RIGA 28 Nov. (Del enviado especial de EUROPA PRESS, Antonio Rodríguez) -
El comandante supremo aliado en Europa de la OTAN, el general norteamericano James L. Jones, se quejó esta mañana del hecho de que la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán tenga en estos momentos alrededor de 50 restricciones nacionales al uso de fuerzas militares en las zonas bajo su control.
El general Jones recordó la lección de Kosovo tras los incidentes étnicos de hace dos años y que motivaron un refuerzo de los efectivos militares de la OTAN en esta provincia serbia de mayoría albanesa. En esta intervención aliada en Kosovo no hubo restricciones al movimiento de tropas. "Lo que esperamos es que en Afganistán se pueda hacer lo mismo", aseguró en un coloquio organizado por las autoridades letonas antes de la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que comienza esta tarde en Riga.
"Creo que hay que dar una oportunidad al comandante (de la ISAF) para que pueda prevenir un escenario de conflicto. Necesita una cierta flexibilidad, poner fin a esta combinación de restricciones. No es ir más allá sino simplemente hacer lo que se fijó en su momento", indicó en este sentido.
El máximo responsable militar de la OTAN enumeró una serie de problemas que, a su juicio, los aliados tienen que paliar o subsanar como "administrar mejor los problemas burocráticos dentro de la Alianza" a la hora de mejorar la toma de decisiones. Asimismo, apostó por una reforma judicial y de la policía en Afganistán y poner fin a la "mentalidad de la Guerra Fría" sobre cómo destinar los fondos. "Tenemos que entender que si la Alianza se embarca en más misiones, no las puedes mantener si los presupuestos decrecen", advirtió.
Igualmente, el general Jones insistió en la necesidad de un "trabajo común de inteligencia", un mejor despliegue de las comunicaciones y acabar con prácticas como las que cada país se lleve consigo todo el material que dispuso para un período concreto de la misión.
Ante este panorama, se le preguntó si los aliados no están abocados a un "desastre" en Afganistán. "No, si mantengo mi optimismo es porque las respuestas y soluciones son muy claras, de modo que se trata de un cuestión de deseo. Un total de 37 países están dentro de la ISAF, ¿no deberían encontrar la forma de acabar con esto? Estoy convencido de ello", aseveró.
Tras ello, insistió en que hay algunas cosas que los aliados tienen que mejorar juntos. "Creo que las fuerzas de la OTAN no pueden operar independientemente de los planes de reconstrucción y desarrollo. Teniendo en cuenta los compromisos y el nivel de violencia, uno no puede tomar una imagen negativa de lo que pasa en Afganistán. Si no lo creemos así, nos llevará mucho más tiempo, tendremos más bajas y en un cierto momento, seremos víctimas de los objetivos y estrategia de nuestros enemigos", prosiguió.
En último término, opinó que los narcóticos son el "principal cáncer" de Afganistán y estimó que la ISAF debería combatir este fenómeno. "Simultáneamente, es necesaria una reforma judicial, una reforma policial, atajar la corrupción y crímenes, unido a los programas de reconstrucción. Tenemos una buena estrategia para ello y soy optimista de que podremos aplicarla", concluyó.