SANÁ 2 Ago. (Reuters/EP) -
Al menos dos personas han muerto después de que varios miembros de la Guardia Republicana, que habían sido leales al expresidente Ali Abdulá Salé, se enfrentaran con una facción del Ejército este viernes en la capital yemení, durante una manifestación contra lo que han calificado de negligencia por parte del Gobierno, han informado las autoridades policiales.
Las víctimas han sido dos de los cientos de soldados presentes en la protesta, que habían formado parte de la élite de la Guardia Republicana de Yemen dirigida por el hijo del expresidente Salé hasta que el año pasado el actual presidente yemení, Abd-Rabu Mansur Hadi, acordó su disolución en un intento de unificar el Ejército. También han resultado heridas otras cinco personas.
El Ejército yemení se encuentra dividido entre los aliados y los oponentes de Salé, quien renunció en 2012 después de un año de protestas contra su gobierno, aunque sigue siendo una importante referencia en Yemen.
Los soldados de la ya extinta Guardia Republicana se han reunido en el patio de armas cercano al palacio presidencial en el centro de Saná, para exigir al Ministerio de Finanzas el pago de una bonificación pendiente por el mes vacacional de Ramadán.
La manifestación acabó convirtiéndose en un tiroteo entre la Guardia Presidencial, una fuerza leal a Hadi, y los soldados, y que ha acabado con dos muertos y cinco heridos, según fuentes médicas y policiales.
Las manifestaciones de los soldados por sus bajos salarios o por los retrasos de los cobros causados por los problemas de liquidez del Gobierno son habituales en Yemen, y a menudo terminan en enfrentamientos violentos. Una tercera parte de los yemeníes vive bajo el umbral de la pobreza --dos dólares al día-- y el desempleo está estimado en un 35 por ciento, con un desempleo juvenil superior al 60 por ciento.
Los enfrentamientos han acabado con la intervención de la Policía antidisturbios, fuertemente armada, y la Policía militar, aunque las manifestaciones han continuado.
La estabilidad en Yemen es una prioridad para Estados Unidos y sus aliados del Golfo, a quienes preocupa especialmente la actividad de militantes de Al Qaeda en el país, que comparte frontera con Arabia Saudí, mayor exportador de petróleo del mundo, y situado estratégicamente frente a una de las principales rutas de comercio marítimo del mundo.