Manifestaciones y disturbios en el sur de Yemen por la pérdida de valor de la moneda yemení

Protestas frente a la sede del Banco Nacional de Yemen en Adén
REUTERS / FAWAZ SALMAN
Publicado 02/09/2018 14:03:56CET

ADÉN, 2 Sep. (Reuters/EP) -

Este domingo se han producido manifestaciones y disturbios en la ciudad de Adén, principal localidad del país bajo control del Gobierno reconocido por la comunidad internacional, para protestar por la pérdida de poder adquisitivo debido a la caída del valor de la moneda yemení, el rial.

Los manifestantes han cortado las principales calles de la ciudad y han incendiado neumáticos a modo de barricada, mientras que los comercios y las oficinas de las administraciones públicas permanecen cerrados.

El rial yemení ha perdido más de la mitad de su valor frente al dólar desde el inicio de la guerra civil yemení, en 2015. El aumento brutal de los precios han convertido bienes básicos en productos de lujo que no pueden adquirir muchos yemeníes. Los funcionarios reciben con problemas sus nóminas y el banco central ha reconocido una pérdida importante de sus reservas de divisas.

Las autoridades han intentado ganar liquidez con la impresión de moneda, pero esto provocó la caída de 250 riales por dólar a 350 riales por dólar tras la primera impresión, el pasado año. A finales de año un dólar valía ya 440 riales y en enero el cambio de 500 a 1.

Arabia Saudí, principal sustento del Gobierno yemení, depositó entonces 2.000 millones de dólares en el Banco Central de Yemen para reflotar el rial, pero apenas ha servido para frenar la caída y ahora se necesitan 550 riales para cambiarlo por un dólar.

La guerra de por sí ha provocado una crisis humanitaria y económica en un país que estaba ya entre los más pobres de la región y han aparecido brotes de cólera y se teme una hambruna grave.

Arabia Saudí intervino en la guerra de Yemen en 2015 al frente de una coalición regional para tratar de desalojar a los rebeldes huthis y restablecer la autoridad del Gobierno yemení. La guerra se ha cobrado la vida de unas 10.000 personas.

Los huthis, que controlan la mayoría de las zonas pobladas de este inestable país con 30 millones de habitantes, incluida la capital, Saná, han negado que sean meras marionetas de Irán. Sostienen que se hicieron con el poder por una revuelta popular contra la corrupción del Gobierno y que están protegiendo al país de una invasión extranjera.