Publicado 17/09/2020 7:06:09 +02:00CET

La ONU alerta de que el proceso de paz en Sudán del Sur es "dolorosamente lento" y "avanza cojeando"

El director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley, junto a una familia en un campo de refugiados de Sudán del Sur.
El director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley, junto a una familia en un campo de refugiados de Sudán del Sur. - ALBERT GONZALEZ FARRAN/FAO / ZUMA PRESS / CONTACTO

MADRID, 17 Sep. (EUROPA PRESS) -

Naciones Unidas ha alertado este miércoles de que el proceso de paz en Sudán del Sur, con el que se pretende poner fin a casi dos décadas de conflicto interno, es "dolorosamente lento" y además "avanza cojeando", pese a los últimos movimientos de las autoridades, como el reciente acuerdo para repartir los ministerios estatales.

El jefe de la Misión de la ONU en Sudán del Sur (UNMISS), David Shearer, ha señalado que, si bien la crisis del coronavirus ha retrasado la implantación de los acuerdos de paz, "la pandemia no ha sido la única culpable", pues ha habido una vuelta a los "negocios de costumbre", como un repunte de la violencia entre algunas comunidades en el estado de Junqali, en el este del país.

Shearer ha explicado que aunque el país cuenta con cinco vicepresidentes que lideran grupos de trabajo que avanzan bien, el progreso está siendo "dolorosamente lento", ya que "las reuniones del gabinete ocurren de manera irregular" y los ciudadanos quieren que el presidente y el resto de las autoridades se reúnan con más asiduidad y trabajen colectivamente.

En ese sentido, ha lamentado que no haya habido "casi ningún movimiento" en relación a reformar el sistema de seguridad del país, mientras que la Asamblea Nacional Legislativa de Transición aún no se ha reconstituido, lo que retrasa el avance de la Constitución, con el riesgo de demorar todavía más las próximas elecciones, previstas para 2021 tras varias aplazamientos.

CONTINÚAN LAS TENSIONES ENTRE COMUNIDADES

Shearer también ha informado de que las recientes tensiones entre las comunidades nuer, murle y dinka en el estado de Junqali durante los últimos seis meses han dejado al menos 600 muertos, decenas de mujeres y niños secuestrados, además de tierras y asentamientos devastados.

Sin embargo, el funcionario de Naciones Unidas, aunque matiza que las tensiones continúan, se ha mostrado esperanzado tras una "alentadora" reunión entre los caciques locales, auspiciada por la UNMISS.

En esta reunión del Consejo de Seguridad celebrada de manera telemática también ha tomado la palabra la Gerente de Género y Justicia Social de Misiones de Asistencia para África, Nyachangkuoth Rambang Tai, quien hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye de manera "urgente" las organizaciones locales civiles, en particular aquellas que luchan por consolidar el papel de las mujeres en el país.

"No podemos permitir que los ciudadanos que perdieron a sus seres queridos, o cuyos seres queridos hayan sido asesinados, perdonen y sigan adelante sin que se curen las heridas con la rendición de cuentas de los responsables. Esto no es realista y solo fomentará el conflicto", ha defendido Tai.

VIOLENCIA CONTRA TRABAJADORES HUMANITARIOS

Shearer ha denunciado que los trabajadores humanitarios en ocasiones "pagan un precio muy alto" por su labor, como demuestran los siete asesinatos cometidos contra ellos y la evacuación de casi 150 de estas personas debido a la violencia interna.

"Esto significó un repunte de la violencia derivada de la división entre y dentro de los grupos. La diferencia este año es que los actores políticos externos están alimentando estos conflictos locales con consejos militares y con armas pesadas", alertado.

El jefe de la UNMISS ha reconocido la labor y el esfuerzo realizado por los trabajadores humanitarios en especial durante la última crisis a la que tuvo que hacer la población, las recientes inundaciones que afectaron a unos 500.000 ciudadanos.

Este último suceso no ha hecho más que aumentar el sufrimiento actual en Sudán del Sur, donde unos 6,5 millones de personas, más de la mitad de la población, hacen frente a un grave problema de inseguridad alimentaria.

"Este año, 7,5 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria, acercándose a los niveles de 2017 cuando advertimos sobre una fuerte hambruna", ha advertido el Coordinador Humanitario de Naciones Unidas, Mark Lowcock, presente en la reunión, en la que ha avisado de que en cinco años, 1,3 millones de niños de Sudán del Sur estarán desnutridos, lo que supone "la cifra más alta en cuatro años".

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