La ONU denuncia el aumento de violaciones a mujeres y niñas en Sudán del Sur

Mujeres desplazadas en Sudán del Sur en un complejo de la ONU
ADRIANE OHANESIAN/REUTERS
Actualizado 02/08/2016 9:24:24 CET

MADRID, 1 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) ha denunciado el aumento de violaciones que sufren tanto mujeres como niñas a manos de fuerzas de seguridad y milicianos no uniformados desde que se reanudaron los enfrentamientos en julio.

En menos de un mes desde que la violencia volvió a Sudán del Sur, UNMISS ha documentado 100 violaciones, entre las que se incluyen violaciones en grupo y abusos sexuales a menores, en algunos barrios de la capital e incluso en lugares cercanos a instalaciones de Naciones Unidas.

"Naciones Unidas condena estas acciones de manera inequívoca y recuerda a todos los combatientes y partes del conflicto, sus comandantes y líderes responsables, que estos actos son graves violaciones de los Derechos Humanos internacionales y que podrían ser considerados crímenes de guerra así como crímenes de lesa humanidad", ha asegurado UNMISS a través de un comunicado.

Naciones Unidas ha respondido aumentando las patrullas alrededor de las zonas de protección de UNMISS así como en algunos barrios de Yuba y ha creado escoltas para acompañar a las mujeres que tienen que abandonar las zonas de protección para recoger alimentos y agua.

UNMISS ha pedido a los líderes de las fuerzas de seguridad de Sudán del Sur que protejan a los civiles y que notifiquen cualquier violación del derecho internacional que pueda cometerse.

"Pedimos a todas las partes que asuman la responsabilidad personal de sancionar de manera inmediata a sus hombres, con y sin uniforme, que son o han sido responsables de estos abusos (...) y que monitoricen de cerca que se están tomando los pasos necesarios para llevar a los autores ante la justicia", ha añadido.

El pasado 7 de julio se reanudaron los enfrentamientos en Yuba entre seguidores del presidente sursudanés, Salva Kiir, y el antiguo líder rebelde, Riek Machar, tras un año de tensiones para implementar el acuerdo de paz con el que la comunidad internacional confiaba en poner fin a la lucha sectaria que comenzó en 2013.