La OTAN celebra su 70º aniversario con el reto de superar sus divisiones internas y las amenazas externas

OTAN.- Trump reconoce un aumento de las contribuciones de los estados a la OTAN
Ron Sachs
Publicado 04/04/2019 11:54:08CET

BRUSELAS, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

La OTAN celebra este jueves el 70º aniversario de la firma del Tratado de Washington, por el que se creó el organismo de defensa euroatlántico, con el reto principal de superar sus divisiones internas, que se han agudizado tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, y de continuar su proceso de adaptación para hacer frente a las nuevas amenazas emergentes para la seguridad euroatlántica.

La Alianza Atlántica, que ha pasado de doce países fundadores a 29 y que pronto tendrá 30 con la incorporación de Macedonia del Norte, lleva inmersa desde hace años en su mayor proceso de adaptación y refuerzo militar, en respuesta a la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia en 2014, para garantizar la defensa colectiva y al mismo tiempo responder a las nuevas amenazas de seguridad, como la proliferación de misiles balísticos, el riesgo de ataques químicos, las amenazas híbridas y los retos de las nuevas tecnologías, como la Inteligencia Artificial o la ciberseguridad.

La llegada de Trump a la Casa Blanca en un momento de cambio en la Alianza Atlántica preocupó enormemente a los aliados, después de que el magnata neoyorquino hubiera cuestionado durante la campaña su compromiso con la OTAN y con la seguridad de los aliados que no invirtieran lo suficiente en defensa. Desde entonces, aunque ha subrayado su compromiso con la Alianza Atlántica, sigue dejando claro que espera que los aliados aceleren sus planes para aumentar el gasto.

Este martes el mandatario estadounidense reconoció un aumento del gasto del resto de socios desde su llegada a la Casa Blanca, dejó claro que queda trabajo por hacer y volvió a señalar directamente a Alemania que, a su juicio, "no está pagando lo que debería". Además, volvió a defender que "en algún momento" el gasto en defensa debería elevarse a más del 2 por ciento del Producto Interior Bruto pactado en 2014.

"Invertir en defensa es una manera de invertir en nuestra unidad y en el refuerzo del vínculo traslatlántico", aseguró este lunes el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, antes de su reunión de este martes con Trump, dejando claro que está "de acuerdo" en que todos los aliados deben cumplir los objetivos pactados, aunque puso en valor el "significativo" aumento de los europeos y Canadá, que gastarán 100.000 millones de dólares más a defensa entre 2016 y 2020.

"La OTAN es una alianza fuerte, pero para que la OTAN siga siendo una alianza fuerte tenemos que ser una alianza justa", esgrimió el noruego. Solo 16 países de la OTAN cumplirán la meta de destinar el 2 por ciento del PIB a defensa en 2024, entre los que no figuran ni España ni Alemania ni Italia, mientras que Francia sólo lo cumplirá en 2025, aunque la OTAN estima que los aliados europeos y Canadá destinarán 350.000 millones de dólares de gasto adicional para defensa entre 2016 y 2024.

UNIDAD EN LA DEFENSA COLECTIVA PESA A DIFERENCIAS ENTRE ALIADOS

"La fortaleza de la OTAN es que, a pesar de las diferencias, siempre hemos podido unirnos en torno a la tarea central de protegernos y defendernos el uno al otro", defendió Stoltenberg, que reconoció diferencias en "muchos" asuntos entre los aliados, al margen del gasto en defensa, como el comercio, el cambio climático, la energía, el acuerdo nuclear iraní. Recordó que también las hubo en el pasado por la crisis del canal de Suez en 1956, la decisión de Francia de salirse de la estructura militar de la OTAN en 1966 o más recientemente la guerra de Irak en 2003.

"Hemos superado nuestras diferencias en el pasado y debemos superarlas ahora, porque necesitaremos incluso más a la Alianza en el futuro", señaló, antes de advertir de la existencia de "desafíos sin precedentes que una nación no puede enfrentar sola", durante su intervención este lunes ante el Congreso estadounidense, donde defendió que "Estados Unidos tiene más amigos y aliados que ninguna otra potencia a través de la OTAN".

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, reconoció este lunes en Washington que los europeos no están "acostumbrados" a que un "presidente de Estados Unidos diga que los europeos son enemigos o que la exportación de coches de Alemania es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos o que el Brexit es una buena idea y que otros Estados miembro deben seguir el ejemplo".

"Gestionar las amenazas de seguridad externas y los desafíos internos son las dos áreas en las que tenemos que centrarnos en los próximos años", resumieron fuentes diplomáticas. "Tenemos tres retos: Rusia, desafíos como el terrorismo y los estados débiles o fallidos en el arco sur y nuevos desafíos, no solo cibernético, también los nuevos sistemas de armas supersónicos, (o) el uso de agentes nerviosos, que cambiarán completamente el entorno estratégico de la OTAN en los próximos años", explicaron fuentes diplomáticas.

RETOS PRESENTES Y FUTUROS

Los ministros de Exteriores de la OTAN --que este miércoles participaron en la recepción de conmemoración que les ofreció el secretario de Estado, Mike Pompeo, en el edificio neoclásico del Auditorio Mellon, donde los doce países fundadores firmaron el Tratado de Washington el 4 de abril de 1949-- abordarán este jueves los retos presentes y futuros de la OTAN.

Además del reparto de la carga, abordarán las relaciones con Rusia y "los próximos pasos de la OTAN" para anticiparse a un mundo sin el Tratado de Fuerzas Convencionales Nucleares (INF), si Moscú no da marcha atrás y destruye sus polémicos misiles SSC-8, como le han exigido los aliados de aquí al 2 de agosto, que es el plazo límite que ha dado Washington para darlo por roto definitivamente.

Los aliados no tienen planes para desplegar nuevos sistemas de misiles nucleares terrestres en Europa y cualquier medida que tomen para mantener una defensa y disuasión efectiva será "coordinada y comedida", prometió Stoltenberg.

Los aliados también aprobarán un paquete de medidas para reforzar su presencia en el mar Negro tras el enfrentamiento en el mar de Azov a finales de noviembre entre Rusia y Ucrania.

También abordarán la lucha contra el terrorismo y las operaciones de entrenamiento de la OTAN en Afganistán e Irak. Stoltenberg ya ha dejado claro que los aliados tomarán cualquier decisión sobre la reducción de las fuerzas militares en Afganistán "juntos", algo que dependerá del avance en las conversaciones de paz entre Estados Unidos y los talibán, al tiempo que ha puesto en valor el entrenamiento de las fuerzas iraquíes por parte de la OTAN para "ayudar a garantizar que el Estado Islámico no pueda volver nunca".

Los aliados podrían abordar también el auge de China y las posibles implicaciones de seguridad que tendría la participación de empresas chinas como Huawei en la infraestructura de las redes móviles 5G en Europa, algo que preocupa especialmente a Estados Unidos, que ha llegado a amenazar a Alemania con reducir su cooperación en Inteligencia.

La embajadora estadounidense ante la OTAN, Kay Bailey Hutchison, subrayó este lunes la preocupación de Washington por la obligación de Huawei de "compartir información" con los servicios de Inteligencia chinos y ha insistido en la necesidad garantizar la seguridad de las comunicaciones gubernamentales y militares.

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