Publicado 03/02/2021 18:40CET

La milicia de ultraderecha Oath Keepers avisó tras las elecciones de que habría una "sangrienta guerra civil"

Un simpatizante de la milicia de extrema derecha Oath Keepers durante la manifestación celebrada en Washington en apoyo de Donald Trump, horas antes del asalto al Capitolio.
Un simpatizante de la milicia de extrema derecha Oath Keepers durante la manifestación celebrada en Washington en apoyo de Donald Trump, horas antes del asalto al Capitolio. - BRYAN SMITH / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 3 Feb. (EUROPA PRESS) -

El fundador de la milicia de extrema derecha Oath Keepers, Stewart Rhodes, publicó semanas después de las presidenciales una carta abierta dirigida al expresidente de Estados Unidos Donald Trump en la que le avisa de que en caso de que el Gobierno no se apoderara de los sistemas electorales estatales, sería "el pueblo" quien librase una "sangrienta guerra civil".

"Si no lo hace, nosotros, el pueblo, tendremos que librar una revolución, una guerra civil sangrienta para deshacernos de un Estado profundamente ilegítimo, un régimen títere chino", escribió Rhodes en la página web de la milicia, según ha contado la cadena NBC.

En aquella misiva Rhodes solicitó al expresidente Trump que invocara la Ley de Insurrección, enviara fuerzas especiales a apoderarse de los sistemas electorales estatales con el fin de convocar nuevas elecciones y desplegara tanto a la Guardia Nacional, como a las milicias de civiles armados para reprimir cualquier conato de rebelión encabezado por lo que denominó como "enemigos domésticos".

La pagina web de Oath Keepers siguió funcionando como altavoz de los partidarios de una insurrección, como el propio Rhodes, quien días antes del asalto al Capitolio pidió a "todos los patriotas" que pudieran viajar a Washington que así lo hicieran para poder desplegar "una misión de seguridad" con la que "mantener un apoyo firme al presidente Trump".

Años antes de la formación de esta milicia en 2009, Rhodes se había mostrado como un libertario que incluso alertó en un trabajo para la Facultad de Derecho de Yale, que le granjeó un premio, de la inconstitucionalidad de la deriva totalitaria que el Gobierno de Estados Unidos estaba adoptando con sus políticas.

Sin embargo, el escepticismo con el que en un primer momento se observó a Trump pasó a un apoyo casi absoluto, en parte también por las ideas de la conspiración a las que se agarran este tipo de grupos armados de ultraderecha, al considerar que era un baluarte de los cada vez más amenazados valores supuestamente estadounidenses por parte de la izquierda y el multiculturalismo global.

El ataque al Capitolio el pasado 6 de enero por parte de una turba de partidarios de Trump le supuso fuertes críticas a los servicios de seguridad por la protección de la que adolecía la sede del Poder Legislativo, un día en el que se celebraba la sesión en el Congreso para confirmar el triunfo del presidente, Joe Biden, en las elecciones.

Los servicios de seguridad han identificado hasta ahora a centenares de sospechosos y han llevado a cabo decenas de detenciones, entre ellas las de tres miembros de Oath Keepers.

El FBI y el Departamento de Seguridad de Estados Unidos han reconocido que muchos de ellos adoptaron una retórica muy beligerante contra los resultados electorales y manifestaron su intención de acudir a Washington los días previos a la toma de posesión de Biden a través de redes sociales y este tipo de foros de ultraderecha.

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