La ONU llama a actuar ya para evitar que la crisis humanitaria en Burkina Faso "sea incontrolable"

Publicado 15/02/2019 11:42:33CET
Madres con sus hijos a la espera de tratamiento en Burkina Faso
UNICEF/JADWIGA FIGULA - Archivo

MADRID, 15 Feb. (EUROPA PRESS) -

La ONU ha hecho un llamamiento a actuar cuanto antes para evitar que la crisis humanitaria "sin precedentes" que ha provocado en Burkina Faso la creciente inseguridad en el norte y el este del país se vuelva "incontrolable", para lo que ha solicitado junto al Gobierno del país 100 millones de dólares para atender las necesidades de la población afectada.

"Las necesidades humanitarias han experimentado un fuerte aumento en el último año", ha alertado la coordinadora residente de la ONU en el país, Metsi Makhetha. En la actualidad, 1,2 millones de personas necesitan ayuda humanitaria. La ONU se ha fijado como objetivo atender a 900.000 de las personas más vulnerables para ayudarlas a cubrir sus necesidades en materia de alimentos, agua, cobijo y salud.

La responsable de la ONU ha subrayado la necesidad de "intensificar rápidamente los esfuerzos para salvar vidas y aliviar el sufrimiento de mujeres, niños y desplazados forzados".

En la actualidad hay unos 83.000 desplazados internos como consecuencia de la creciente inseguridad, la mitad de las cuales se han visto desplazadas en los dos últimos meses debido a los ataques y enfrentamientos violentos registrados en distintos puntos del país.

Además, más de 1.000 escuelas permanecen cerradas como resultado de la violencia, lo que ha privado a 150.000 niños de su educación en una región que ya se caracterizaba por las bajas tasas de escolaridad, ha subrayado la ONU.

Por otra parte, unas 676.000 personas se enfrentan a inseguridad alimentaria, con problemas para garantizar su siguiente comida, mientras que 130.000 están amenazadas por la desnutrición aguda severa, lo que les sitúa a un paso de la muerte de no recibir tratamiento adecuado.

A esto se suma que unas 120.000 personas no tienen acceso a atención médica adecuada ya que los centros de salud de las zonas más afectadas por la violencia han cerrado o han reducido sus servicios.

"Debemos actuar ahora y trabajar juntos para impedir que esta crisis se vuelva incontrolable", ha reclamado Makheta. "La comunidad humanitaria trabaja estrechamente con el Gobierno e intensificará su cooperación con las organizaciones de desarrollo, financieras y privadas, así como con otros actores, con el fin de buscar soluciones duraderas para que las comunidades puedan prosperar", ha asegurado.

El Plan de Emergencia que lanzaron este jueves la ONU y el Gobierno burkinés busca ofrecer asistencia a 900.000 personas, a las que se considera como las más afectadas por la inseguridad, incluidas las comunidades de acogida de los desplazados, así como a las familias más golpeadas por la inseguridad alimentaria y la desnutrición.

Por su parte, la ministra de Acción Humanitaria burkinesa, Hélène Marie Laurence Ilboudo/Marchal, ha hecho un llamamiento a "todos los socios técnicos y financieros, al sector privado, a la sociedad civil y a todos los medios" para que acompañen la puesta en marcha del plan con el objetivo común de "garantizar a los afectados la dignidad y la protección". "Nuestro compromiso y nuestra determinación no desfallecerán", ha asegurado.

Burkina Faso ha venido registrando en los últimos meses una creciente actividad de grupos yihadistas. En el país operan Ansarul Islam, un grupo terrorista autóctono, así como el Grupo para el Apoyo del Islam y los Musulmanes (JNIM), una organización yihadista que aglutina a otras cuatro, entre ellas AQMI y Al Murabitún, y en menor medida Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS).

Además, también se ha intensificado la violencia intercomunitaria, que enfrenta principalmente a pastores con agricultores y que ha provocado el desplazamiento de miles de personas.