Enfrentamientos en Raqqa
REUTERS / ZOHRA BENSEMRA
Actualizado: jueves, 24 agosto 2017 21:26

Estado Islámico agrupa a los civiles atrapados en la Ciudad Vieja y otras zonas bajo su control

MADRID, 24 Ago. (EUROPA PRESS) -

Los miles de civiles que permanecen atrapados en la ciudad siria de Raqqa, capital del 'califato' autoproclamado por Estado Islámico, viven a merced del fuego de todas las partes en conflicto y quienes intentan huir se arriesgan a un "laberinto mortal" en el que corren grave riesgo de perder la vida, según la ONG Amnistía Internacional.

La información ha entrevistado a civiles de la zona y ha constatado que cientos de personas han muerto o han resultado heridos desde que comenzó en junio la ofensiva para reconquistar Raqqa, en la que participan por una parte las Fuerzas Democráticas Sirias, ayudadas por Estados Unidos, y por otra el Ejército del régimen de Bashar al Assad, apoyado por Rusia.

Supervivientes y testigos han asegurado que tuvieron que hacer frente a las trampas y a los francotiradores de Estado Islámico, así como al bombardeo de artillería y a los ataques aéreos de la coalición antiterrorista que lidera Estados Unidos. También han denunciado bombardeos de las fuerzas leales al Gobierno, que incluso habrían recurrido a bombas de racimo, a pesar de tratarse de un armamento prohibido a nivel internacional.

La ONU estima que entre 10.000 y 50.000 civiles están atrapados dentro de Raqqa y se teme que gran parte de ellos se hayan convertido en escudos humanos en la Ciudad Vieja y en otras zonas bajo control de los yihadistas. Estado Islámico estaría intentando agrupar a la población con el objetivo de frenar los avances de sus rivales.

Reem, que vivía en la zona de Daraiya, ha explicado que los terroristas obligaron a la población a trasladarse dentro de la parte amurallada. "Llamaron a nuestra puerta y nos dijeron que teníamos media hora para ir a la Ciudad Vieja. Si te negabas, te acusaban de ser agente del (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) PKK y te amenazaban con llevarte preso", ha dicho a Amnistía.

La responsable de la investigación sobre el terreno, Donatella Rovera, ha advertido de que "al incrustarse en zonas civiles de Raqqa y utilizar a civiles como escudos humanos, los combatientes de Estado Islámico agrandan su brutal historial de incumplimiento sistemático y flagrante de las leyes de la guerra".

FUEGO DE TODAS LAS PARTES

Rovera ha apuntado que, ahora que la batalla se intensifica, "miles de civiles están atrapados en un laberinto mortal, expuestos al fuego de todas las partes". Por este motivo, ha emplazado a todas las partes a evitar ataques "indiscriminados" y crear "rutas de escape", ya que "se puede y se debe hacer más para proteger las vidas de los civiles atrapados".

Daraiya ha sufrido intensos ataques de la coalición estadounidense durante la ofensiva y Amnistía ha mencionado expresamente los cometidos entre el 8 y el 10 de junio. Este último día, numerosos proyectiles impactaron en una zona de viviendas, para terror de las familias que allí se encontraban y que vieron morir al menos a 12 personas, entre ellas a un bebé de año y medio.

"Fue como el fin del mundo, el ruido, la gente gritando. (Nunca) olvidaré esa matanza", ha recordado un residente citado en el informe de la ONG. Su testimonio coincide con el de otro vecino que también ha descrito lo vivido como un "infierno" y que ha señalado directamente a los responsables: "¿No sabían las Fuerzas Democráticas Sirias y la coalición que el lugar estaba lleno de civiles? Estábamos atrapados allí porque DAESH no nos dejaba salir".

Algunos supervivientes también han contado que las fuerzas de la coalición atacan los barcos que cruzan el río Éufrates, a pesar de que se trata de "una vuda de escape fundamental", en palabras de Rovera. En este sentido, la investigadora ha señalado que atacar por sistema las embarcaciones "basándose en el supuesto erróneo de que cualquier barco transporta combatientes o armas de Estado Islámico" es "indiscriminado" y está "prohibido".

BOMBAS DE RACIMO

A la lista de atrocidades se añadiría también el uso de bombas racimo, un arma prohibida internacionalmente por su carácter indiscriminado. Varios testigos han acusado a las fuerzas rusas de lanzar cuatro de estos artefactos contra el campamento de Sabja el 23 de julio, lo que habría causado la muerte de diez civiles --entre ellos un bebé-- y habría provocado una treintena de heridos.

"Sabemos que eran bombas de racimo porque no fue una gran explosión en un solo lugar. Hubo muchas explosiones pequeñas en una zona muy extensa. Las explosiones incendiaron las tiendas, así que lo perdimos todo", ha lamentado Zahra al Mula, que también perdió a cuatro familiares víctimas de este ataque.

Amnistía Internacional ha subrayado que casos como éste demuestran la necesidad de que todas las partes cumplan, al menos, con las "obligaciones jurídicas" relativas a la protección de la población civil. Esto incluye "seleccionar objetivos legítimos, evitar los ataques indiscriminados o desproporcionados y adoptar todas las precauciones posibles para reducir al mínimo los daños a la población", ha enumerado Rovera.

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