Archivo - La presidenta de Moldavia, Maia Sandu, y el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, durante una rueda de prensa en Kiev (Ucrania) - DARIO PIGNATELLI - Archivo
BRUSELAS, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Comisión Europea ha presentado este miércoles una serie de hojas de ruta para acelerar las negociaciones de adhesión de los cuatro países que más cerca están de formar parte de la Unión Europea, con un calendario que contempla que Moldavia avance más rápidamente que Ucrania durante 2027, pese a que hasta ahora habían mantenido un ritmo similar en sus respectivos procesos de incorporación al bloque comunitario.
Así se desprende del paquete anual de ampliación publicado por el Ejecutivo comunitario, que contempla el cierre provisional de hasta 25 capítulos de negociación con Moldavia durante el próximo año, frente a los siete previstos para Ucrania, según los calendarios indicativos elaborados por el Ejecutivo comunitario, que también incluyen a Montenegro y Albania.
Esta diferencia de ritmo refleja los distintos avances realizados por ambos países en las reformas exigidas por Bruselas, especialmente en materia de Estado de derecho. En el caso de Moldavia, la Comisión destaca los progresos "muy significativos" en el cumplimiento de los requisitos necesarios para avanzar en las negociaciones, así como sus esfuerzos para adaptar la legislación nacional a las normas comunitarias.
Por el contrario, aunque reconoce los avances realizados por Ucrania pese a la invasión rusa, el Ejecutivo comunitario insiste en la necesidad de acelerar las reformas relacionadas con el Estado de derecho, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la administración pública, así como mejorar la protección de las minorías nacionales.
Por ello, aunque ambos países han abierto hasta ahora los mismos 24 capítulos de negociación, sus calendarios de adhesión comienzan a diferenciarse. Según la previsión de la Comisión, Moldavia aspira a completar las negociaciones "a principios de 2028", un objetivo que Bruselas considera "ambicioso pero alcanzable", mientras que ha fijado para Ucrania que las concluya "a finales" de ese mismo año, limitándose a decir que "apoya este ambicioso objetivo".
Tanto Chisinau como Kiev obtuvieron el estatus de países candidatos a la UE en junio de 2022 y comenzaron formalmente sus negociaciones de adhesión en junio de 2026 tras levantar Hungría un veto que había mantenido dos años. Desde entonces, el proceso había avanzado prácticamente en paralelo.
Durante una comparecencia ante el Parlamento Europeo para presentar los paquetes de ampliación, la comisaria de Ampliación, Marta Kos, ha justificado este desajuste esgrimiendo que "a Ucrania se le exige lo mismo que a cualquier otro país candidato, por más que esté en guerra", descartando cualquier "descuento" en los requisitos de adhesión.
MONTENEGRO Y ALBANIA, A LA CABEZA DEL PROCESO
Junto al bloque oriental, la Comisión Europea ha situado a Montenegro como el candidato más avanzado del paquete de ampliación, tras haber cerrado provisionalmente 21 de los 33 capítulos de negociación, contemplando que Podgorica pueda cerrar los capítulos restantes antes de finales de este año y encare su incorporación plena en 2028.
Por su parte, Albania ha abierto la totalidad de los 33 capítulos negociadores y ha cerrado provisionalmente cuatro de ellos. Según la hoja de ruta marcada por el Ejecutivo comunitario, ve "alcanzable" para Tirana que concluya las negociaciones de adhesión a finales de 2027, tan solo un año más tarde que Montenegro.
De hecho, la comisaria de Ampliación ha puesto de ejemplo a Albania durante su intervención en la Eurocámara esgrimiendo que ha cumplido con sus promesas de reformas y que este año ha superado "un hito importante" cerrando los capítulos relacionados con los valores fundamentales, materia que se le atasca a otros Estados.
El ejemplo más vocal es Serbia, que cuenta con 22 capítulos abiertos de 35 y únicamente dos cerrados de forma provisional, registrando además un bajo nivel de alineamiento con la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE.
"En Serbia habíamos constatado que había habido una especie de desengaño y se habían perdido importancia los valores fundamentales. Pero tras las elecciones puede haber nuevas esperanzas (...). El nuevo gobierno del país tiene la oportunidad de pasar la página y volver a poner al país en el rumbo a la adhesión", ha dicho Kos sobre Belgrado.
En el grupo intermedio de los Balcanes Occidentales, los avances siguen siendo desiguales. En el caso de Macedonia del Norte, la Comisión reconoce los progresos realizados en la aplicación de las reformas, pero recuerda que la apertura del primer grupo de capítulos negociadores sigue condicionada a la aprobación de las reformas constitucionales comprometidas por Skopie.
Por su parte, Bosnia y Herzegovina continúa estancada por las dificultades para impulsar reformas y la falta de acuerdos políticos internos, mientras que Kosovo mantiene su condición de potencial candidato, con un proceso condicionado por el no reconocimiento como Estado por parte de países como España y los avances en el diálogo de normalización de relaciones con Serbia.
GEORGIA Y TURQUÍA, A LA COLA DEL PROCESO
En el extremo opuesto se encuentran Georgia y Turquía, cuyos procesos de acercamiento a la UE siguen bloqueados por el deterioro de los derechos fundamentales y del Estado de derecho. En el caso georgiano, la Comisión ha denunciado que el partido gobernante continúa socavando las aspiraciones europeas del país mediante restricciones a la sociedad civil y medidas contra la oposición.
Respecto a Turquía, cuyas negociaciones de adhesión permanecen congeladas desde 2018, el Ejecutivo comunitario ha constatado un nuevo deterioro de los valores democráticos y del Estado de derecho, aunque mantiene la cooperación con Ankara en ámbitos de interés común como el comercio, la migración y el cambio climático.
INTEGRACIÓN GRADUAL ANTES DE LA ADHESIÓN
Más allá de los calendarios de negociación, la Comisión Europea ha identificado de qué manera puede hacer realidad la integración gradual de los países candidatos en las políticas y programas comunitarios antes de su adhesión, una idea que propuso a los Veintisiete el pasado mes de octubre.
En concreto, el Ejecutivo comunitario ha identificado nuevas posibilidades para que los países aspirantes participen progresivamente en programas, agencias y políticas de la UE, vinculando cada una de estas oportunidades a los respectivos capítulos de negociación, de manera que puedan acceder a ellas a medida que avancen en las reformas exigidas por Bruselas.
Es decir, si un país candidato adapta su legislación a las normas europeas en materia de transportes, podría participar progresivamente en programas comunitarios para financiar infraestructuras y mejorar las conexiones con la UE, sin necesidad de esperar a convertirse en Estado miembro.
Lo mismo ocurriría en ámbitos como la energía, donde podría acceder a mecanismos de integración del mercado energético europeo, o en el mercado único, con iniciativas para facilitar las transferencias bancarias, el comercio electrónico o el reconocimiento de cualificaciones profesionales.
Para poner en marcha este sistema, la Comisión prevé mantener diálogos anuales con los países candidatos en los que se evaluarán sus avances y se determinarán las condiciones pendientes, las autoridades responsables y el apoyo técnico o financiero necesario para facilitar su participación en nuevos programas europeos.
No obstante, esta propuesta de integración deberá contar con el respaldo unánime de los Estados miembro, que son los que tomarán decisiones sobre el proceso de adhesión de cada uno de los países candidatos a formar parte del bloque comunitario.