Malí, en su situación humanitaria más crítica desde 2012

Una niña en Malí
OCHA/Eve Sabagh
Actualizado 22/07/2018 14:14:55 CET

La jefa de la OCHA en el país insta a la comunidad internacional a apoyar al país africano para evitar que aumenten las necesidades

MADRID, 22 Jul. (EUROPA PRESS) -

Malí se enfrenta a su situación humanitaria más crítica desde el conflicto de 2012 debido al aumento de la inseguridad pero también ante la falta de asistencia para los millones de malienses que la necesitan, mientras el país se prepara para la celebración de elecciones presidenciales en una semana.

Unos 4,3 millones de personas necesitan asistencia humanitaria en el país africano lo que significa que "este año es considerado como el más crítico desde 2012, cuando 4,6 millones de personas se vieron enfrentadas a inseguridad alimentaria", explica a Europa Press la jefa de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en el país, Ute Kollies.

"Si la asistencia necesaria no se ofrece de forma inmediata, la situación podría seguir deteriorándose y requerir más recursos que ahora para ser abordada", subraya. La ONU ha solicitado 263 millones de dólares para cubrir las necesidades humanitarias en Malí en 2018 pero por ahora solo han llegado el 37 por ciento de estos fondos, una contribución que es "insuficiente ante las críticas necesidades", admite la responsable de la ONU.

    OCHA/Katy Thiam

De los 4,3 millones de personas que tienen problemas para garantizar su próxima comida, 1,6 millones requieren asistencia alimentaria urgente. Además, 860.000 personas presentan desnutrición aguda moderada o severa, precisa Kollies.

Actualmente, la tasa de desnutrición aguda severa entre los niños de Malí se sitúa por encima del nivel de emergencia, del 2 por ciento, y se estima que casi 275.000 menores de 5 años necesitarán tratamiento nutricional para combatirla este año, frente a las previsiones iniciales de 163.000 niños necesitados de asistencia.

LA MALNUTRICIÓN SUPONE LA PÉRDIDA DEL 4% DEL PIB

Según un reciente estudio del Gobierno maliense, la Unión Africana y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) entre otros, los problemas de malnutrición de los niños conllevan pérdidas de más de 450 millones de dólares al año, es decir, más del 4 por ciento del PIB.

De acuerdo con este estudio, el 34 por ciento de los casos de mortalidad infantil está asociado con la malnutrición y el 21 por ciento de los casos de niños que repiten curso tiene que ver con su retraso en el crecimiento. De hecho, el 47 por ciento de la población adulta de Malí sufrió retraso en su crecimiento durante la infancia.

   OCHA/Eve Sabagh

A esto se suma, según la responsable de la OCHA, el que más de 900.000 personas requieren asistencia para "acceder a agua potable segura e instalaciones de higiene y sanitarias adecuadas" y que "más de un millón de niños se ven privados de ir a la escuela debido al conflicto".

La violencia se está recrudeciendo en Malí, especialmente en el norte y el centro del país. A los grupos yihadistas y los separatistas tuareg que protagonizaron el conflicto en 2012, se suma la violencia intercomunitaria entre distintos grupos que está dejando un número creciente de víctimas civiles, además de provocar el desplazamiento masivo de la población.

Esta misma semana, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos denunció que desde principios de 2018 la división de Derechos Humanos y Protección de la Misión de la ONU en Malí (MINUSMA) ha documentado 99 incidentes de violencia intercomunal en los que han muerto al menos 289 civiles. De este total, 76 de ellos, el 77 por ciento, se han producido en Mopti (centro), 49 de ellos desde el 1 de mayo.

   OCHA/Eve Sabagh

La MINUSMA ha documentado una escalada de los ataques presuntamente perpetrados por dozos (cazadores tradicionales) y milicias dogon contra localidades o zonas ocupadas principalmente por miembros de la comunidad fulani, esencialmente pastores y de religión musulmana. Asimismo, también se ha constatado ataques del grupo islamista Frente de Apoyo para el Islam y los Musulmanes (JNIM) y milicias peul contra las comunidades dogon y bambara.

INSEGURIDAD Y ASISTENCIA INSUFICIENTES

"El deterioro del contexto de seguridad podría afectar a la protección de los civiles y el acceso humanitario", advierte la responsable de la OCHA. "Además, la asistencia insuficiente a las personas necesitadas y los nuevos retos relacionados con el impacto negativo del cambio climático pueden agravar el alcance y la escala de las necesidades", subraya, reconociendo que la inseguridad también dificulta el acceso a algunas zonas para las organizaciones humanitarias.

Así las cosas, ante la celebración de las elecciones, Kollies pide que "el periodo electoral no debería eclipsar la atención necesaria para responder a las necesidades humanitarias críticas identificadas en Malí".

   OCHA/Eve Sabagh

"La comunidad internacional debe seguir apoyando las intervenciones humanitarias en el país, especialmente durante este periodo electoral que coincide con el punto álgido de la estación de carestía que va de junio a agosto, durante el cual la población sufre más de inseguridad alimentaria y desnutrición", reclama la responsable de la OCHA en Malí.