ROMA 13 Ene. (de la corresponsal de EUROPA PRESS C. Giles) -
Seis personas se sentaron en el banquillo de los acusados en el juicio que comenzó hoy por el derrumbe durante el terremoto del 31 de octubre de 2002 de la escuela del pueblo de San Giuliano di Puglia, en la región de Molise (centro de Italia), en el que perecieron 27 niños y una maestra.
La fiscalía afirma que el edificio, el único que se derrumbó durante el seísmo, estaba ya en pésimas condiciones y al borde del derrumbe antes de que se produjese el terremoto y acusa a las seis personas, entre las que se encuentra el ex alcalde del pueblo, Antonio Borrelli, de homicidio culposo.
Según el fiscal, Nicola Magrone, la escuela 'Jovine' de San Giuliano había sido construida violando "todos los principios de seguridad" y "estaba tan mal construida que incluso una fuerte nevada habría provocado el derrumbe del edificio". "Esta escuela no tenía nada, ni certificados, ni actos de construcción, ni legitimaciones técnicas, formales o administrativas para que pudieran entrar personas", ha añadido durante la audiencia de hoy.
En el juicio, que continuará el 3 de marzo, están acusados además del ex alcalde, que perdió también a una hija en el derrumbe, el titular de la empresa de contratas, Giuseppe Uliano, el asesor comunal responsable de la construcción de la escuela, Giuseppe Laserra, y los constructores Carmine Abiuso y Giovanni Martino.
El derrumbe de la escuela de San Giuliano conmocionó a todo el mundo, ya que bajo los escombros se buscaron durante días a muchos de los niños que permanecían atrapados y mientras que algunos fueron rescatados con vida después de algunas horas, 27 niños fallecieron, entre ellos toda la clase de los más pequeños, formada por nueve niños entre 8 y 9 años y su maestra.