MSF echa en falta más presencia de actores humanitarios en el noreste de Nigeria

Actualizado 23/02/2019 11:57:47 CET
Desplazados internos en Pulka
IGOR BARBERO/MSF - Archivo
 

La ONG advierte de que hay millones de personas que dependen de la ayuda humanitaria

MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

El noreste de Nigeria es escenario desde hace diez años de la insurgencia protagonizada por el grupo islamista Boko Haram, a la que se ha sumado a posteriori su escisión leal a Estado Islámico, lo cual ha provocado una grave crisis humanitaria para la que no hay una movilización suficiente por parte de ONG y agencias de la ONU, según lamenta Médicos Sin Fronteras (MSF).

La crisis, que ha alcanzado una dimensión regional en la cuenca del lago Chad ante los ataques cometidos también en Chad, Camerún y Níger, ha dejado a 7,7 millones de personas necesitadas de ayuda en el noreste de Nigeria, la inmensa mayoría en el estado de Borno, el más afectado. Además, en la actualidad hay 1,9 millones de desplazados, una cifra superior a los 1,7 que había hace un año.

"Los ataques se han intensificado en número y en intensidad", subraya en declaraciones a Europa Press el jefe de misión de MSF en Nigeria, Luis Eguiluz. Como resultado de ello, miles de personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares en las primeras semanas de este año, incluidas las 35.000 que cruzaron hacia Camerún en enero y se encuentran en "una zona donde no hay de nada y que no estaba preparada" para acogerles.

Muchos de quienes han huido de los ataques de los grupos armados no es la primera vez que han tenido que hacerlo y esta ha sido su segunda, tercera o cuarta vez en que "se mueven de un sitio a otro buscando seguridad", subraya Eguiluz. Sin embargo, los campos de desplazados en los que se suelen instalar presentan en general muchas deficiencias y en ellos no siempre está garantizada la cobertura de todas sus necesidades.

"Uno de los principales problemas de esta crisis es que la asistencia humanitaria es de muy baja calidad y cantidad", lamenta el responsable de MSF, subrayando que la presencia de las ONG y las agencias de la ONU "se concentra en determinados sitios como Maiduguri", la capital de Borno, mientras que "en lugares más expuestos a la violencia" hay muy poca presencia y "el personal está muy poco cualificado".

"La asistencia humanitaria está muy por debajo de los estándares", resume, reconociendo que hay "mucho miedo" por los incidentes de seguridad. Sin embargo, resalta Eguiluz, "MSF tiene equipos tanto nacionales como internacionales ofreciendo asistencia fuera de Maiduguri".

"HAY QUE AYUDAR DONDE SE NECESITA NO DONDE ESTAMOS SEGUROS"

En este sentido, subraya que en el noreste de Nigeria hay una "situación de guerra" y por tanto "la asistencia humanitaria se da donde hay necesidades y no donde estamos seguros". El responsable de MSF echa en falta "organizaciones que puedan asistir a la población donde lo necesite" y que cuenten con la capacidad y los medios, más cuando se producen oleadas de desplazamiento masivo como las vividas el pasado enero.

Esto no significa, aclara Eguiluz, que no se estén realizando esfuerzos significativos, como el llevado a cabo por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que el año pasado distribuyó comida a 800.000 personas. La clave, añade, "es que esto se mantenga aunque sea costoso y difícil" puesto que quienes se benefician de esta ayuda son personas con una "dependencia total" de la ayuda humanitaria ya que han perdido sus medios de vida.

Especialmente preocupante, añade, es la situación en la que están las 800.000 personas que se estima que viven en las zonas controladas por los grupos armados y que "no tienen ningún tipo de acceso a ayuda humanitaria", explica el responsable de MSF. El personal de la ONG ha constatado que los desplazados que llegan de estas zonas presentan "una situación frágil a nivel de salud y alimentario".

MSF realizó el pasado septiembre un estudio epidemiológico entre los niños que habían llegado desplazados a la localidad de Bama desde mayo, constatando que el 8,2 por ciento presentaba desnutrición aguda severa y el 20,4 por ciento desnutrición aguda global, ambos muy por encima del umbral de emergencia.

PROBLEMAS SANITARIOS

A la falta de una alimentación adecuada se suma el hecho de que el sistema de salud ha colapsado en esta zona del país, lo que deja a la población dependiente de las ONG que trabajan en este sector, como MSF. Si a esto se añade, destaca Eguiluz, el hecho de que los campos de desplazados suelen estar superpoblados y el agua es un recurso limitado, es fácil entender que se produzcan casos de cólera, meningitis y sarampión, además de enfermedades de la piel y la vista relacionadas con la falta de higiene.

"La población ha sufrido una tragedia" ya que además de enfrentarse a la violencia ahora se enfrenta a la "escasez de recursos que no solo amenaza a sus vidas sino su dignidad como personas", lamenta el responsable de MSF.

Por ello, defiende, "hay que mantener el apoyo" puesto que "la emergencia en el noreste de Nigeria está lejos de acabarse". "Ahora no es momento de reducir la asistencia humanitaria" puesto que hay millones de personas que "dependen de la ayuda para sobrevivir y actualmente no ven sus necesidades básicas cubiertas".