Las minas terrestres, nueva amenaza para los afectados por el conflicto de Boko Haram en Nigeria

Una puerta de un edificio derruido junto a un campo de desplazados en Borno
REUTERS / AFOLABI SOTUNDE
Actualizado 03/11/2018 11:12:25 CET

MAG ha contabilizado 162 muertos por minas y bombas sin explotar entre enero de 2016 y marzo de este año

MADRID, 3 Nov. (EUROPA PRESS) -

El conflicto en el noreste de Nigeria protagonizado por el grupo islamista Boko Haram ha empujado a 1,8 millones de personas a abandonar sus hogares y desencadenado una importante crisis humanitaria, con altos niveles de desnutrición entre los más pequeños. A esto se suma una nueva amenaza que por el momento se está pasando por alto: las minas terrestres.

Según un estudio realizado por la ONG Mine Advisory Group (MAG) entre enero de 2016 y marzo de 2018, en este periodo se produjeron un total de 144 accidentes con minas antipersona y munición sin explotar, una cifra superior a las estimaciones que había del problema hasta la fecha. El 90 por ciento de estos incidentes estuvieron relacionados con minas terrestres, siendo el estado de Borno el más afectado, aunque también hubo víctimas en Yobe y Adamawa.

Como resultado de estos 144 accidentes contabilizados hubo al menos 439 víctimas, de las que 162 (el 37 por ciento) perdieron la vida. Según MAG, en 2016 en esta parte de Nigeria se contabilizaban 12 muertos o heridos al menos por minas terrestres y bombas sin estallar, mientras que en 2017 y principios de 2018 la cifra pasó a 19 al mes. Esto supone que este país africano es uno de los diez a nivel mundial con mayor número de víctimas por este tipo de artefactos, subraya MAG en su informe.

De las 439 víctimas, 144 han sido civiles, de los cuales el 30 por ciento tenían menos de 17 años aunque, como subraya la ONG, la falta de mecanismos para informar sobre este tipo de sucesos hace que los datos sean incompletos y que solo se conozca la edad de poco más de la mitad de las víctimas civiles.

"Podemos estar seguros de que las víctimas de las minas terrestres y las bombas sin estallar no se registran, probablemente en cifras significativas", lamenta MAG. Según explica en su informe, hay pruebas de un significativo nuevo uso de las minas terrestres por parte de Boko Haram y los grupos escindidos. Estas minas de fabricación casera han sido colocadas en carreteras, campos y también en localidades.

"El pasado noviembre, cinco niñas de entre 8 y 17 años se encontraron un aro metálico en el suelo", cuenta a la ONG Saleh Ibrahim, un responsable local del campo de desplazados de Ngala, en el que viven unas 100.000 personas, que precisa que "dos de ellas eran las hijas pequeñas de mi hermana".

"Pensaron que podía ser una joya y la cogieron, pero estaba unido a una mina y todas murieron", lamenta. Según Ibrahim, varios de los habitantes del campamento han muerto por este tipo de artefactos en un radio de unos pocos kilómetros en torno al mismo. "Ir a buscar leña es muy arriesgado", subraya.

CONCIENCIAR A LA POBLACIÓN

Concienciar a la población sobre el peligro se ha convertido por ahora en la mejor herramienta para hacer frente a este problema. MAG trabaja desde principios de 2017 en el noreste de Nigeria junto a la organización Danish Demining Group y con apoyo de UNICEF y OCHA llevando a cabo precisamente este tipo de proyectos educativos.

Unos 680.000 hombres, mujeres y niños han participado en programas de concienciación realizados por ONG y demás socios en la zona, principalmente desplazados o comunidades afectadas por el conflicto. Además de talleres directos y charlas, también se realizan emisiones de radio y charlas en escuelas.

Pero igualmente fundamental es conocer la magnitud del problema, subraya MAG, que reconoce que los problemas de acceso a algunas zonas debido al persistente conflicto impiden conocer el alcance real de la contaminación por minas terrestres en el noreste de Nigeria. Por ello, considera que "se debe dar mayor prioridad dentro de la planificación de la respuesta humanitaria" a conocer el número exacto de víctimas y la localización de las minas.

LOCALIZAR Y ELIMINAR LAS MINAS, PRIORITARIO

Desde MAG defienden que localizar y eliminar estos artefactos explosivos "debe ser considerado una prioridad de protección e integrarse de forma más estrecha en cualquier plan de retorno" de los desplazados. "La respuesta a las minas debería considerarse algo crítico para apoyar los retornos y la recuperación temprana" en la zona afectada por el conflicto, sostiene la organización.

La organización también echa en falta mayor apoyo para las víctimas, "cuyas necesidades son de por vida". Hasta ahora, esta ayuda está limitada a la respuesta de trauma y al apoyo psicosocial básico por parte de los servicios de salud estatales y de algunas organizaciones internacionales como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Mine Advisory Group considera que "la planificación para la limpieza puede empezar ahora, pero las expectativas deben ser realistas". "Cualquier promesa de soluciones rápidas no se corresponderá con la realidad. Hemos aprendido de muchas otras emergencias que puede llevar tiempo entrenar a los equipos al nivel necesario", subraya. Además, recalca, este tipo de actividades solo podrán llevarse a cabo en las zonas donde las hostilidades hayan cesado.