Actualizado 19/06/2015 12:12:02 +00:00 CET

La matanza de Charleston revive la ira contra la bandera confederada

Casi 50.000 personas firman en Internet para abolir la presencia de la 'Impoluta' en las instituciones norteamericanas

   NUEVA YORK, 19 Jun. (EDIZIONES) -

   Tras el crimen racista que mató a nueve personas en la iglesia episcopal metodista africana de Emanuel, en Charleston, la práctica totalidad de instituciones norteamericanas siguieron el procedimiento habitual de luto y bajaron sus banderas a media asta. Práctica totalidad excepto una, la sede de Gobierno de Carolina del Sur; con un agravante en particular: la única bandera que allí sigue ondeando a todo mástil es la bandera confederada, símbolo de una herida profunda y todavía abierta, inextricable de la crisis racial en EEUU, 150 años después de la Guerra Civil.

   Un 38 por ciento de los estadounidenses, según una encuesta de YouGov en 2013, se muestran partidarios de retirar la bandera confederada de las instituciones del Estado. La llamada 'Impoluta', creada por William Ross Postell y William Thompson, y adoptada en 1863 es un icono que para muchos sureños es símbolo de orgullo y tradición cultural -- ha llegado a coronar discos del legendario grupo de rock Lynyrd Skynyrd --. Para otros es un símbolo de traición, legado de esclavistas y supremacistas blancos, que necesita desaparecer inmediatamente de la iconografía nacional estadounidense.

   Carolina del Sur es uno de los cinco estados del país (junto a Florida, Georgia, Luisiana y Mississippi) con una legislación que protege a la bandera confederada de cualquier tipo de desecración. Y aunque esa normativa ha sido anulada por el Tribunal Supremo de EEUU, su presencia delante de la sede de la Cámara estatal concede a la enseña un rango cuasioficial que la actual gobernadora del estado, la republicana Nikki Haley, no tiene intención de eliminar.

   De hecho, el motivo oficial que esgrimen las autoridades de Carolina del Sur es que la bajada de bandera queda a expensas de una votación de la legislatura del Estado al completo, con la dificultad añadida de que, de entre todas las banderas que ondean ante el edificio, la confederada es la única que está enganchada a la cima del mástil, por lo que debería ser retirada en su totalidad.

CUARENTA AÑOS DE DESAFÍO

   Para terminar de hacerse una idea de la importancia de la 'Impoluta' para el Gobierno de Carolina del Sur, hay que recordar que esta bandera llegó a permanecer durante casi 40 años, nada menos, en la cúpula misma del edificio como gesto de desafío contra el Movimiento por los Derechos Civiles de los negros en Estados Unidos. Fueron necesarias cuatro décadas, un boicot de la asociación más antigua del país por los derechos de los negros, la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP), que costó al estado más de 7.000 millones de dólares, y la condena del entonces candidato presidencial republicano John McCain.

   Haley ha argumentado que ella no tiene ningún tipo de poder para ordenar la bajada de la bandera y recuerda que esa competencia solo es potestad de la cámara. La gobernadora, sin embargo, no tiene intención de hacer ningún esfuerzo para retirarla, a pesar de haber sido objeto de una tormenta de comentarios negativos en las redes sociales contra sus insuficientes condolencias por la matanza de Emanuel, de la que aseguró que "jamás se conocerán sus razones" cuando la Policía ya había dejado claro que estaban investigando el suceso y al sospechoso, Dylann Roof, en el marco de un crimen de odio racial.

   Esta relación entre raza y bandera queda explicada por uno de los nombres más importantes del nuevo activismo negro estadounidense, Ta-Nehisi Coates, quien en un artículo exige la retirada inmediata de la enseña fundamentada en el discurso confederado de Cornerstone de 1861 pronunciado por aquellos que dos años después pelearían por esa bandera: "Nuestro nuevo Gobierno", declaró entonces el vicepresidente de la América Confederada, Alexander Stephens, se fundamenta sobe la gran verdad de que el negro no es igual al hombre blanco, y que su estado normal y natural es el de quedar subordinado como esclavo a esta raza superior".

   Coates habla de un ejercicio de "cobardía moral, cuyos defensores miran hacia otro lado y eligen el mito sobre la historia, el sueño sobre la realidad". "Yo les ofrezco", apunta, "otra opción: retirad la bandera. Ponedla en un museo. Dejad de comportaros como charlatanes. Salvad vuestras almas y avanzad. Inmediatamente".

SEPARADOS POR LA BANDERA

   Casi 50.000 personas han firmado en la web Move.org para retirar la bandera confederada de todas las instituciones de Gobierno. "Es hora de acabar con este símbolo de racismo y rebelión y de dar un paso más hacia la curación de los Estados Unidos de América", escriben los responsables de la petición, quienes apuntan que "los símbolos de odio no tienen lugar en nuestro Gobierno".

   El profesor de periodismo Joe Lapointe va incluso más allá: "Quemad la bandera confederada porque es hora de luchar contra el fuego con fuego, literalmente", escribe en 'The Observer'. De hecho, el pasado mes de mayo, el artista John Sims ya declaró su intención de quemar la 'Impoluta' en 13 estados del sur del país, una iniciativa criticada desde las organizaciones proconfederadas como Hijos de los Veteranos Confederados, que indican "lo único que se inflama aquí son las viejas divisiones", en palabras de su portavoz, Ben Jones, quiene encuentra la iniciativa de Sims "no solo terriblemente ofensiva sino alucinantemente idiota".

   Lejos de actos simbólicos, la Justicia estadounidense ha comenzado a tomar medidas contundentes contra la presencia de la bandera confederada en la vida diaria de los norteamericanos. Sin ir más lejos, el Tribunal Supremo ha desestimado esta semana una petición de los Hijos de los Veteranos Confederados para emitir en Texas una matrícula personalizada con la enseña. Entre los magistrados que rechazaron la propuesta se encontraba, de manera sorprendente, el ultraconservador juez Clarence Thomas.

   Thomas suscribe una argumentación que ha servido para posicionar al Supremo frente a los crímenes de odio racial. El Gobierno local y buena parte del Partido Republicano han eludido, por contra, pronunciarse sobre las motivaciones del sospechoso. Candidatos a la Casa Blanca como Jeb Bush se han limitado a unas breves condolencias por Twitter. Otros republicanos, como el ex gobernador de Pennsylvania, Rick Santorum, lo achacan a un delito contra la libertad religiosa.

   La gobernadora Haley se limitó a dar su pésame y a ignorar cualquier tipo de razón sobre el crimen. La respuesta de un usuario de Facebook, ahora un fenómeno viral, fue demoledora. "Sí que sabemos los motivos de este joven", escribió Devin Goldenberg. "El propio joven dijo que fue por sus delirios racistas de odio. Recibió un arma por su cumpleaños. Que usted, gobernadora, diga 'jamás lo sabremos', es testimonio de su falta de valor y percepción. Tiene tanto miedo de las fuerzas que han provocado estos asesinatos que solo es capaz de escribir una nota de condolencias. Es usted un ejemplo de cobardía".