DUBÁI, 20 Oct. (Reuters/EP) -
Irán ha rechazado este martes las críticas vertidas por Arabia Saudí sobre la intervención de Teherán en regiones inestables de Oriente Próximo, y ha acusado al reino de jugar un papel desestabilizador en la ya de por sí inestable región.
La portavoz del Ministerio de Exteriores, Marzieh Afkham, ha respondido a los comentarios realizados por el ministro de Exteriores Saudí, Adel al Jubeir, quien este lunes acusó a Irán de no tener ninguna autoridad para asumir un rol pacificador en el conflicto sirio dada su intervención directa en el mismo.
"El ministro de Exteriores saudí, cuyo país ha asumido un rol de liderazgo militar y ha fomentado el extremismo en conflictos regionales, no está capacitado para hablar sobre el papel que juega Irán en la zona", ha afirmado Afkham en declaraciones recogidas por la agencia estatal IRNA.
Por otra parte, el ministro de Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, ha afirmado que las autoridades saudíes no han asumido en los últimos meses su responsabilidad por la estampida en La Meca, en la que 465 peregrinos iraníes murieron, según datos oficiales.
Arabia Saudí no ha publicado una cifra final de muertos de la tragedia del 24 de septiembre en Mina, en las afueras de la ciudad sagrada musulmana. Aunque, por las declaraciones de los países afectados, se estima que el total de víctimas está lejos de la cifra proporcionada inicialmente por Riad con 769 fallecidos.
"Sentimos que en Arabia Saudí el Gobierno y los responsables de la peregrinación no han asumido ninguna responsabilidad por el desastre de Mina, no siguieron los pasos adecuados para rescatar a los peregrinos y tampoco han iniciado ninguna investigación sobre la situación de las víctimas", ha señalado Zarif.
Los suníes de Arabia Saudi y los chiíes iraníes compiten por extender su influencia en Oriente Próximo. Ambas fuerzas juegan un papel activo en los conflictos de la región, que se extienden desde Siria hasta Yemen, mientras culpan a la otra parte de promover la inestabilidad y el sectarismo.
En este sentido, Jubeir ha afirmado que Teherán se ha convertido en un "invasor de las tierras árabes", al armar al presidente sirio Bashar al Assad y enviar "milicias chiíes" a luchar junto a sus fuerzas. A lo largo de su intervención, el ministro saudí también instó repetidamente a Al Assad a que dimitiera.
Por su parte, Afkham ha acusado a Riad de jugar un papel divisor. "Arabia Saudí es el único país que continúa sin aportar ningún beneficio para el desarrollo de la región y que intenta eliminar otros poderes, y este enfoque, en absoluto constructivo, no lleva a ninguna parte", ha afirmado.