Leopoldo López, el líder natural de la oposición venezolana

Actualizado 18/02/2015 12:52:54 CET
El líder opositor venezolano Leolpoldo López
Foto: REUTERS  

Podría pasar una década entre rejas por encauzar el descontento 'chavista'

   MADRID, 18 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Leopoldo López se ha convertido en el único dirigente opositor capaz de desafiar al Gobierno de Nicolás Maduro, incluso desde la prisión militar en la que lleva recluido un año. El joven economista ha sabido resurgir de sus cenizas después de que fuera eliminado de la primera línea política por un Hugo Chávez ya entonces temeroso de que pudiera sustituirle en el Palacio de Miraflores.

   López ha representado una amenaza para el 'chavismo' desde sus inicios porque ha dado al traste con la dogmática afirmación de que solo la Revolución Bolivariana sacaría a las clases populares de la miseria en la que le sumieron los sucesivos gobiernos conservadores de la oligarquía venezolana.

   Su perfil es el de un político joven --43 años de edad-- que ha puesto su amplia formación como economista, en prestigiosas universidades como Harvard y Princeton, al servicio de unos ideales de izquierda adaptados a las exigencias del nuevo siglo, abandonando así la vieja dialéctica de lucha de clases.

Henrique Capriles y Leopoldo López

   A su regreso a Venezuela, después de sus años de estudiante en Estados Unidos, crea Primero de Justicia, un partido político de profundas convicciones sociales capaz de hacer suyos los postulados más populares del 'chavismo' y conjugarlos con el liberalismo económico.

   Pero abandona este proyecto político, junto a varios compañeros, por el sistema de elección de candidatos, lo que le lleva a Un Nuevo Tiempo, representante de la socialdemocracia de la 'tercera vía', donde vuelve a toparse con el inmovilismo de una oposición venezolana convencida de que el mero paso de los años la llevará al poder.

   López no encuentra su lugar en el espectro político venezolano hasta 2009, cuando crea Voluntad Popular, un partido que bebe de los ideales de sus antecesores pero que propone un liderazgo renovado, reflejo de las nuevas generaciones que no vivieron los años del turnismo conservador.

EL ALCALDE MÁS POPULAR

Leopoldo López como alcalde de Chacao

   Su capacidad como gestor público quedó avalada con sus dos mandatos como alcalde del municipio de Chacao. López llegó al cargo en el año 2000 con el 51 por ciento de los votos y fue ratificado en 2004 con el 80 por ciento, convirtiéndose de esta forma en uno de los ediles con más apoyo popular de todo el país.

   Los buenos resultados en Chacao, que incluso le valieron el premio de Transparencia Internacional, hicieron que López despuntara como uno de los principales líderes de la nueva oposición venezolana, poniéndole también en el punto de mira de un Gobierno hasta entonces blindado a cualquier injerencia externa.

   La primera gran prueba como líder opositor llegó con las protestas antigubernamentales que desembocaron en un intento de golpe de Estado el 11 de abril de 2002. López detuvo al entonces ministro de Interior, Ramón Rodríguez Chacín, por lo que fue procesado, aunque eludió la acción de la Justicia gracias a la amnistía concedida por Chávez.

   En los años siguientes, López denunció una persecución política. En 2006 fue secuestrado durante seis horas por un grupo de civiles armados en la Universidad de Carabobo y su guardaespaldas fue asesinado a tiros en un coche oficial cuando estaba sentado en el lugar que habría correspondido al alcalde de Chacao.

   En 2008, López fue retenido por los Servicios Bolivarianos de Inteligencia Nacional (SEBIN) nada más aterrizar en Venezuela procedente de Estados Unidos, donde se había reunido con el entonces candidato presidencial Barack Obama para pedirle un cambio de política hacia América Latina.

INHABILITADO

El ex presidente venezolano Hugo Chávez

   Todas estas advertencias desde el 'chavismo' cristalizaron en 2008, tras anunciar sus planes para postularse a la Alcaldía de Caracas, el cargo de elección popular más importante de Venezuela, después de la Presidencia.

