FELDA SAHABAT (MALASIA), 7 (Reuters/EP)
Al menos 31 milicianos filipinos han muerto este jueves de madrugada a manos de las fuerzas de seguridad de Malasia después de que el primer ministro malasio, Najib Razak, haya rechazado la propuesta de alto el fuego presentada por los rebeldes filipinos que han ocupado el estado de Sabá, en el norte de la isla de Borneo, según ha informado el jefe de la Policía malasia, Ismail Omar.
Desde el pasado viernes, al menos 52 milicianos y ocho agentes de Policía malasios han muerto a causa de los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y un grupo de rebeldes filipinos, que reivindican su derecho de propiedad sobre el estado de Sabá.
"Queremos que los milicianos se rindan incondicionalmente y depongan sus armas", ha declarado Najib en su primer viaje a la zona desde que estalló el conflicto hace un mes. El primer ministro ha afirmado ante los medios en Sabá que, si no se rinden, las acciones militares "durarán todo el tiempo que se tarde en eliminarlos".
El pasado martes, la Policía advirtió a los ciudadanos de que permanezcan alerta, ya que varios milicianos, que han huido de los ataques militares, podrían estar escondidos en las plantaciones que predominan en la zona costera y podrían hacerse pasar por agricultores.
EL CONFLICTO
El Estado malasio paga una cantidad de dinero anualmente al autoproclamado Sultanato de Sulú por el "alquiler" de Sabá, por virtud de un acuerdo que se remonta al periodo colonial británico, que se prolongó en todo el territorio hasta 1946 y parcialmente hasta 1963.
Los herederos del Sultanato de Sulú exigen al Estado malasio que les devuelva dichos terrenos, al considerar que el acuerdo bilateral carece de validez por haber sido firmado bajo la administración del Gobierno británico.
La lucha por el norte de Borneo ha causado ya varios problemas entre Kuala Lumpur y Manila, lo que, junto a la seguridad fronteriza y los flujos migratorios, ha contribuido a desgastar sus relaciones bilaterales.
En el año 2000, un grupo de milicianos islamistas del sur de Filipinas secuestró a 21 turistas en el complejo turístico de Sipadan, en Sabá. En 1985, hombres armados del sur de Filipinas irrumpieron en la localidad de Lahad Datu, también en Sabá, y mataron a 11 personas.