TUMEN/SEÚL (CHINA), 11 (Reuters/EP)
Misioneros y organizaciones de ayuda humanitaria han denunciado que el Gobierno de China está tomando medidas contra las comunidades cristianas que viven cerca de la frontera con Corea del Norte y está obligando a cientos de miembros de esta comunidad religiosa a abandonar el país.
Las autoridades chinas interpretan la presencia de los cristianos cerca de la frontera con Corea del Norte como un intento por ayudar a los norcoreanos que huyen de la persecución y de la pobreza de su país y que entran en territorio chino para, desde allí, huir a otras naciones, principalmente, Corea del Sur. Sin embargo, las estadísticas del Ministerio de Unificación de Corea del Sur muestran que el número de refugiados norcoreanos ha descendido ligeramente, hasta situarse en 700 personas en el primer semestre del año.
Hasta el momento, Pekín no ha acusado a nadie de cometer ningún delito, aunque dos fuentes con información directa han asegurado que Peter Hahn, un hombre con doble nacionalidad surcoreana y americana que dirige una escuela de formación profesional en la localidad fronteriza de Tumen está siendo investigado por las autoridades chinas. China también ha acusado a una pareja canadiense, propietaria de una cafetería en la ciudad de Dangond, de robar secretos de estado.
EXPULSIONES DEL PAÍS
Simon Suh, un pastor cristiano encargado de un orfanato en Yanji, cerca de Tumen, ha confirmado que hasta un tercio de los 3.000 misioneros surcoreanos que trabajan en China han sido expulsados, muchos de ellos al ver rechazados de sus visados. Varias iglesias surcoreanas también han tenido que cerrar.
"El colegio de Peter Hahn, en Tumen, y la cafetería de Kevin Garratt eran dos organizaciones muy conocidas", ha dicho Suh. "Tomar medidas contra ambos es una gran golpe para todos, para todo activista que está involucrado en Corea del Norte".
Suh ha informado de que un pastor de Corea del Sur que dirige un orfanato para los niños de los desertores norcoreanos ha sido detenido e interrogado durante semanas antes de ser obligado a abandonar el país este mes. El personal chino que trabajaba con el pastor se ha tenido que esconder tras recibir amenazas de las autoridades.
Los misioneros surcoreanos y occidentales regentan cafeterías, orfanatos y colegios en la región y también canales de comida y ayuda en Corea del Norte. Además, varios se han centrado en ayudar a los norcoreanos que huyen de su país. En los últimos dos años, cerca de 1.500 personas han abandonado anualmente su país de forma clandestina.
Sokeel Park de LiNK, una ONG que trabaja con los desertores norcoreanos, ha denunciado que las autoridades de Corea del Norte "han construido más vallas, reorganizado la guardia fronteriza, incrementado los castigos para los que no consiguen escapar y aumentado la cooperación con las autoridades chinas para interrumpir las redes que ayudan a los que quieren escapar".
El presidente chino, Xi Jinping, ha lanzado una campaña de represión contra las iglesias clandestinas y los grupos cristianos que se ha intensificado durante los últimos seis meses, aunque los misioneros extranjeros normalmente trabajan sin ser acosados.