Al menos 16 muertos, incluidos cuatro soldados de EEUU, en un atentado de Estado Islámico en Manbij

Cartel con rutas a Manbij en Al Bab
REUTERS / KHALIL ASHAWI - Archivo
Actualizado 16/01/2019 16:38:43 CET

BEIRUT, 16 (Reuters/EP)

Al menos 16 personas han muerto, incluidos cuatro soldados estadounidenses, en un atentado suicida reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico en Manbij, una localidad en el norte de Siria controlada por rebeldes contrarios al régimen de Bashar al Assad.

Según un oficial estadounidense, cuatro militares de Estados Unidos han muerto y otros tres han resultado heridos. El portavoz de la coalición contra Estado Islámico que comanda Estados Unidos ha confirmado que "efectivos estadounidenses han muerto durante una explosión mientras realizaban una patrulla rutinaria en Siria".

De acuerdo con el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, el atentado con coche bomba ha sido obra de un suicida y ha tenido como objetivo una patrulla de la coalición internacional que lidera Estados Unidos. En él, han muerto 16 personas, incluidos dos estadounidenses.

Según un testigo en Manbij, el ataque ha tenido como objetivo un restaurante en el que soldados estadounidenses estaban reunidos con miembros de una milicia local a la que Washington apoya.

En un mensaje publicado en la agencia de noticias Amaq, Estado Islámico ha confirmado que "un terrorista suicida con un chaleco con explosivos ha golpeado a una patrulla de la coalición en Manbij".

Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, ha informado de que el presidente, Donald Trump, "está plenamente informado y está siguiendo la situación en Siria", al tiempo que ha remitido al Pentágono para más información sobre lo ocurrido.

La noticia del ataque se produce un mes después de que Trump anunciara la retirada de los 2.000 soldados estadounidenses desplegadas en Siria, medida que pilló por sorpresa a sus aliados y que no contaba con el respaldo de su secretario de Defensa, James Mattis, que decidió presentar su dimisión.

El ataque sería el más grave sufrido por las tropas estadounidenses desde que comenzó su despliegue en Siria, en 2015. Según una portavoz del Pentágono, solo dos soldados estadounidenses habían muerto en acción en el país, mientras que otros dos fallecieron en hechos no relacionados con el combate.