BAGDAD 2 Mar. (EP/AP) -
El primer ministro iraquí, Ibrahim al Jaafari, canceló el encuentro que tenía previsto para hoy con los principales dirigentes políticos del país después de que estos acordaran organizar una campaña para privarle de un nuevo mandato en un intento por desbloquear las conversaciones sobre la formación de un gobierno de unidad nacional.
Al Jaafari había convocado la reunión para discutir sobre el modo de resolver la crisis política y contener la emergente violencia sectaria en el país que le ha situado al borde de la guerra civil. Su oficina no ha dado ningún motivo para la cancelación.
"La cancelación de esta reunión es lamentable porque este tipo de reuniones son esenciales en la situación actual", declaró Mahmud Othman, del bloque kurdo en el Parlamento. Ayer, los líderes de tres partidos, incluidos suníes, kurdos y los laicos del ex primer ministro Iyad Alaii, acordaron pedir al principal bloque chií que retire la candidatura de Al Jaafari a primer ministro y presente otro candidato.
En virtud de la Constitución, el mayor bloque en el Parlamento tiene la primera opción de formar gobierno. Los chiíes se hicieron con 130 de los 275 escaños de la Cámara, lo que les convierte en el principal bloque, pero les obliga a buscar socios de coalición.
Al Jaafari ganó su designación por un único voto de diferencia el pasado 12 de febrero entre los diputados chiíes, derrotando al vicepresidente Adil Abdul-Mahdi en parte debido al apoyo del clérigo radical Moqtada al Sadr.
Se cree que los milicianos de Al Sadr están detrás de muchos de los ataques contra mezquitas suníes en la última semana, y la perspectiva de un primer ministro en deuda con los radicales ha alarmado a los principales políticos, incluidos algunos miembros de la alianza chií. Estos temen que un papel fuerte de Al Sadr podría incrementar las tensiones sectarias.
Las conversaciones para la formación de un nuevo Gobierno se rompieron la pasada semana cuando los partidos suníes se retiraron de las negociaciones en protesta por los ataques contra mezquitas suníes en represalia por el atentado con bomba contra una importante mezquita chií en Samarra el 22 de febrero.