   La Contraloría General impidió que López llegara a someterse al examen de las urnas acusándole de malversación de fondos por una subvención que PDVSA concedió a una fundación liderada por su madre cuando López trabajaba para la petrolera estatal, entre 1996 y 1999.

   La administración venezolana le inhabilitó para ejercer cualquier cargo público en una decisión que la Corte Interamericana de Derechos Humanos rechazó alegando que no hubo un proceso judicial que demostrara la existencia de un delito y la culpabilidad de López.

   "Hemos sido obstruidos porque podíamos ganar. Teníamos los votos y el Gobierno lo sabía. Si nos dejaba participar (en las elecciones municipales), el mito de que Chávez es el único representante de los pobres quedaría destruido. Están intentando echarme", denunció en una entrevista con 'The Washington Post'.

CAMBIOS DE LIDERAZGO

   La inhabilitación llevó a López a unos años de asueto en los que cedió el protagonismo al que fuera su compañero en Primero de Justicia y durante la intentona golpista de 2002, Henrique Capriles, que asumió el liderazgo de la recién nacida Mesa de Unidad Democrática (MUD).

   Capriles estuvo cerca de arrebatar la Presidencia a Chávez y a su sucesor en el cargo, Nicolás Maduro, pero estas derrotas con sabor a victoria solo sirvieron para ahondar en las diferencias de la coalición opositora.

   La crisis política que siguió a la muerte de Chávez, el 5 de marzo de 2013, tuvo su réplica en las calles, donde ya estaban dadas las condiciones para que hubiera un estallido social por la incipiente debacle económica.

   El nuevo Gobierno de Maduro se vio obligado a tender la mano a la MUD en un diálogo que solo duró un mes y que no tuvo más resultado que abrir una brecha letal entre un sector moderado liderado por Capriles y uno radical encabezado por López.

REVUELTAS OPOSITORAS

Detención de Leopoldo López

   Aunque el diálogo sirvió para calmar los ánimos, la oposición volvió a echarse a las calles un año después en el marco de una crisis económica de dimensiones históricas que ha llevado a Maduro a batir el récord de impopularidad de un presidente venezolano.

   López aprovechó la ocasión para situarse de nuevo en la primera línea política, enarbolando la bandera del cambio inminente como guía de un movimiento estudiantil que asumió como propia la "lucha" contra Maduro.

   El 12 de febrero de 2014, encabezó la multitudinaria marcha por Caracas por el Día de la Juventud y animó a los estudiantes a avanzar hacia la Fiscalía para exigir la liberación de los manifestantes detenidos en las últimas semanas.

   La columna fue interceptada a las puertas de la Fiscalía por grupos de civiles armados, cuya filiación aún se desconoce. Tres personas murieron ese día, dando el pistoletazo de salida a varios meses de protestas que se saldaron con 43 muertos.

JUICIO CONTRA LÓPEZ

Revueltas opositoras

   Las autoridades venezolanas señalaron a López como autor intelectual de los disturbios frente al Ministerio Público y emitieron una orden de busca y captura en su contra que le llevó a esconderse durante una semana, en la que se especuló con su huida.

   López finalmente se entregó el 18 de febrero en una marcha blanca por Caracas. Desde entonces, está recluido en la prisión militar de Ramo Verde, donde aguarda una sentencia de hasta diez años de cárcel por daños, incendio, instigación y asociación para delinquir.

   Naciones Unidas considera a López un preso político y, en consecuencia, ha exigido su liberación inmediata. Organizaciones de defensa de los Derechos Humanos, como HRW o Amnistía Internacional, se han pronunciado en el mismo sentido.

   Pero, lejos de surtir efecto, todos estos llamamientos han hecho que el Gobierno endurezca su postura. Así, días antes del primer aniversario de su detención, López fue recluido en una celda de castigo en la que permanece incomunicado.

   A pesar de ello, el jefe de Voluntad Popular está "convencido" de que "2014 marcó el inicio del cambio en Venezuela" y se ha mostrado dispuesto a liderarlo, aunque sea entre rejas. "El que se cansa pierde", es su lema.