JERUSALEN, 29 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Kadima de Ariel Sharon ya ha entrado en la historia de Israel tras convertirse en el primer partido que gana las primeras elecciones a las que se presenta, pero el resultado final es peor de lo que auguraban las encuestas, por lo que se teme que las conversaciones para la formación de un gobierno de coalición, que habrían comenzado hoy mismo, sean más largas de lo previsto.
Una vez terminado el 99,67% del recuento de los votos depositados en las elecciones de ayer, el Kadima cuenta con 28 escaños, seguido por el Partido Laborista, con 20 escaños, y el Shas con 13. Por detrás se sitúa la gran sorpresa de estos comicios, el partido Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar) de Avigdor Lieberman, con 12 escaños, mientras que el hasta ahora partido gobernante, el Likud, sólo ha logrado 11 escaños, convirtiéndose en el gran derrotado.
Fuentes de la Comisión Electoral, citadas hoy por la prensa israelí, indicaron que los resultados definitivos podrían no conocerse hasta el viernes por la mañana, ya que aún no se ha procedido al recuento de los votos de los soldados, los miembros del cuerpo diplomático y los funcionarios gubernamentales en el extranjero así como algunas urnas procedentes de distritos de Cisjordania.
Según informa el diario 'Yediot Aharonot' en su edición electrónica, el primer ministro en funciones, Ehud Olmert, se reunirá mañana con otros dirigentes del Kadima para discutir sobre los resultados y las consecuencias de las elecciones. "Pese al éxito existe un sentimiento de malestar. No debería haber ocurrido de este modo y no hay duda de que no es lo que esperábamos", señaló un miembro del partido al rotativo.
Mientras los laboristas están más que satisfechos del éxito obtenido, ya que finalmente han logrado más escaños de los que preveían las encuestas. Sus responsables destacan que pese a que su carismático líder Simon Peres abandonó la formación para entrar en el Kadima, llevándose a parte de su base de apoyo, el partido consiguió un buen resultado. En este sentido, su secretario general, Eitan Cabel, destacó que su nuevo presidente, Amir Peretz, fue "el primer líder que no provoca una pérdida de escaños en las elecciones desde (el asesinado primer ministro Isaac) Rabin".
Gracias a este buen resultado, según señaló un miembro del partido a 'Ynet', los laboristas barajan la posibilidad de solicitar la cartera de Finanzas en el nuevo gobierno. "Los resultados demuestran que seremos un socio principal en el próximo gabinete y deberíamos pedir el Ministerio de Finanzas", indicó este responsable.
Entretanto, en el Likud están intentando asimilar lo ocurrido. Uno de sus diputados, Natan Sharansky, consideró que ahora el partido de derecha necesita analizar lo ocurrido y cambiar su imagen. El partido, del que hasta el pasado otoño era líder Ariel Sharon, se vio relegado al quinto puesto en los resultados electorales. "Tenemos que examinar cuidadosamente el modo de rehabilitar a nuestro movimiento y de recuperar su fuerza", aseveró Sharansky.
Por su parte, el líder de Israel Beitenu, cuya base principal son los inmigrantes rusos, consideró que los doce escaños logrados por la formación le auguran un futuro muy prometedor. Según Avigdor Lieberman, el éxito de su partido se debe a que a logrado unir "a los nuevos inmigrantes y los israelíes, a los judíos seculares y religiosos, a colonos y personas que viven en el corazón de Israel". Por ello, se mostró convencido de que "la próxima vez" serán "el partido gobernante".