakos. El acusado de haber asesinado al rapero confesó a la Policía ser simpatizante de la formación de extrema derecha.
Sin embargo, HRW ha solicitado que la investigación sobre la posible implicación de miembros del partido en actos de violencia extremista respeten las garantías procesales, "incluida la presunción de inocencia y el derecho a una defensa adecuada". "Las acusaciones y los juicios deben basarse en pruebas claras de delitos, no simplemente en la asociación", ha recordado.